¿Habrá paz en Colombia?
El Gobierno del presidente colombiano Gustavo Petro cumplió con una de sus promesas de campaña y formalizó su intención de retomar las fallidas conversaciones de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la guerrilla más antigua del continente luego de la disolución de las FARC.
“Aspiramos a reanudar los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en esta tierra de paz a fin de iniciar el camino propuesto por el presidente Petro Urrego y alcanzar la paz total”, afirmó Álvaro Leiva, canciller de Colombia.
Con este anuncio se vislumbra un posible fin del conflicto armando, si bien aún queda un largo camino por recorrer para reestablecer la paz total en Colombia.
En días pasados el Canciller colombiano viajó acompañado por el nuevo alto comisionado para la paz, Danilo Rueda, el congresista del Pacto Histórico y presidente de la Comisión de Paz del Senado, Iván Cepeda, así como de Carlos Ruiz Massieu, representante especial del secretario de Naciones Unidas para Colombia y de un representante del Gobierno de Noruega.
“En cuanto a las negociaciones con el ELN vemos una oportunidad para retomar el diálogo y avanzar hacia la paz de la manera en que lo decidan las partes”, afirmó por su parte el Canciller de Cuba, Bruno Rodríguez.
El líder del ELN, alias “Antonio García”, destacó que la visita de la delegación del gobierno de Gustavo Petro a La Habana es un paso importante para volver a reanudar la negociación de paz, que se frustró en el gobierno anterior. Los delegados del ELN están dispuestos a empezar este diálogo y le han pedido al Gobierno que se hagan reformas económicas y sociales para enfrentar la desigualdad y la exclusión que sufren los menos favorecidos en el país.
Historia del ELN
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) fue fundado en 1964 en plena Guerra Fría. Este grupo guerrillero se inspiró en la Revolución Cubana y por ello hasta la actualidad se define como Marxista-Leninista. El sacerdote católico Camilo Torres se incorporó a la guerrilla en octubre de 1965 y falleció pocos meses después en un combate con el Ejército de Colombia.
Durante la década de 1970 el Gobierno colombiano propinó fuertes golpes militares que casi acaban con la incipiente guerrilla. El primero fue en 1973, conocido como el ‘Cerco a Anorí’, una ofensiva militar en un municipio del noroccidente colombiano donde estaban concentrados. La operación dejó a varios de sus cabecillas capturados y otros asesinados, entre ellos Manuel y Antonio Vásquez Castaño, fundadores del grupo. El segundo gran golpe fue en 1977, cuando otro golpe militar consiguió magullar severamente las estructuras urbanas de la guerrilla marxista.
Debilitado, el ELN se refugió en la región de la Orinoquía colombiana, zona en la que se dedicó a la extorsión de grandes empresas extractoras de petróleo. Con este nuevo influjo financiero la guerrilla pudo reconstruirse política y militarmente.
Durante la década de 1990 la guerrilla consiguió un fuerte financiamiento gracias al narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y el secuestro. Tras la muerte del líder Manuel Pérez, alias "El cura", las acciones militares se recrudecieron.
Los últimos años la guerrilla se ha fortalecido, sobre todo desde la desmovilización de las extintas FARC. En 2021, según del Ejército de Colombia, el ELN contaba con 2.350 combatientes y presencia en diversos departamentos del país cafetero. Asimismo, el grupo guerrillero contaría con un importante número de combatientes en el vecino país de Venezuela. Debido a este hecho para diversos analistas Caracas tendrá un papel preponderante ante una eventual negociación.
Diálogos de paz fallidos
Luego del “Cerco a Anorí” se produjo, bajo el gobierno de Alfonso López Michelsen, el primer intento de paz entre el grupo guerrillero y el Gobierno de Colombia. La guerrilla propuso entregarse a cambio de una amnistía, pero lamentablemente esta propuesta nunca llegó a concretarse. El ELN no se presentó en el lugar donde debía entregarse, según la guerrilla, por falta de garantías.
Durante los años 1980 hubo un tímido acercamiento entre el entonces presidente Belisario Betancur y el ELN, pero no se lograron avances significativos.
En la década de 1990 el presidente César Gaviria intentó lograr la paz con un bloque denominado Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, integrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el ELN y una disidencia del Ejército Popular de Liberación (EPL). Estas conversaciones se llevaron a cabo primero en Caracas, Venezuela, y posteriormente se trasladaron a Tlaxcala, México, luego del intento de golpe de Estado de Hugo Chávez en el país caribeño. Las conversaciones de paz llegaron a su fin tras la muerte del exministro Argelino Durán Quintero, quien sufrió un infarto mientras se encontraba secuestrado por el EPL.
Ernesto Samper (1994-1998), tuvo algunos acercamientos con el grupo subversivo. Sin embargo, la masacre de Machuca, en 1998, en la que el grupo dinamitó un oleoducto de petróleo y terminó por matar a decenas de personas, cerró la posibilidad de avanzar.
Si bien el gobierno de Álvaro Uribe en la primera década del 2000 autorizó en dos ocasiones acercamientos con el ELN para iniciar un acuerdo de paz, estas no prosperaron.
El 7 de febrero de 2017, ya bajo la presidencia de Juan Manuel Santos, se inicia un nuevo acercamiento en Quito, Ecuador, en el cual se logró un cese al fuego entre las partes beligerantes. Estos diálogos de paz se suspendieron luego de los atentados terroristas contra la Policía el 27 de enero de 2018 en la estación de Policía de San José, en Barranquilla, que dejó un saldo de cinco policías muertos y 42 heridos; y el posterior ataque a la subestación de Policía del corregimiento de Buenavista, en Santa Rosa, sur de Bolívar, con la triste perdida de dos uniformados muertos.
