Las elecciones regionales en EEUU definirán el poder político en el país

Las elecciones regionales en EEUU definirán el poder político en el país

Las elecciones del 6 de noviembre se han convertido en un campo de batalla de primer orden en la lucha por las instituciones de los diferentes estados del país, en unos comicios con los que demócratas y republicanos aspiran a lograr más poder fuera de Washington para apoyar o rechazar la agenda del presidente Donald Trump.

Los demócratas han hecho de las contiendas a nivel estatal una parte clave de sus esfuerzos para reconstruirse tras la devastadora derrota en los comicios por la Casa Blanca en 2016. Este año, el partido presenta su mayor lista de candidatos estatales en más de tres décadas.

Los republicanos se han comprometido a defender su territorio. Controlan el gobierno de 33 estados (de un total de 50) y dos tercios de las cámaras legislativas regionales.

Ambos partidos son cada vez más conscientes de que las labores legislativa y ejecutiva en los estados son herramientas fundamentales para dar forma al debate sobre temas nacionales como la atención médica, el control de armas y el derecho al aborto. Para los demócratas, un mayor poder en los estados permitiría contrarrestar a Trump y a los republicanos, incluso aunque los demócratas no logren controlar el Congreso de Estados Unidos.

A continuación, presentamos cuatro motivos por los que las elecciones de los estados definirán el panorama político de EEUU en los próximos años:

* CAMBIO DE DISTRIBUCIÓN POR DISTRITOS

Cientos de legisladores elegidos este año estarán en funciones cuando se rediseñe el mapa de distritos electorales a partir del censo de 2020. En la mayoría de los estados, el partido en el poder controlará el nuevo diseño de estos distritos electorales.

Las importantes pérdidas de poder legislativo durante el mandato del presidente Barack Obama permitieron a los republicanos diseñar unos límites de los distritos que los favorecían después del censo de 2010.

En 36 estados también se elegirán los gobernadores que ocuparán el cargo durante el proceso de redistribución de distritos y, en algunos estados clave, tendrán poder de veto sobre los mapas para el Congreso.

Los demócratas, que desean tener más influencia en la redistribución de distritos, tienen entre sus principales objetivos los puestos de gobernador en Florida, Michigan, Nevada y Ohio. Entre lo gobernadores más vulnerables se encuentra el republicano Scott Walker, en Wisconsin, quien aspira a un tercer mandato.

A medida que se acercan las elecciones, los republicanos parecen estar bien situados en muchos de los estados donde se formará la futura mayoría en el Congreso. También ven una oportunidad para hacerse con el máximo cargo en Connecticut y Oregón, tradicionalmente demócratas.

REUTERS

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