Una oleada de protestas desafía el amplio poder del presidente de Serbia

Una oleada de protestas desafía el amplio poder del presidente de Serbia

Miles de personas acuden cada sábado a las calles de Belgrado para manifestar su descontento con el presidente conservador de Serbia, Aleksandar Vucic, a quien acusan de autoritario y de acumular demasiado poder.

Las protestas comenzaron tímidamente el 8 de diciembre, pero, según los organizadores, han ido creciendo y son capaces de reunir a decenas de miles de personas, como el pasado día 29, aunque todavía la gran mayoría de los medios informa de “varios miles”.

La policía no ha dado cifras oficiales sobre el número de participantes.

Anoche, por quinta vez consecutiva, los manifestantes exigieron que la televisión pública RTS otorgue más espacio a la oposición y a las protestas, ya que consideran ese medio parcial.

Otra demanda es que no se ahogue el pluralismo político dado que muchos medios privados son progubernamentales y que se esclarezcan unos casos de agresión contra personas críticas con las autoridades.

El detonante de la protesta fue un ataque, a finales de noviembre, a un líder opositor en la ciudad de Krusevac.

En sus protestas, los manifestantes llevan banderas de Serbia y pancartas con inscripciones como “Ha comenzado”, “No a la dictadura” o “Uno de cinco millones”.

Este último lema es uno de los símbolos de la protesta y alude a una declaración de Vucic en las que afirmó que no se plegaría a las demandas de los manifestantes “ni aunque fuesen cinco millones”.

“Debemos protestar porque no puede haber democracia en un país en que un partido o un hombre deciden todo”, declaró a Efe Miran, un participante de la protesta de 60 años.

Vojislava, psicóloga de 29, explicó que protestaba porque “importa más ser del partido (del presidente) que ser experto en algo”.

En las protestas no hay banderas ni símbolos de los partidos, aunque entre los manifestantes hay líderes de la oposición.

El director del laboratorio de ideas CeSID, Bojan Klacar, declaró a Efe que los manifestantes consideran que Vucic y su Partido Progresista de Serbia (SNS), en el poder desde 2012, gobiernan con “arrogancia política y controla la casi totalidad de la vida política”.

Su activismo es un intento por cambiar la situación, algo que puede durar aún años por la debilidad de la oposición en Serbia, país balcánico que aspira a entrar en la Unión Europea hacia el año 2025.

La protesta es coordinada por unos jóvenes a través de las redes sociales y niegan cualquier vínculo con los partidos de la oposición.

Klacar consideró que “los organizadores obran con cautela (…) para no poner en cuestión la motivación de la gente para que acuda” ante la impopularidad de la oposición y sus líderes, varios de ellos exgobernantes.

Este experto sostiene que “son las protestas más serias desde 2012”, pero puso en entredicho sus efectos “si permanecen con esta concepción” porque “la energía se gastará”.

“Deben obtener una clara plataforma política, tener detrás un contenido político bien formulado”, indicó.

“Para la gente es mucho más fácil identificarse cuando existe una política y personalidades que transmiten esa política que cuando hay una organización impersonal como hasta ahora”, explicó.

Además, consideró que para lograr ese efecto las protestas deberían extenderse al interior del país, muy escasas de momento.

Se evalúa que los manifestantes son de diferentes orientaciones políticas, desde liberales y personas de círculos intelectuales y artísticos, hasta derechistas.

Son en su mayoría de mediana edad y de la clase media, con trabajos que no dependen del Estado.

No se nota una fuerte presencia de jóvenes, no hay sindicatos, obreros ni trabajadores de salarios bajos, ni quienes dependen del presupuesto público ni jubilados, estas dos últimas categorías una fracción de la población nada desdeñable.

Vucic declaró que la protestas muestran que hay democracia en Serbia y que los manifestantes “pueden desfilar con libertad por donde quieran y cuanto quieran”.

Aseguró estar “dispuesto a analizar y ver con qué están descontentos”, pero que no escuchará a los líderes de la oposición, a quienes pide que digan “si quieren o no elecciones” anticipadas antes de las regulares de 2020.

Un último sondeo de opinión muestra que el SNS de Vucic se mantiene en el 53,8 % de los apoyos, muy por encima del 14,4 % de la Alianza para Serbia (SZS), una heterogénea coalición opositora recién formada.

Según el sondeo, el propio Vucic es el político más popular, con el 57 %, seguido de Dragan Djilas, uno de los líderes opositores, que tiene el 7 %.

Snezana Stanojevic

EFE

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