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Todo hombre debería ver Barbie

La película de Barbie sorprendió a las audiencias de todo el mundo tras mostrar una crítica incisiva y directa al patriarcado, una reivindicación al feminismo, y sobre todo, lo que considero más sorprendente, una autocrítica mordaz y sin tapujos a los estereotipos e inseguridades que ha generado la famosa muñeca de Mattel, deformando el concepto de lo que es ser mujer (y hombre) por más de siete décadas.

Una apuesta que podría verse arriesgada por muchos, o como una gran estrategia de marketing reivindicativa progresista por otros. Para mal o para bien, el mensaje de la película es directo, sencillo y contundente; un feminismo para dummies, en el que cualquier persona con un mínimo raciocinio entenderá que los modelos patriarcales están mandados a recoger y que la película no sólo es un grito de empoderamiento femenino sino también un espacio para que los hombres entiendan, por fin, que la desintegración del modelo patriarcal debe realizarse.

Si aún, y por una extraña razón, sigues sin pisar los cines te resumo la película así: las barbies (mujeres) viven en un universo llamado “Barbielandia”, en el que todo es color de rosa y domina completamente un matriarcado, allí las mujeres lo hacen todo, desde roles sencillos hasta ser la presidenta. En este espacio, conviven con los Kens, hombres que son piezas meramente ornamentales, cuyo único fin es intentar llamar la atención a la Barbie. Barbie y Ken deciden viajar al mundo real, debido a que ella tiene pensamientos sobre la muerte y partes “defectuosas” en su cuerpo, algo sumamente raro en Barbielandia. En la búsqueda para solucionar sus problemas en la vida real Barbie se topa con un mundo completamente machista, siendo observada como un objeto sexual, mientras que Ken descubre los “placeres” y “respeto” que le genera el patriarcado, tanto que decide volver a imponer esta idea en barbilandia de manera dictatorial. Al regresar a su casa, y dándose cuenta del gran problema que implica el patriarcado, Barbie ve cómo los kens se toman el poder de todo su universo, lo que genera una revolución feminista y “despertar” de las barbies, aletargadas por la intromisión del patriarcado en sus vidas, logrando retomar el poder por medio de estrategias de sororidad y análisis feministas entre las barbies. Por último, ken logra buscar solo ser él mismo y llora (masculinidad deconstruida). Barbie decide ser una mujer real, y termina yendo a una cita con el ginecólogo.

La barbie pasa de ser una feminista ficticia a una feminista real. Ken pasa de ser un accesorio a tener una identidad propia.

Las mujeres logran conectar de manera más profunda y emocional con la película, evocando la nostalgia de la niñez y su relación con sus barbies, además de reforzar su mensaje claro de empoderamiento e independencia; por otro lado, los hombres solo tienen dos opciones, o enojarse por las duras críticas y burlas constantes hacia los Kens (hombres), mostrando sus comportamientos más infantiles, tóxicos y nocivos; o verlo como un espejo para entender que muchas de las dinámicas que seguimos teniendo son comportamientos patriarcales.

Esta película, aunque esté completamente dirigida para el público femenino, es también un excelente abrebocas para que los hombres despierten del letargo e inicien su camino hacia la disidencia y el boicot al patriarcado.

Greta Gerwig, directora de la película, logró transmitir el mensaje antipatriarcal a través de la ironía, la crítica, el sarcasmo y el humor, burlándose tanto de los comportamientos masculinos patriarcales, como de algunos comportamientos feministas radicales, demostrando que un matriarcado completo es igualmente injusto. También atacó a la misma empresa Mattel, quien promovió la película, mostrando cómo los altos mandos ejecutivos de Barbie son en su totalidad hombres, buscando obtener ganancias a través de la mujer, siguiendo el juego al capitalismo. En este filme se termina reflejando la complejidad de la convivencia entre los dos géneros, y su interacción a nivel laboral, capitalista, familiar y social. La película se puede dividir en tres grandes frentes, las barbies (mujeres / feminismo), los Kens y Mattel (hombres / patriarcado) y Allan (hombre antipatriarcal / disidentes), cada uno tiene un gran contenido simbólico que explicaré a continuación:

