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"Petro y su entorno podrían encontrar maneras de mantenerse en el poder." - Enrique Gómez Hurtado.

Enrique Gómez es abogado, catedrático, ex candidato presidencial en el 2022 y heredero de la cultura política del conservadurismo. Hijo de Enrique Gómez Hurtado y nieto del expresidente y emblema del pensamiento conservador colombiano, Laureano Gómez. En 2021 consiguió la personería jurídica del extinto partido político de su tío Álvaro Gómez Hurtado, el Movimiento de Salvación Nacional. Hizo parte de la contienda electoral a la presidencia en el 2022, siendo reconocido por la solidez de su discurso y sus ideas claras y directas acerca de su propuesta de país. Es un conocedor profundo de los temas de la realidad nacional, crítico y opositor al gobierno del presidente Gustavo Petro.

VISIÓN: ¿Qué lo motivó a participar en política y cuál fue la influencia de Álvaro Gómez Hurtado?

Enrique Gómez Hurtado: Mi familia lleva más o menos 110 años en el ejercicio político, incluyendo la representación parlamentaria, con el compromiso de hacer una política sana, alejada de la mecánica clientelar, en defensa de un ideario en el que creemos con firmeza y que sigue siendo desde lo conservador, un depósito de sentido común, de escepticismo sobre el rol del Estado y el ser humano.

Por ello, plantea la importancia de reconocer las tradiciones, la prudencia en los procesos de evolución y transformación social, y la necesidad de construir un modelo político en valores en referencia con un modelo social basado exclusivamente en condiciones ideológicas.

Esa ruta de los valores produce mejores resultados en el corto, mediano y largo plazo. Cuando la cultura política se centra en valores y ética, produce unos tejidos sociales más duraderos y se protegen esas instituciones donde se guardan las tradiciones como: la familia, el culto, la Constitución y el respeto a la dignidad humana.

El respeto a la realidad fáctica, un escenario de decisión que siempre debe ser prudente, reflejar el cuidado y buscar siempre basarse en fundamentos relacionales, y por eso el escepticismo sobre la condición humana.

Sobre ese racionalismo omnipresente, desde la ilustración hasta hoy se considera que en el Estado pueden reunirse un grupo pequeño de intelectuales y tener la capacidad de imponer los designios para todos los ciudadanos.

En eso, el crecimiento del Estado como actor social va mucho más allá de sus roles básicos esenciales, en ocasiones incluso despreciando esas funciones originales para meterse en casi todos los planos de la vida de la acción social. Desconociendo las tradiciones construidas por una cultura a lo largo de cientos o a veces miles de años. Ese entreguismo punitivo al aparato estatal es un error.

Por eso, nuestra cultura conservadora es perdurable en el tiempo. El partido Movimiento de Salvación Nacional fue una iniciativa política de Álvaro Gómez, mi tío, en el año 1990, para lanzar su candidatura presidencial en ese momento en contra de la maquinaria del Partido Conservador.

VISIÓN: ¿Cuál es la importancia que tiene su familia en la historia política de Colombia?

E.G.H.: Mi familia es una institución, diría yo, sin asomo de sonrojo, del Partido Conservador. Mi abuelo Laureano Gómez fue el líder indiscutido del partido desde 1930, cuando terminó la hegemonía liberal y recuperamos el poder en el año 1946. Durante su mandato, que fue traumático debido a su enfermedad y al golpe de Estado, al final de su vida desempeñó un papel fundamental en la reconciliación nacional que puso fin a la guerra entre liberales y conservadores en el Frente Nacional en 1957. Durante esos más de 37 años de influencia, Laureano fue el jefe conservador más importante; aunque había otros líderes que provenían de diferentes corrientes, él era, sin lugar a dudas, el más determinante.

Álvaro Gómez retomó ese protagonismo en el conservadurismo durante la década de los 60 y lo mantuvo hasta los años 90. Sin embargo, en 1990, chocó con una estructura parlamentaria del conservatismo ya corrupta debido a las mieles del clientelismo, la corrupción burocrática y la falta de coherencia ideológica. En ese momento, lanzó el Movimiento de Salvación Nacional y logró el segundo lugar en las elecciones presidenciales, derrotando ampliamente al candidato oficial del partido conservador, enfrentando a César Gaviria como candidato emergente después del lamentable homicidio de Luis Carlos Galán en 1989.

