Brasil enfrenta una crisis sin precedentes por Covid-19

Brasil enfrenta una crisis sin precedentes por Covid-19

Brasil ha fracasado estrepitosamente en su manejo de la pandemia. Jair Bolsonaro, su polemico presidente,  priorizó la economía del país  al evitar políticas de salud pública como cuarentenas estrictas para controlar el virus, y ahora el país más grande de Sudamérica paga las concecuencias. La respuesta de Bolsonaro a la pandemia siempre ha sido priorizar su agenda política. El mandatario ha negado en repetidas ocasiones la gravedad del covid-19 calificándolo de “gripita”, ha intentado interponerse en los esfuerzos que cada gobernador que ha puesto medidas de confinamiento, y se opuso a utilizar y fomentar el uso del tapabocas. Llegó incluso a cuestionar la efectividad de las vacunas y alertó sobre posibles efectos colaterales.

Debido al pésimo manejo de la pandemia los brasileños se ven enfrentados a un colapso sanitario sin precedentes. El mes de abril cierra con una cifra cercana a los setenta mil muertos a nivel nacional. Los contagios están completamente fuera de control, con un promedio de sesenta mil por día. La nueva cepa del virus afecta ahora también a jovenes y adultos de mediana edad. De sus 212 millones de habitantes, sólo se han aplicado las dos dosis al 5,8% de la población (12,4 millones). Mientras tanto, autoridades locales y regionales se ven colapsados por la falta de insumos médicos, como sedantes, necesarios para la intubación de pacientes, cuya distribución es responsabilidad del gobierno federal.

El Poder Judicial ordenó al Senado investigar si el Gobierno de Jair Bolsonaro cometió omisiones en su gestión de la pandemia, algo que opositores y organizaciones civiles ya habían denunciado e, incluso, argumentado en sus múltiples pedidos de juicio político que esperan una respuesta en la Cámara de Diputados, hoy liderada por un aliado del presidente. Si bien Bolsonaro ha cambiado lentamente su postura respecto al virus, pareciera que este cambio llega demasiado tarde.

Desde que el Covid-19 llegó a Brasil, el Gobierno de Jair Bolsonaro se opuso tajantemente al cierre de la economía en contra de las recomendaciones sanitarias, argumentando que el bloqueo cobraba más vidas que la pandemia. , pero ello no ha logrado salvar su economía. Con una caída del PIB de un  4,1%, la economía brasileña presenta su peor retroceso en 25 años. Algunos espcialistas indican que las cifras del PIB todavía no capturan el impacto total del desastre. «Si la salud pública está en completo colapso, obviamente la economía estará en completo colapso», declaró Monica de Bolle, investigadora senior del Peterson Institute for International Economics en Washington.  En una carta abierta dirigida a las autoridades brasileñas a finales de marzo, más de 1.500 economistas y empresarios, parte del núcleo de votantes del ex capitán,  pidieron al gobierno que impusiera medidas más estrictas, entre ellas un confinamiento. “No es razonable esperar que la actividad económica se recupere de una epidemia descontrolada”, escribieron los expertos.

Laura Carvalho, economista de la Universidad de São Paulo, publicó un estudio que mostraba que las restricciones pueden tener un impacto negativo en la salud económica de un país en el corto plazo pero que, a largo plazo, habría sido una mejor estrategia.“Si Bolsonaro hubiera implementado medidas de confinamiento habríamos salido antes de la crisis económica”, dijo Carvalho. Como muestra de ello fabricantes de automóviles como Volkswagen, Volvo y Scania detuvieron temporalmente la producción debido a la inestabilidad de la cadena de suministro, que afecta principalmente a los semiconductores, y para evitar contagios entre la fuerza laboral.

 

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