Las posibilidades de un acuerdo de paz terminaron de diluirse con el brutal atentado contra la Escuela de Cadetes General Santander, ocurrido a comienzos de 2019. El saldo trágico fue impresionante pues murieron 23 personas, la mayoría jóvenes menores de 20 años, y hubo cien heridos. Tras esta masacre el gobierno de Iván Duque rompió indefinidamente toda conversación de paz con la guerrilla.
La polémica por los anuncios del gobierno de Petro
El camino para lograr un proceso efectivo con el ELN se visualiza largo y difícil. Sobre todo, porque este grupo subversivo está dedicado al lucrativo negocio del narcotráfico y es poco probable que abandone esta actividad criminal. Además, el grupo se caracteriza por tener un liderazgo descentralizado, con amplia autonomía en cada uno de sus frentes de guerra. Esta fragmentación presentaría un escollo importante a la hora de negociar la paz.
Por otra parte, en los primeros días de mandato el presidente Gustavo Petro ha hecho anuncios que no han sido tomados de forma positiva por algunos sectores de la política colombiana. Para los partidos de tendencia conservadora el presidente Petro se ha equivocado en no guardar sus cartas más importantes para una eventual negociación con el ELN. Le cuestionan el haber levantado las órdenes de captura de los principales cabecillas del grupo y el proponer un rápido cese al fuego. Esto ha sido tomado como una muestra de debilidad y de un apuro innecesario, ya que el Gobierno no se está guardando nada de peso para lograr un acuerdo de paz. Por ejemplo, el tema de la no extradición de los jefes de la guerrilla ya es un tema ganado por ésta, sin haberse sentado aún en la mesa, puesto que está prácticamente asegurado que no se va a extraditar a los líderes de la organización terrorista. Faltaría ver que sucede con la representación política, que en el caso de las FARC se aseguró en el Acuerdo de Paz de 2016 diversas curules en el Congreso. El presidente está arriesgando mucho y podrían salir muy mal las cosas.
Se cree que por el hecho de que el mandatario colombiano fue guerrillero en el M-19 este nuevo proceso de paz con el ELN será más fácil y que las vías de diálogo serán más directas. Pero en su afán de lograr la paz el Gobierno no debe dar signos de debilidad. El punto inicial de la negociación debe ser el inmediato cese de la violencia. Asimismo, la reparación de las víctimas debe ser considerada para que el pueblo colombiano crea en que es posible una paz total como lo asegura Petro.
Mucho se ha dicho también sobre el énfasis que le está haciendo este nuevo gobierno al tema de la paz. En el discurso de posesión el presidente del Congreso, Roy Barreras, expresó “venimos a decirle al ELN ¡dejen las armas! El triunfo de Gustavo Petro es la prueba de que la violencia política no tiene ninguna justificación, el camino es la paz y es ahora”. Si bien este no fue el tema central de la campaña del Pacto Histórico, más bien su enfoque era en lo social, la igualdad y temas de educación; es importante destacar que este propósito de paz es supremamente importante para el país, y aunque conlleve sus riesgos, es clave que el Gobierno haga todo lo posible para solucionar este conflicto.
La guerra en Colombia es por el control de negocio del narcotráfico
Cuando se firmó la paz con las FARC el control de las rutas del comercio del narcotráfico pasó al dominio del ELN y de las bandas criminales. La violencia por tanto no se acabó, los enfrentamientos entre estos grupos ilegales han seguido dejando víctimas entre la sociedad civil y los casos de desplazamiento y las masacres siguen siendo habituales en Colombia.
El comisionado de paz del gobierno de Duque, Juan Camilo Restrepo, indicó que este grupo guerrillero ha tenido una gran expansión en los territorios donde hay cultivos de coca: su presencia en esos lugares ha crecido un 320% en los últimos 7 años, teniendo presencia en 167 municipios, repartidos en 21 departamentos del país. Los departamentos con mayores índices de violencia son precisamente estos en los que se cultiva la coca. “Casi la mitad de los crímenes asociados al narcotráfico en Colombia ocurrieron en territorios con presencia del ELN”, afirmó Restrepo. La guerrilla ha buscado avanzar en zonas de producción de estupefacientes y plataformas de salida a otros países de la región, como México, Costa Rica, Panamá, Guatemala y Honduras.
Para poder avanzar en este proceso el gobierno debe analizar su política antinarcóticos porque el conflicto está directamente ligado directamente con este tema. Lo que podría suceder con este nuevo proceso de paz es que se desmovilice solo una parte del grupo subversivo y el resto siga en este negocio de las drogas, como ocurrió en el caso del anterior proceso con las FARC, lo cual no sería un remedio definitivo, sino un círculo vicioso de violencia.
Por lo demás, se ha dicho es que sin el apoyo de la comunidad internacional es muy difícil que cesen las hostilidades. La presencia de terceros países en la negociación y apoyo técnico son fundamentales para que este proceso sea exitoso.
El ELN, por su parte, deberá demostrar que está dispuesto a lograr la paz. Un buen punto de comienzo sería la liberación de los secuestrados y el cese de ataques contra la fuerza pública, entre otras acciones. Se requiere la decisión y convicción de su comandancia de avanzar en la negociación y poner fin al conflicto armado.
Fuente Imágenes: Facebook Ejército de Colombia, Facebook Cancillería de Colombia