Desde 1990, ese partido ha tenido un papel importante en el Congreso, con una bancada muy significativa tanto en el Senado como en la Cámara. Luego vino la Asamblea Nacional Constituyente, donde Salvación Nacional se convirtió en la segunda fuerza. Álvaro fue elegido copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente que nos dio la Constitución actual.

Contribuyó a la defensa de la concertación social y los valores conservadores en la elaboración de la Constitución de 1991. Es importante recordar que gran parte de ese proceso estuvo relacionado con el secuestro de Álvaro Gómez, la desmovilización del M19 y los acuerdos que llevaron a la convocatoria de la Asamblea, otorgando al M19 una representación que reflejaba su apoyo electoral. Este acuerdo surgió del secuestro perpetrado por las mismas personas y estructuras que hoy están en el poder en nuestro país.

La labor de la Asamblea fue extensa pero no siempre coherente, y la Constitución resultante es larga y llena de nuevas instituciones. Se asumieron riesgos y se cometieron errores en su elaboración.

Para Álvaro, este período fue crucial en su vida, ya que tuvo que luchar por preservar muchas de las instituciones que se originaron en la Constitución de 1886, lo que constituyó uno de sus roles más importantes.

Además, según numerosos testimonios que respaldan mis palabras, Álvaro Gómez desempeñó un papel fundamental como mediador en muchos de los debates que tuvieron lugar durante ese tiempo. Esto se dio en un contexto en el que el M19, un grupo guerrillero que odiaba al Estado y no creía en la representación democrática liberal, intentaba imponer una dictadura socialista mediante la fuerza. El M19 carecía de coherencia ideológica y representó un desafío significativo.

VISIÓN: ¿Cuáles fueron los aportes más significativos de Álvaro Gómez al país?

E.G.H.: Una de las contribuciones más notables de Álvaro Gómez en la Constitución de 1991 fue la idea de retirar al gobierno la facultad de emitir moneda y, en cambio, otorgar autonomía total a la junta directiva del Banco de la República, con un objetivo claro: combatir la inflación.

Dejamos atrás el concepto socialista de que el Estado debía ser un actor económico que impulsara la economía. Cinco años después, Álvaro Gómez logró uno de los grandes triunfos en el panorama colombiano. Otro de sus importantes aportes fue la doctrina de seguridad nacional. Según él, la ruta hacia la paz implicaba la vigencia de la ley como punto fundamental, la cual debía ser intocable.

Álvaro Gómez tenía la habilidad de explicar las cosas de manera intelectualmente precisa, sin caer en mensajes complacientes ni trivializar el mensaje. Su enfoque era que la ley debía ser cumplida por todos, en todo momento y lugar, y en condiciones de igualdad.

En su campaña de 1990, su lema era "¡Que no maten a la gente!", lo cual reflejaba la grave situación de seguridad en ese momento. Colombia tenía una de las tasas de homicidios más altas del mundo, llegando a 34,000 homicidios al año. Álvaro Gómez sostenía algo tan sencillo, pero poderoso: "No pueden matar a la gente, porque un Estado que permite que maten a la gente es un fracaso".

Hoy en día, esta premisa sigue siendo relevante, aunque las cifras de homicidios sean menores, siguen siendo alarmantes, con estimaciones de 13,000 a 14,000 homicidios para este año 2023.

VISIÓN: ¿Por qué decidió entrar en la política?

E.G.H.: Mi padre manejó el partido de mi tío durante mucho tiempo. Fue senador durante cuatro períodos, de 1990 a 2006. Promovió una reforma constitucional en la que el Movimiento de Salvación Nacional perdió su personería bajo el Acto Legislativo 2005. Este fue un "suicidio político" motivado por la búsqueda de la reunificación partidista.

En la Constitución de 1991, entre las cosas que salieron mal, se encontraba el concepto de democracia popular, que implicaba una flexibilización en las reglas para crear partidos políticos. Los partidos tradicionales, liderados por el Partido Liberal y el doctor Alfonso López Michelsen, notaron que podían obtener más curules al atomizar sus listas debido a un sistema de cociente electoral directo. Así nació lo que se llamó la "operación avispa," donde el Partido Liberal permitió a sus caciques regionales crear movimientos políticos para aprovechar las fracciones del cociente.

