El Tattoo Polinesio

El Tattoo Polinesio

Antes de la llegada de los europeos, la lengua polinésica no era escrita, solo oral, reforzada por la pintura y el tatuaje corporal. Los diseños simbólicos del tatuaje servían para expresar la identidad y la personalidad. Indicaban el rango social en la jerarquía, la madurez sexual y la genealogía. El tatuaje era algo sagrado que se practicaba en secreto y en lugares especiales con el ceremonial pertinente.

En la antigüedad casi todos los individuos, a partir de la pubertad, eran tatuados. Se comenzaba a los 8 años para luego completarlo paso a paso. Con los años el tatuaje convertía el cuerpo humano en una verdadera obra de arte, en un signo inscrito para siempre, en una palabra encarnada. Poco tiempo después de la llegada de los misioneros esta práctica fue estrictamente prohibida. No era el tatuaje en sí lo que molestaba a la iglesia, sino el tono subido de las fiestas asociadas a su ejecución.

Fue solo recientemente, al principio de los años 80, que el arte del tatuaje renació. Los Polinesios reanudaron su relación con su herencia cultural y son orgullosos de su identidad. Hoy resulta muy raro que un polinesio, hombre o mujer, no lleve un tatuaje en su cuerpo. Para el individuo actual, es un icono de su raza, una reivindicación de su identidad polinésica.

Por:  Samuel Memoli

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