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Colombia en la cuerda floja de no caer en la destrucción de su institucionalidad democrática, Estado de derecho, libertad de empresa y DD. HH

Colombia estrenó gobierno en agosto pasado.

Es el primer gobierno de izquierda en la historia del país sudamericano, lo que ha generado muchas dudas y gran incertidumbre en un subcontinente donde el populismo de izquierda ha ocasionado una gran erosión a la institucionalidad democrática, al estado de derecho, a la libertad de empresa y a los derechos humanos.

Hugo Chávez, Daniel Ortega, Evo Morales, Rafael Correa y Cristina Fernández de Kirchner, son algunos ejemplos recientes de líderes izquierdistas, que han llegado a gobernar sus países bajo el paraguas protector del Foro de San Pablo, surgido tras la caída de la URSS como iniciativa de Fidel Castro y Luiz Inácio Lula da Silva y con el objetivo de alcanzar el poder por vías democráticas, para luego dinamitar las democracias desde adentro.

En la actualidad, el Foro de San Pablo a mutado al denominado Grupo de Puebla. A diferencia del Foro de Sao Paulo, que está compuesto por partidos, el Grupo de Puebla se compone de líderes políticos socialistas: presidentes, expresidentes, candidatos a la presidencia, ministros o miembros del poder legislativo y judicial. El Grupo de Puebla incorporó representantes de España y, por tanto, a España como objetivo geopolítico del grupo, teniendo como sus líderes y representantes a figuras del paridos PODEMOS, criados y financiados por la Venezuela de Hugo Chaves Frías.

Sin renunciar a la ideología de fondo del Socialismo del Siglo XXI, el Grupo de Puebla nace con otro discurso: la toma de todas las instituciones del Estado, no sólo del poder ejecutivo, a través de la legitimidad que dan las urnas. Abandonará el discurso anticuado para incorporar a su causa otras ideologías que también tienen su origen en el marxismo hegeliano de Gramsci como la ideología de género abanderada por los grupos LGBTIQ+ o el feminismo radical. U otros que simplemente tienen un mayor calado en las nuevas generaciones, tal como ellos mismo lo dicen: “la igualdad de los derechos entre hombres y mujeres, la protección del medio ambiente y el respeto de las diversidades”. Es decir, las banderas del viejo comunismo bajo el paraguas del nuevo socialismo que se autodefine como progresista. Mismos perros con distintos collares. No es casualidad que quienes España tenga como representantes en el Grupo a José Luis Rodríguez Zapatero e Irene Montero.

En mayor o menor medida, en todos y cada uno de los países donde se ha implantado el llamado Socialismo del Siglo XXI, las libertades públicas han sufrido un embate demoledor y, en algunos casos, prácticamente irreversibles.

Venezuela y Nicaragua, particularmente, han sufrido una acción destructiva generalizada de su aparato institucional, con un poderoso Ejecutivo que ha demolido la independencia de todos los demás poderes del Estado y ha acaparado el control de las fuerzas militares y policiales, convirtiéndolas en fuerzas armadas particulares al servicio de los dictadores, su partido y sus familias.

“El tiempo aclara las cosas: Hay muchas circunstancias que no se pueden resolver en un momento, pero que pasando el tiempo tendrán su explicación”

PANIZO RODRIGUEZ, Juliana.

Por ello es por lo que la llegada de políticos que han manejado estos discursos socialistas a lo largo de toda su trayectoria enciende las alarmas de los demócratas del continente.

Todos sabemos la diferencia del lenguaje político de un comunista, antes y después de tomar el poder. Fidel Castro y Hugo Chaves, antes de convertirse en dictadores, le hicieron las cruces al comunismo, juraron no perpetuarse en el poder, respetar a la prensa independiente, la propiedad privada y la institucionalidad democrática. Pero una vez en el poder, uno por las armas y el otro por los votos, se entronizaron de manera despótica en el poder de sus respectivos países hasta el día de su muerte, invirtiendo todos sus esfuerzos y recursos en la exportación del socialismo por América Latina.

¿Hará lo mismo Gustavo Petro en Colombia?

Quienes lo presentan como un izquierdista moderado y firme creyente en la democracia por su preparación académica y por su discurso electoral, dicen que no.

Lamentablemente, el currículum de sus aliados ideológicos, en su faceta de guerrillero y de político, dicen lo contrario.

ideológicos. Solo ellos saben hasta donde llegan los compromisos y los tentáculos de las mafias latinoamericanas y europeas que hoy se disfrazan de políticos para dar una cobertura de legalidad a negocios oscuros, a costa de la vida y la libertad de millones de seres humanos.

El virus del socialismo del siglo XXI se ha convertido en la pandemia más peligrosa de nuestros tiempos y se ha propagado a niveles insospechados de forma acelerada y bien camuflada como dice aquel viejo refrán: “Lobos negros y voraces vestidos de ovejitas blancas”.

Author

Álvaro Leiva Sánchez

Abogado y Defensor de Derechos Humanos de la Asociación Nicaragüense Pro-Derechos Humanos (ANPDH). Director Misión (CHRIO) Centroamérica y (USA).