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China fortalece su dominio económico en América Latina: Acuerdo comercial con Brasil y Argentina

China realizó un acuerdo comercial con Brasil y Argentina para hacer el pago de las exportaciones en yuanes y no en dólares. Esta medida ha sido calificada por algunos analistas como una estrategia de dominio económico para derribar la hegemonía mundial del dólar.

El gigante asiático ha tenido un avance importante en los últimos años en el comercio con América Latina, alcanzando un máximo histórico de 450.000 millones de dólares en 2021. Lo que lo convierte en el segundo socio comercial más grande después de Estados Unidos.

En entrevista exclusiva con VISIÓN, Luis Ignacio Arguero, Doctor en Economía y profesor en la Universidad del Salvador en Argentina, realizó un relevante análisis acerca de este convenio.

En el caso de Argentina, cree que es más por necesidad pues “tiene una falta de moneda extranjera, debido a la pésima política monetaria local, sumado a la desconfianza de los individuos y las empresas argentinas, respecto a la seguridad de sus depósitos a causa de los controles de cambio que ha puesto el Gobierno”.

Por el contrario, Arguero indicó que “Brasil es un gran poseedor de bonos del estado de Estados Unidos, sin embargo, a partir de una política de diversificación de sus activos, también alcanzó una mayor proporción de bienes o de yuanes, que son aproximadamente, según ha informado el Banco Central, un 5% de sus reservas”.

El doctor anotó que en cuanto a la probabilidad de que el yuan logre la ansiada hegemonía global por encima del dólar, que “no es todavía popular ni masivo, sin embargo, es el comienzo de un camino que va hacia allá.

VISIÓN: ¿A qué se debe esta decisión de China de realizar sus operaciones comerciales con Argentina y Brasil en yuanes y no en dólares?

Luis Ignacio Agüero: La economía viene creciendo durante los últimos 40 años, a partir de las reformas que implementó. Por otro lado, ha entrado en el concierto internacional de naciones, a partir de su ingreso a la Organización Mundial de Comercio (OMC) a finales de los años 90, por lo cual ha ido ganando posiciones desde varios puntos de vista.

En primer lugar, decidió no disputar un territorio que está dominado por el dólar, que es justamente la moneda de transacción, comercio y atesoramiento a nivel global. Es una situación en la cual China ha tomado conscientemente la decisión de no permitir que el yuan se convierta en una moneda global y que poco a poco está buscando que se utilice cada vez más.

Entonces, hay un tema estructural importante. A medida que la economía China ha ido creciendo, ha ganado espacio como principal exportador mundial y se ha posicionado como el segundo importador.

Estamos hablando de un país con un comercio internacional monumental, tengo entendido que aproximadamente poco menos del 20% del comercio internacional de China se da en yuanes.

Esto ha ido incrementándose con el paso del tiempo y dentro de este contexto hay varias cuestiones. La primera, es que la disputa por la hegemonía norteamericana desde el punto de vista geopolítico se da a partir, por ejemplo, de la nueva ruta de la seda y las alianzas que ha firmado China con varios países.

Lo segundo es que también está de por medio el aseguramiento de determinados bienes necesarios para la producción, como el litio, los materiales raros y demás, los cuales China busca para poder desarrollarse.

El tercero tiene que ver con lo monetario y la posibilidad de utilizar el yuan como una moneda que Estados Unidos ha empleado para influenciar su política hacia el extranjero.

La política estadounidense está sustentada de esta capacidad, porque finalmente tiene la única máquina que imprime dólares en el mundo, esto le ha dado una ventaja en las negociaciones y una cierta supremacía y poder en organismos internacionales, como por ejemplo el Fondo Monetario Internacional.

Esto ha generado que los norteamericanos tengan una determinada influencia sobre el mundo occidental, pero también al respecto de los países en vías de desarrollo que se ubican en África y Asia en general, a través de los organismos y del uso del dólar como moneda transaccional.

Incluso ha servido para imponer sanciones, por ejemplo, como la cancelación del sistema swift para el comercio con Rusia, a raíz del conflicto que empezó el año pasado.

China viene paso a paso, estratégicamente, quizás utilizando una milenaria cultura de paciencia, ganando poco a poco pequeños espacios a fin de conformar un todo, mucho más complejo que hace 15 años.

En este marco, tenemos a Latinoamérica quien tiene una ventaja y es que la mayoría de los países son democráticos, obviamente con excepciones de algunas democracias imperfectas, pero también con instituciones relativamente fuertes. Con una tradición de independencia en el sentido de no haber sido invadidas o controladas por países extranjeros.

En Asia no es así, hay territorios que están en disputa, como Taiwán o Hong Kong que, a finales del siglo XX, volvió a ser parte especial de China. En países como Filipinas o Corea estuvieron controlados por potencias extranjeras hasta hace no mucho.