Cuanto más dividida estaba una votación en un sistema de cociente directo, más posibilidades había de entrar. En el 2006, en el Congreso de Colombia había representación de 80 partidos, lo que demostraba que esta idea inicialmente positiva en la Constitución había sido explotada por la clase política.

Mi padre sostenía que la institución del partido político era un activo social fundamental, en contraposición a la historia de mi tío, que creó el Movimiento de Salvación Nacional. Mi padre creía en la institucionalidad y, por eso, buscó un consenso nacional con otros miembros del Partido Liberal para reunificar todos los movimientos en sus denominaciones originales y fortalecer así a los partidos.

Él estaba convencido, al igual que yo, de que los partidos políticos desempeñan un papel social crucial. Son el escenario de preselección natural, calificada y profesional de aquellos que deben gobernarnos. Los partidos deben conocer a las personas que nos representan, educarlas y controlarlas éticamente. Ese papel lo desempeñan los partidos en una democracia liberal representativa. La ausencia de partidos conduce a lo que vemos hoy: una política basada en las aspiraciones, en contraposición a la política de ideas y programas. Esto permite que líderes carismáticos lleguen al poder.

Yo vi la oportunidad en el marco de la sentencia resultante de un litigio estratégico del partido Nuevo Liberalismo, iniciado por la familia Galán para recuperar su matrícula perdida tras el asesinato de Luis Carlos Galán. Ganaron el pleito en la Corte Constitucional, generando la sentencia de unificación 257. Esta sentencia insinuaba que partidos como el mío, que también había sufrido la violencia terrorista con el asesinato de Álvaro Gómez, tenían la posibilidad de recuperar esa personería.

Cuando me sentí insatisfecho con los partidos políticos existentes en el país y preocupado por el legado de mi tío, desde el punto de vista político e intelectual, y para evitar que otros miembros que habían sido elegidos por esa personería de Salvación Nacional la solicitaran con malas intenciones, decidí dejar de lado mi ejercicio profesional. Junto con mi hijo Nicolás Gómez, iniciamos este proceso, y por eso estoy en la política. Aunque nací y crecí en un ambiente político, en mi hogar la política no es una profesión, sino una expresión de la dimensión humana.

VISIÓN: ¿Cómo ha logrado llevar la ideología conservadora a los jóvenes y obtener su aceptación?

E.G.H.: No se trata de modernizar el conservatismo; es más bien que los jóvenes están volviendo a abrazar lo conservador y reconociendo lo que llevan en sí mismos, en su tradición familiar y en la cultura colombiana, que ha sido objeto de críticas durante décadas. Es abrumador. Les desafío a leer cualquier escrito político o editorial de Álvaro Gómez de hace 30, 40 o 50 años, y verán que parece escrito para el presente. Ese es el poder de los valores y las ideas.

Durante mucho tiempo se ha sostenido que la institucionalidad colombiana es deficiente, que el Estado es excluyente y asesino, y que no sirve. También se ha criticado la cultura religiosa católica cristiana y se ha tachado de negativa toda esta herencia cultural. Sin embargo, los jóvenes están redescubriendo que existen valores valiosos en estas tradiciones, aunque algunas deban adaptarse y mejorar, siempre con prudencia.

El escepticismo es parte de nuestra visión, porque reconocemos la falibilidad de la condición humana y no nos hacemos ilusiones sobre quienes pretenden dictar cómo deben hacerse las cosas. Creemos en la importancia de preservar y evolucionar desde lo cultural y social, construyendo sobre lo que ya existe.

Consideramos que aportamos un enfoque coherente, ya que mantenemos una posición constante en el tiempo. Nuestra postura es la misma que cuando mi tío planteó su famosa doctrina del desarrollismo en oposición a Carlos Lleras Restrepo. Él argumentaba que debíamos seleccionar sectores estratégicos, fortalecernos, abrirnos al mundo y privatizar la infraestructura portuaria y ferroviaria, ya que el país no puede prescindir de ferrocarriles.

VISIÓN: ¿Con qué gobierno en la historia de Colombia compararía usted el del presidente Petro?

