EE.UU.: Congreso aprueba ley clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero
Una de las grandes promesas electorales de Joe Biden fue aprobada por el Congreso de los Estados Unidos en una histórica votación. El paquete económico incluye la mayor inversión en la historia estadounidense para combatir los gases de efecto invernadero, responsables por el calentamiento global, por una cifra cercana a los $369.000 millones de dólares. El proyecto de ley incluye además una serie de medidas para enfrentar la inflación, negociar precios más bajos para los medicamentos recetados y otorga subsidios más generosos para la atención médica de millones de estadounidenses.
La primera batalla para la aprobación del proyecto de ley se dio en el Senado, donde el voto final por la aprobación del texto estuvo a cargo de la vicepresidenta, Kamala Harris, luego de un empate 50-50 entre los senadores demócratas y republicanos. Biden, luego de la votación, agradeció personalmente en un comunicado de prensa a Chuck Schumer, líder de la bancada demócrata del Senado, por apoyar férreamente este proyecto de ley. La aprobación final de la ley se dio en la Cámara de Representante, donde los demócratas votaron en bloque con 220 votos a favor.
Este proyecto de ley sobre cambio climático pasa, de esta manera, a ser el más importante en la historia de los Estados Unidos, el mayor emisor histórico de gases de efecto invernadero del mundo, y brinda una luz de esperanza luego de una serie de pésimas noticias relacionadas con temperaturas récord en uno de los veranos más calurosos del que se tenga registro en el hemisferio norte. Luego de cientos de intentos y años de frustraciones, la primera potencia del mundo toma finalmente la iniciativa con respecto al calentamiento global.
Claves del proyecto de Ley
El proyecto de ley implica la asignación de unos 369 mil millones de dólares, durante una década, para alentar a la industria y a los consumidores en general a cambiar las tecnologías energéticas que emiten carbono, principalmente el petróleo, el carbón y el gas; a fuentes energéticas limpias, como la eólica y la solar.
En conjunto los créditos fiscales, el gasto público y los préstamos impulsarían enormemente la adquisición de paneles solares y mejoraría la eficiencia energética de los hogares e industrias. Se espera que los efectos de estos subsidios permitan reducir para 2030 las emisiones de carbono hasta en un 40%, teniendo en cuenta los niveles de 2005. Si bien este número se encuentra lejos del objetivo inicial de Estados Unidos de reducir las emisiones a un 52% para el final de la década del 2020, al menos es el puntapié inicial, luego de décadas de inacción, para reconvertir a toda la industria energética del país norteamericano. Asimismo, se espera que en un futuro se facilite la aprobación de un impuesto sobre el carbono.
La instalación de placas solares será subsidiada en un 30% y cada estadounidense recibirá hasta $7,500 dólares en créditos fiscales por la compra de un vehículo eléctrico.
Se espera que en los próximos años las inversiones privadas se vuelquen hacia la investigación sobre capturas de carbono, la conversión a hidrógeno y los reactores nucleares a pequeña escala. También se prevén inversiones para el desarrollo de técnicas de captura de CO2, el cuidado de los bosques y la renovación de las viviendas de las familias con menos recursos para que estas sean enérgicamente eficientes. Se ofrecerán miles de millones de dólares en créditos fiscales a industrias contaminantes para ayudarles en la transición energética. A medida que la cartera energética de Estados Unidos gira hacia fuentes más ecológicas, la opinión pública podría al final alcanzar un punto de inflexión respecto al cambio climático.
Promesa Electoral
Desde su postulación como candidato presidencial Joe Biden fue enfático en su postura de tomar acción frente al problema ambiental. En plena carrera presidencial, el entonces candidato por el partido demócrata anunciaba su intención de volver a adherirse al Acuerdo de París contra el cambio climático.
“Desde los pueblos costeros hasta las granjas rurales y los centros urbanos, el cambio climático representa una amenaza existencial, no solo para nuestro medio ambiente, sino también para nuestra salud, nuestras comunidades, nuestra seguridad nacional y nuestro bienestar económico”, aseguraba Biden.
Entre sus principales promesas electorales el líder demócrata hizo énfasis en acelerar el uso de vehículos eléctricos, mejorar la eficiencia energética de las construcciones y mitigar el impacto climático de la expansión urbana.
Joe Biden ha sido un pionero del cambio climático. En 1986, presentó uno de los primeros proyectos de ley sobre el clima en el Congreso. Durante la década de 1980 Organizó varias audiencias sobre el cambio climático y reunió apoyo alrededor de una serie de resoluciones no vinculantes, en un intento por generar velocidad y fuerza para lograr acciones contra el cambio climático mundial. En 1998 fue uno de los principales impulsores de la Ley de Conservación de Bosques Tropicales, que permitió a Estados Unidos llegar a acuerdos con gobiernos extranjeros para conservar los bosques tropicales a cambio de alivio de la deuda.
En 2006, llevó a ejecutivos de BP y Chevron a retar los subsidios de la industria del petróleo.
Como vicepresidente, supervisó la Ley de Recuperación, la mayor inversión individual en energía limpia en la historia de los Estados Unidos. Durante su gestión como vicepresidente promovió límites históricos a la contaminación por carbono.
Un difícil camino para su aprobación
Casi todos los observadores, incluidos muchos demócratas, habían dado por perdida cualquier posibilidad de avance del texto presentado por Biden, debido al titubeo de algunos senadores demócratas. El texto estuvo por más de un año pasando por arduas negociaciones y compromisos para ser finalmente aprobado. Sorpresivamente, cuando se creía que no se podría aprobar este año, el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, y el senador Joe Manchin, demócrata por West Virginia, anunciaron un acuerdo sorpresa sobre algunos de los principales temas de la agenda del partido, lo cual abrió la puerta al voto unánime de los senadores demócratas para la aprobación de la ley.
Los republicanos se opusieron desde un comienzo al proyecto, advirtiendo que acabará con puestos de trabajo al elevar la factura fiscal de las empresas, alentará aún más la inflación con más gasto público e inhibirá el desarrollo de nuevos medicamentos. A pesar de ello, se aprobó el proyecto de ley en el Senado sin ningún voto Republicano.
Esta es una gran victoria del presidente Biden, en momentos en que su liderazgo está fuertemente cuestionado por las altísimas cifras de inflación que sufren los ciudadanos y por el lento avance de las promesas de campaña del primer mandatario.
Impacto Global
El nuevo enfoque proactivo de Washington respecto al cambio climático puede potenciar la capacidad de Estados Unidos para despertar un sentido de urgencia mundial. Las medidas de Estados Unidos podrían empujar a otras naciones contaminantes a hacer un esfuerzo, sobre todo a China y la India, los principales emisores de carbono junto con Estados Unidos. A su vez, se podrían bajar los precios de las energías renovables, de acuerdo con los expertos. Con la primera potencia mundial liderando con el ejemplo, existe la esperanza de que se revitalicen los esfuerzos internacionales para abordar el calentamiento global.
Se espera que próximamente la Casa Blanca convoque una cumbre mundial sobre el clima para involucrar directamente a los líderes de las principales naciones del mundo que emiten carbono para persuadirlos a que se unan a los Estados Unidos, para hacer promesas nacionales más ambiciosas y más allá de los compromisos que ya han asumido.
La era del calentamiento global teórico hace tiempo que pasó. Con la aprobación final del proyecto de ley es probable que Joe Biden se haya ganado un lugar en los libros de historia como uno de los principales impulsores de la defensa del medio ambiente en un momento clave para tomar acción frente al cambio climático.