Tampones y compresas pueden tardar hasta 800 años en descomponerse

Tampones y compresas pueden tardar hasta 800 años en descomponerse

Los tampones y compresas, cuyos compuestos son en su mayoría «plástico puro», pueden tardar hasta 800 años en descomponerse en microplásticos, según han mostrado diversas investigaciones como, por ejemplo, una realizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Precisamente este estudio, del que se ha hecho eco la empresa Sileu con motivo de la celebración de la XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático (COP25), que estos días se celebra en Madrid, avisa de que la mayoría de los microplásticos en los océanos proviene de textiles sintéticos, entre los que se encuentran los productos de higiene menstrual.

Una mujer tiene la menstruación durante una media de 40 años, unos cinco días al mes, y utiliza unas dos o más compresas o tampones cada día. Por tanto, se calcula que una mujer durante su vida fértil utiliza y desecha al menos 4.800 compresas o tampones. Esto explica que en medio siglo se hayan acumulado 20 billones de desperdicios de compresas y tampones.

De hecho, un estudio publicado en la revista ‘Nature’, mostró que el impacto ambiental que esto genera «es tangible» ya que se evidencia en la gran isla de plástico del Pacífico, la cual cubre una superficie de hasta casi cuatro veces la superficie de España.

Un problema ambiental que se acrecenta si se tiene en cuenta que tanto los tampones como las toallas sanitarias utilizan compuestos de algodón, rayón y distintos tipos de polímeros. Además, algunos materiales como polietileno, poliéster y polipropileno, que se pueden encontrar también en las bolsas de plástico o en envases caseros, son los que se utilizan para crear las distintas que componen una compresa menstrual para que cumple su función de retener la sangre.

Fuente: Europa Press

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