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Explosión social en América Latina

“No importa que los gatos sean negros o blancos, lo importante es que cacen ratones”, eso dijo Deng Xiaoping, líder chino, cuando recibió de Mao una nación quebrada, debido al despilfarro en publicitar su revolución en el mundo y a su intento de industrializar la economía.

Deng entendió que la superación personal es la base del desarrollo de las naciones y creó una economía de mercado en un sistema socialista, que hoy funciona a la perfección. Siguió ejerciendo, a través de la dictadura, el control social pero liberó la iniciativa privada en la economía. Hoy es el mayor exportador del mundo, fabrican un alto porcentaje de los productos de las economías de occidente y de la lista de los primeros 1.000 ricos del mundo, 700 son chinos. O sea, que ellos, que son los padres del comunismo, lo hicieron a un lado y probaron que sus gatos son eficientes y cazan ratones.

Ignacio Lula Da Silva, complació a su amigo Fidel Castro, y junto con Raúl Reyes, segundo de las FARC, construyeron el Foro de Sao Paulo. Ese fue el derrotero para implantar el comunismo en América Latina, junto con sus gatitos afiliados, Fernando Lugo en Paraguay, los Kirchner en Argentina, Michelle Bachelet en Chile, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Ollanta Umala en Perú, Manuel Zelaya -un curtido político Hondureño de derecha que amaneció un día de izquierda-, Hugo Chávez en Venezuela y su amigo, el dictador Daniel Ortega.

De todo ese grupo, el único que no disfrutó del poder fue Manuel Zelaya, destituido por el Congreso tras ganar las elecciones, pero que hoy lo disfruta a través de su esposa, Xiomara Castro, actual presidente de Honduras.

Raúl Reyes, fortaleció las FARC, bajó los niveles de secuestro, que era su fuente de financiación, cuando descubrió la rentabilidad de la cocaína y convirtió a las FARC en el mayor cartel de coca de Colombia. Fue dado de baja por el ejército colombiano en el campamento que Correa le tenía en Ecuador.

Es condenable la toma del Congreso en Brasil, por simpatizantes de la derecha. Un intento golpista a un gobierno elegido democráticamente no puede ser tolerado y debemos salir en defensa de la democracia, pero resulta necesario revisar el contexto; lo qué pasó en Perú con Castillo y lo que viene para otros países. En Colombia, el gobierno de Gustavo Petro encontró su mayor obstáculo en su fórmula Francia Márquez, el resentimiento social que arrastra no le permite entender que ella es la vicepresidenta de todos los colombianos y no como ella cree que es solo de las negritudes. Ortega en Nicaragua hizo una perversa alianza con los empresarios, y ese matrimonio va para largo, lo que indica que se quedara en el poder mucho tiempo y veremos más protestas sociales, seguirá la persecución a la iglesia.

De todo ese grupo solo es rescatable Evo Morales en Bolivia, en cuyo gobierno la economía creció por encima del 10% anual; y Rafael Correa, quien organizó y le dio forma a Ecuador como Estado durante su gestión.

Los otros gatitos se convirtieron en tigres dientes de sable y se dedicaron a engullir las riquezas que nunca produjeron, caso Venezuela, y criaron un sentimiento de rabia e impotencia en los ciudadanos demócratas latinoamericanos que hoy ven con preocupación cómo se reproducen, y muy seguramente, por ahora, saldrán a protestar.

La corrupción, tanto en la derecha como en la izquierda, es la constante en estos Gobiernos. La izquierda gana elecciones cuando la población busca un componente social, pero luego descubre que esta es más de lo mismo y rápidamente se decepcionan. Esta explosión social que hoy recorre el continente producirá una reacción general de la derecha que muy seguramente va a ganar en Argentina, Colombia, México y Chile, países donde recuperarán el poder y pondrán a Donald Trump nuevamente en la Casa Blanca.

Lula ya tomó el control en Brasil y seguirá su mandato, tiene experiencia, ya estuvo varios años ejerciendo ese cargo.

Todo indica que América latina seguirá perdida en su laberinto de mezquindad y corrupción, con economías cada vez más pobres, cada día producimos menos y aumenta la deuda externa. Fidel Castro, a través del Foro de Sao Paulo, alcanzó a contaminar el continente de ese comunismo insulso y anticuado, y la historia hoy solo sirve de referente a las nuevas generaciones de dirigentes, para que no cometan los mismos errores.

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Fuente Imagen: Agencia Brasil

Author

Jorge Barros

Periodista colombiano especializado en temas políticos y económicos. Director la Revista VISIÓN desde el año 2002.