Otra oportunidad desperdiciada para acabar con el déficit de confianza
Ha sido otra semana histórica y alucinante, por no decir otra cosa.
En los últimos meses hemos escuchado algunas de las frases más ridículas de los políticos. Cosas como:
"La economía no está en recesión".
La humillante retirada de Afganistán del año pasado fue un "éxito extraordinario".
Los proyectos de ley de gastos multimillonarios "no cuestan nada".
"La frontera está cerrada. La frontera es segura".
Y mucho más.
Pero ayer el Fiscal General de los Estados Unidos hizo una declaración pública en la que dijo al mundo que "defender el Estado de Derecho significa aplicar la ley de manera uniforme, sin miedo ni favor."
El Fiscal General trataba de justificar la redada de su departamento en la residencia privada de Donald Trump a principios de esta semana afirmando que nadie está por encima de la ley.
Y eso es 100% correcto. El imperio de la ley es supremo en Estados Unidos, y nadie está por encima de la ley. Excepto Nanci Pelosi, Paul Pelosi, Paul Pelosi Jr, cada funcionario de la Reserva Federal que fue sorprendido comerciando con la bolsa, Hunter Biden, el misterioso "Big Guy", Hillary Clinton, Christopher Steel, Andrew Cuomo, cada funcionario de la administración Bush que cometió crímenes de guerra, etc.
Excepto todas esas personas, y todos los demás que están por encima de la ley, nadie más está por encima de la ley en Estados Unidos.
Millones de personas debieron reírse simultáneamente a carcajadas.
Naturalmente, el Fiscal General no hizo ningún esfuerzo por hablar con claridad y admitir que, como mínimo, la redada tiene muy, muy mala pinta. Tampoco para ofrecer una comprensión de por qué la gente podría sospechar de los motivos del gobierno. Ni siquiera reconocer que no tiene precedentes.
Este es exactamente el tipo de respuesta que hace que la gente pierda aún más la confianza en sus funcionarios del gobierno... en un momento en que el déficit de confianza ya está en un mínimo histórico.
Este es el tema de nuestro podcast de hoy: la confianza.
Empezamos hablando de los impuestos... porque, aunque parezca mentira, la confianza y los impuestos están estrechamente relacionados.
Hay países (como Grecia o Italia) en los que la evasión fiscal es galopante. Y una de las razones es que la gente no tiene confianza en sus gobiernos.
La falta de confianza es una tendencia muy, muy mala. Hace que el crecimiento y la prosperidad sean más difíciles.
Pero en lugar de arreglar el déficit de confianza con honestidad, transparencia y palabras sencillas, siguen empeorando el problema.
Por eso es tan obvio tener un plan B... y hoy también discutimos por qué buscar algunas opciones en el extranjero podría tener mucho sentido.
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de VISIÓN, La Revista Latinoamericana.