El tiempo tendrá la última palabra sobre el nuevo período de mandato y promesas de campaña del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva, mejor conocido como Lula, es un sindicalista brasileño de izquierda procedente del sindicalismo carioca, que incursionó en la política de su país, escalando rápidamente posiciones dentro del Partido de los Trabajadores.
Antes de incursionar en la vida política brasileña, tuvo un rol protagónico en las luchas de los sindicatos en contra del gobierno militar del 64 y que se prolongó por aproximadamente 20 años, que incluyeron movilizaciones y huelgas de inspiración política, pues carecían de motivaciones reivindicativas específicas, ya que su único objetivo era incidir en el derrocamiento del régimen militar.
Tras varios intentos fallidos para alcanzar la presidencia de Brasil, Lula lo consiguió en el año 2002 y fue reelecto en los comicios del año 2006.
Lula se vio involucrado en un escándalo de corrupción por el que estuvo 580 días en la cárcel. Pues había sido declarado culpable por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero en la llamada operación Lava Jato, pero en 2021 el Supremo Tribunal Federal (STF) revocó estas condenas al entender que a Lula no se le habían respetado sus derechos durante el proceso llevado a cabo por el entonces juez Sergio Moro. Dicha revocatoria por procedimiento le permitió a Lula postularse como candidato a la presidencia en los comicios de 2022, en lo que derrotó por estrecho margen al actual mandatario Jair Bolsonaro, quien buscaba la reelección para el período constitucional 2023-2027.
A diferencia de hace poco más de 15 años, cuando su popularidad era incuestionablemente arrolladora, Lula será presidente de un Brasil extremadamente polarizado y deberá gobernar frente a una derecha muy fuerte y cohesionada alrededor de la figura de Bolsonaro.
A pesar de ser un político socialista definido, puertas adentro Lula imprimió a sus dos gobiernos anteriores matices pragmáticos a nivel económico, manteniendo a flote la institucionalidad de su país y la separación de poderes.
“Los hombres son todos parecidos en sus promesas. Sólo en sus acciones es que ellos difieren”
Molière
Desde el punto de vista económico, esto le valió el reconocimiento de los principales organismos financieros internacionales, principalmente por haber logrado una significativa recuperación del producto interno bruto, la reducción de la inflación y del desempleo, entre otros logros reconocidos.
Por el contrario, la política internacional de Lula se caracterizó por su apoyo decidido a los movimientos y partidos de izquierda más hipócrita y falsa a nivel latinoamericano, especialmente a aquellos aglutinados en el denominado “Foro de Sao Paolo”, fundado por Lula y el fallecido dictador cubano Fidel Castro Ruz, tras la caída de la URSS a principios de los 90´s.
Sin duda alguna, la llegada de Lula a un tercer mandato en Brasil, presagia un apoyo aún mayor a los gobiernos, dictaduras y movimientos izquierdistas falsos en sus acciones en América Latina, entre los que encuentran las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela, que se han constituido, a lo largo de décadas, en crueles y corruptas tiranías encabezadas por una oligarquía pseudo revolucionaria, que disfruta de opulencia y lujos, a expensas de la miseria, del exilio, la ignorancia, el maquiavelismo y la represión de sus propios pueblos.
En lo personal, quisiera confiar en que el pragmatismo demostrado por Lula durante sus dos primeros gobiernos, al menos en lo que respecta a la política interna, se vea reflejado también a nivel internacional durante este tercer mandato. No es ético, no es moral, ni coherente, que en los foros internacionales regionales y universales, se siga siendo cómplice, activo o pasivo, de las actuales tiranías en nombre de una supuesta ideología que en la práctica violan abierta y gravemente los derechos humanos.
Los derechos humanos no tienen etiquetas ideológicas ni partidarias y deben ser respetados por todos los gobiernos, sean de derechas, centro o izquierda a fin, de que se genere y exista una Paz Social duradera.
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