Barbie representa a la mujer, y su proceso histórico desde el sometimiento por parte del patriarcado, hasta el momento de su liberación, “siendo lo que quieras ser”, como es el eslogan de la famosa muñeca. La Barbie ofrece una reivindicación, pasando de un feminismo plástico a un feminismo genuino, que busca la liberación de las mujeres, la aceptación de la imperfección, la diversidad femenina y la aceptación de que los estándares impuestos por la muñeca barbie han hecho mucho daño y son imposibles de replicar.

Por otro lado se encuentran los Kens, representando el patriarcado, la masculinidad frágil, e incluso el fascismo político. En la película se representa la masculinidad por medio de caballos (fuerza, virilidad), y a través de los directivos de Mattel, mostrando la relación del hombre con la economía y el uso de las mujeres como producto, buscando a la Barbie para encerrarla nuevamente en su caja, que simboliza volver a meter a la mujer en el patriarcado más recalcitrante y anacrónico. Los Kens, tras un efímero periodo dictatorial patriarcal en Barbielandia, logran descubrir su propia identidad y ser suficientes por sí solos, sin depender de las Barbies para tener un sentido de existencia, algo así como las mujeres cuando descubren por primera vez el feminismo.

Toda la película busca que el hombre que la vea sienta una incomodidad constante al hacerlos sentir en carne propia lo absurdo que son algunos comportamientos masculinos, y lo incómodo y traumático que puede llegar a ser el patriarcado para una mujer en nuestra sociedad.

Por último, y no menos importante, se encuentra Allan , el único personaje masculino en Barbielandia que no se llama “Ken” y que tiene un comportamiento disidente, ya que no busca llamar la atención de Barbie y fue el único que ayudó a las barbies a tumbar el régimen patriarcal.

Allan puede tener dos perspectivas, la primera puede verse como el elemento LGTB de la película, en la que personalmente discrepo, ya que en ningún momento Allan demuestra que sea gay, sólo tiene una energía menos masculina ruda y patriarcal; la segunda busca mostrar el ejemplo de lo que sería un hombre libre del universo patriarcal, un hombre que decide ser autónomo y que busca boicotear un modelo que no sólo afecta a las mujeres, sino también a los mismos hombres, enjaulándolos a todas y todos en roles estereotipados.

Este personaje es el ejemplo que nos ofrece la directora para hacer reflexionar y cuestionar a los hombres que vimos la película.

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La película ha recibido críticas por su “superficialidad” para dar el mensaje, directo, sin doble discurso, sin capas. Cosa que es cierta, ¿pero de qué otro modo la Barbie podría dar un mensaje? Su mente es directa, sin filtros, es lo que es, y creo que fue acertado que lo hayan hecho de esa manera, ya que el mensaje no debía ser complejo, ni con capas, por el contrario tenía que ser tan directo y entendible como para que un adolescente o cualquier adulto reflexione sobre sus propias conductas y privilegios. También se critica la forma como se capitaliza el feminismo para generar ganancias en Hollywood, sin embargo no tenemos escapatoria frente al capitalismo, estamos inmersos en su sistema.

Todo hombre debería ir a ver Barbie, sentarse y dejar que la incomodidad recorra cada parte de sí; observar, al menos por dos horas, lo que las mujeres están acostumbradas a sentir a lo largo de sus vidas. Convertirnos en disidentes del patriarcado, boicotearlo, o al menos incomodarlo, como lo hizo Barbie con nosotros.

Fuente Imagen: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=256398940504531&set=pb.100084032798485.-2207520000.&type=3

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Author

Óscar Cardona Ramírez

Comunicador Social-Periodista de Quindío, Colombia, con énfasis en marketing digital, redacción de textos sobre cultura, política, estilo de vida, música y temas de opinión. También es músico empírico con pasión por la cultura musical underground.