En Latinoamérica tenemos una larga tradición de mantenimiento de ciertas fronteras e instituciones. Entonces, esto hace que sea un territorio a veces más difícil de penetrar para las potencias extranjeras, a causa de esta red cultural e institucional que, justamente, creo que es una virtud.

Pero más allá de estos aspectos, está el tema práctico y es que necesitamos dinero para el desarrollo, por eso siempre estamos dispuestos a buscar nuevos socios que puedan aportar sus contribuciones al avance latinoamericano.

El caso de Argentina es más por necesidad. El Gobierno chino le había dado un swap (acuerdo de intercambio financiero) de monedas a nuestro país, las cuales eran unas reservas en yuanes que básicamente sirven para inflar las reservas internacionales argentinas, pero había un acuerdo de no tocarlas, hasta que se permitió, para poder pagarle y comerciar con China las importaciones.

Esto se debe a que el Banco Central de la República Argentina tiene una falta de moneda extranjera, debido a la pésima política monetaria local, la desconfianza de los individuos y las empresas argentinas, respecto a la seguridad de sus depósitos a causa de los controles de cambio que ha puesto el Gobierno.

Esto hace que el Banco Central argentino esté perdiendo reservas en los últimos años. Ha llegado a una situación crítica y está tratando de manotear todo tipo de reservas posibles. De este modo, ha pedido créditos con organismos internacionales, pero el mercado está cerrado, porque el riesgo país es muy alto en Argentina. Es decir, que si quiere salir a emitir un bono debería estar aceptando una tasa de aproximadamente el 30% anual en dólares, lo que es ridículo.

Argentina tiene un déficit comercial con China, esto hace qué una parte de las importaciones, las cuales necesita por que gran parte de lo que viene son productos finalizados, pero también hay un elemento importante que son implementos o materias para la producción industrial dentro de la Argentina. En el caso de Brasil, el presidente, Lula Da Silva, quien hace pocos meses está en funciones, hizo un viaje a China, principal socio comercial de Sudamérica y Brasil.

Esta nación ha incrementado la posesión de yuanes, a través del Banco Central de Brasil, la cual es una entidad monetaria que ha obtenido una amplia cantidad de reservas, que actualmente está cerca de los 370’000.000 de dólares. Brasil es un gran poseedor de bonos del estado de Estados Unidos, sin embargo, a partir de una política de diversificación de sus activos, también alcanzó una mayor proporción de bienes o de yuanes, que son aproximadamente, según ha informado el Banco Central, un 5% de sus reservas.

Dentro de este contexto la pregunta es si está mal o no, que se utilicen otras monedas para la transacción. Considero que no es incorrecto, si las dos partes están de acuerdo, no hay por qué tener que utilizar el dólar.

Eventualmente, si Latinoamérica también tuviera su moneda fuerte, los países seguramente quisieran negociar con ella y no depender del acceso a una moneda extranjera.

VISIÓN: ¿Esto podría significar la pérdida de la hegemonía global del dólar? ¿Cuál sería el impacto para el mundo y para Estados Unidos de una eventual desdolarización? Pues se ha dicho que: Si el comercio chino se realizara mayoritariamente en yuanes, la situación de Estados Unidos sería catastrófica.

L.I.A.: Lo analizaría en dos esferas, la primera tiene que ver con el dólar como moneda de intercambio, en eso hay un muy lento proceso hacia la desdolarización. En este sentido diría que también está influenciado en parte importante el comercio que se hace dentro de Europa en euros, que es otra moneda que le ha competido al dólar, pero viene de parte de un sector aliado, por tanto, no se le ha tomado como una competencia hostil, que tampoco es el yuan, pero sí se le considera a China como potencial amenaza para el mundo occidental en ese sentido.

Desde el punto de vista transaccional el dólar ha ido perdiendo muy levemente su hegemonía. Del otro lado, está el dólar como reserva de valor, claramente hay una amenaza muy fuerte debido a el constante déficit fiscal que ha tenido los Estados Unidos, creo que durante los últimos 20 años.

De modo que este déficit fiscal se tiene que subsanar de alguna manera. Estados Unidos lo hace emitiendo bonos y moneda, generando abundancia de dólares y por ende una mayor posesión por parte de entidades extranjeras.

El Banco de China es el segundo mayor poseedor de bonos de los Estados Unidos. Por tanto, sí China mañana saliese a vender estos bonos generaría un caos en el mundo financiero y muy probablemente eso tendría su correlato en la economía real y en la aceptación del dólar. China tiene este poder porque se lo dio a Estados Unidos.

VISIÓN: ¿Cuál sería el beneficio para China de crear una moneda común y abandonar el dólar?

L.I.A.: Es una cuestión de poder de negociación, si mañana un país estuviese interesado en una determinada actividad o acción por parte de un gobierno extranjero, el poseer una moneda que se usa como medio de ahorro e instrumento transaccional, podría tener ciertas ventajas a la hora que la contraparte tome una decisión.

