El país “primo” latinoamericano del otro lado del atlántico

El país “primo” latinoamericano del otro lado del atlántico

Guinea Ecuatorial es el único país del continente africano donde se habla español y fue una de las últimas colonias de España en emanciparse. Este pequeño país, con una superficie de 28 mil kilómetros cuadrados, bien podría considerarse el “primo” de los países latinoamericanos ya que, además de compartir el idioma, comparte muchas características culturales, y problemáticas, de las antiguas colonias españolas en América.

Descubierta en 1471 por los portugueses, desde sus costas partieron miles de esclavos hacia América durante el periodo colonial portugués. El país africano pasó a ser colonia española a mediados del Siglo XIX. En el Siglo XX obtuvo su independencia de la España franquista, acompañando la ola de emancipaciones de sus vecinos africanos. Liderado por Francisco Macías Nguema, logró su total independencia de Madrid en el año 1968. Infortunadamente Macías se convirtió en un sanguinario dictador, quien después de 11 años de gobierno, dejó el país ecuatorial en una profunda crisis social, política y económica.

Macías fue derrocado por Teodoro Obiang quien, ni lento ni perezoso, se convirtió en el nuevo dictador de la pequeña nación africana.

Quizá la distancia oceánica ha hecho que la mayoría de los latinos desconozca completamente la existencia de este país con tantas similitudes a sus propias naciones. Guinea comparte características con la geografía de los países tropicales de Sudamérica. Cuenta con una exuberante naturaleza y abundantes recursos naturales, principalmente el petróleo, de donde obtiene primordialmente sus divisas. En la actualidad se baila la cumbia y rumba, ritmos originados en África, llevados por los esclavos negros a América. En sus escuelas se enseña el “Quijote de la mancha“, y el realismo mágico de los grandes escritores latinoamericanos. La religión principal es el catolicismo, practicada por un 80% de su población. Comparten el gusto por las melodramáticas telenovelas colombianas y mexicanas; y la desenfrenada pasión por el fútbol de sus primos latinos.

Desafortunadamente este pedazo de tierra africana donde se habla la lengua de Cervantes, comparte con las antiguas colonias latinoamericanas el drama de una clase política profundamente corrupta, una pésima distribución de las riquezas, la desesperanza ante el futuro y la emigración de miles de ecuatoguineanos en busca de un futuro mejor para sus hijos. El país ecuatorial es parecido, hoy más que nunca, a América Latina.

Por Samuel Memoli

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