Por ejemplo, si China quisiera instalar una base militar en un país, podría darle a muchos yuanes a cambio; o supongamos que cualquier otra nación, que tenga una moneda que no se usa para transaccionar nada, qué interés va a tener de recibir esa moneda.

Ahora bien, si recibe yuanes podría ser una ventaja, porque los puede utilizar para comprar insumos, hacer importaciones, invertir en el extranjero o pagar las deudas que tenga.

Entonces, la pregunta no sería quién tiene la máquina que imprime dólares, sino yuanes y ese sería el Gobierno chino. No sé si esto podría pasar eventualmente, pero sería de gran interés estratégico y geopolítico para China.

VISIÓN: ¿Cómo opera el dólar como divisa internacional y cómo podría beneficiar o no el cambio a la hegemonía del yuan?

L.I.A.: Cuando se da el comercio es porque hay un acuerdo entre el comprador y el vendedor. Dentro del comercio generado al interior de una nación, ambas partes suelen realizar esa transacción en la moneda local.

Cuando se da una operación comercial entre un comprador y un vendedor localizados en dos naciones diferentes, deciden utilizar una moneda de intercambio, que es el dólar, pues tiene aceptación global, tradición, todos los esquemas financieros y de logística preparados, y además tiene cierta estabilidad.

Entonces las cotizaciones que se generan en los acuerdos no van a verse desvalorizadas con el paso del tiempo, por ejemplo, que, si se genera en pesos argentinos, una inflación del 7% u 8% mensual, es muy difícil con esas variaciones prever el precio de aquí a seis meses.

Si la pregunta es si el dólar es una moneda sumamente estable, la respuesta es no. Esta viene subiendo o bajando de valor comparado con otras monedas, de acuerdo con diferentes conceptos, por ejemplo, cuánto emite el país, qué aceptación tienen los bonos y la política monetaria de Estados Unidos según la tasa de interés de referencia que pone la Reserva Federal.

En los últimos dos años, a fin de combatir la incipiente inflación, la Reserva Federal ha venido subiendo la tasa de interés, esto ha llevado a una revalorización del dólar, que lo ha puesto más caro, traduciéndose en que menos dólares pueden comprar más y menos dólares pueden comprar más productos más commodities, por ejemplo, lo que produce Latinoamérica.

Entonces, esto ha llevado a una caída del valor de las commodities, el petróleo, los alimentos, minerales y demás. Hace muchísimas décadas que estamos metidos en esto, hemos aprendido cómo funciona, sabiendo que la economía es cíclica.

Esto no implica que sea la única metodología, hay países donde tienen un tipo de cambio fijo. Como por ejemplo en China, donde las variaciones son muy escasas, pero esto generará ciertos desbalances.

Así como si tuviéramos una moneda que está muy subvaluada, es decir, que debería valer más, porque las políticas muy rígidas hacen que valga menos, va a tener costos bajos relativos, pero el ingreso de los trabajadores va a ser bajo, en ese caso, el nivel de vida no va a crecer tanto como debiera si no tuviera una libre flotación.

Entonces, de alguna manera el valor relativo del dólar, respecto al de las monedas y de las commodities, es muy influyente para naciones que exportan materias primas o commodities, como son los países latinoamericanos, cuya principal exportación son commodities, eso nos afecta directamente.

Saber si cambiaría la situación con el yuan chino es difícil de prever, no está claro todavía, el desarrollo de un mercado de commodities en una moneda que no sea el dólar, la cual es la referencia que todos conocemos y circula en algunos países sudamericanos como moneda oficial o en otra transacciones, como en Argentina las inmobiliarias.

En el caso de Argentina y Brasil quiero preguntarle ¿Les conviene a sus economías estas transacciones en yuanes?

VISIÓN: ¿Cuál es su análisis acerca de la disputa por la hegemonía económica entre China y Estados Unidos?

L.I.A.: Es una disputa que viene escalando en complejidad desde hace 10 años y que va de la mano del crecimiento que está basado en la fortaleza de su economía que no ha pasado por grandes crisis comparado con los países occidentales, donde China está buscando ser cada vez más un líder de la región primero y después un líder global, lo cual implica no solo tener la economía más grande o ser el principal socio comercial, sino también en otros puntos como por ejemplo la inversión, la presencia y el desarrollo de organismos internacionales a través de los cuales se financia.

El desarrollo de tecnología que le permita expandir sus redes por varios lugares del mundo y también en lo que es una superpotencia la utilización de su moneda para el ahorro y la transacción.

Si hoy preguntáramos a nuestros conocidos si tienen dólares, dirían que sí los guardan, pero sí preguntamos si alguno guarda yuanes, seguramente no va a haber nadie. No es todavía popular ni masivo, sin embargo, es el comienzo de un camino que va hacia allá. Como todo cambia en el statu quo produce ganadores, perdedores y resistencias. Entonces, estas resistencias habrá que ver hasta dónde llegan, pero sin lugar a duda, estamos comenzando a ver un camino que sabemos cuál es la dirección general, pero no tenemos claro cómo va a terminar.

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