E.G.H.: Si quieres comparar el modelo político de Petro con otro en Colombia, se asemeja al de Carlos Lleras Restrepo, presidente liberal de 1966 a 1970. Él representó la nacionalización, el control de precios, el cierre del comercio exterior, la negociación con las guerrillas, la reforma agraria de 1968 y el régimen presidencialista. También implementó una reforma constitucional que concentró todos los poderes en el ejecutivo. Es una similitud sorprendente.

Al final, el M19 se sublevó contra sí mismo, una matrícula guerrillera con los colores de la ANAPO que justificaba el uso de la lucha armada basándose en el supuesto 'chocorazo' o el robo de las elecciones de 1970.

La historia tiene una continuidad bastante curiosa, desde el golpe militar de Gustavo Rojas Pinilla hasta el movimiento guerrillero que introdujo el socialismo al país a través de la lucha armada, y luego la incorporación del maoísmo. Sin embargo, en última instancia, esto resume todas las fantasías revolucionarias.

Esta ruta sigue una tendencia hacia la izquierda autoritaria, con un culto a la personalidad que ahora vemos en Petro. La iconografía oficial de Petro es caricaturesca; si observamos las fotos oficiales del presidente, aparece con el sol detrás, lo que parece diseñado por un publicista norcoreano. Es decir, no se ha puesto un uniforme, pero están ensayando esa imagen.

¿Cuál es el presupuesto mensual de la jefatura de prensa de la actual primera dama, Verónica Alcocer? Son más de 800 millones de pesos. Esto plantea la pregunta de por qué necesita un sistema de prensa tan amplio, algo que nunca antes se había visto. La razón es que están construyendo un sistema autocrático y dictatorial basado en el culto a la personalidad, ya que el presidente no puede ser reelegido. Esta estrategia es similar a la que se ha utilizado en otros lugares, como el peronismo con Evita, Kirchner con Cristina, Daniel Ortega con su esposa y Hugo Chávez con su hija. La mecánica es la misma.

VISIÓN: ¿Por qué critica la Reforma Pensional que está impulsando Petro en el Congreso?

E.G.M.: Además de ser inconstitucional, considero que es absurda. La idea de utilizar los ahorros de los ciudadanos para respaldar una expansión no cotizada del régimen pensional a través de una entidad como Colpensiones, que no tiene reservas significativas, es problemática. Por ejemplo, si el Tesoro Público colombiano no proporciona entre 14 y 16 billones de pesos a Colpensiones, según el año, los ingresos del sistema de prima media con prestación definida actualmente no serían suficientes para cubrir las mesadas mensuales.

El objetivo de este Gobierno es extender este régimen a toda la población, lo cual considero absurdo. Estamos hablando de una empresa de pensiones que no cuenta con un fondo sustancial, ya que el ahorro se encuentra en los fondos privados. Se tomarían las cotizaciones de estos fondos, y el gobierno se quedaría con los 14 billones que debe destinar a ese sistema fallido de Colpensiones, que además es el más inequitativo de Colombia.

El 80% de ese subsidio no beneficia a las pensiones equivalentes al salario mínimo, sino a aquellas que superan los 2,7 millones de pesos mensuales, situando automáticamente a los beneficiarios en la clase media o alta del país. Puedo respaldar esto con datos y análisis del Ministerio de Hacienda.

En lugar de esto, deberíamos promover la idea de que cada ciudadano haga lo posible para satisfacer sus necesidades de ahorro previsional en el presente, pensando en el momento en que pierda su capacidad productiva. Deberíamos fomentar la prudencia y el ahorro individual en el sistema.

Esta es una discusión de larga data, que se remonta a la década de los 70; es necesario considerar qué hacer con las empresas estatales que no se financian adecuadamente y que continúan registrando pérdidas año tras año. Desde 1978, hemos estado planteando la pregunta de cómo avanzar con el Instituto de Seguros Sociales, que carece de ahorros sustanciales. Hoy, estamos debatiendo una reforma pensional que no solo no contribuye al ahorro público, sino que también consume el ahorro privado para financiar objetivos a corto plazo.

Luego cuando se implementó la Ley 100, las tasas de ahorro privado en Colombia eran negativas. El país estaba descapitalizándose debido a la alta inflación. La única forma en que la gente podía encontrar alguna reserva de ahorro era gastando en bienes de consumo. Luego, con la apertura económica de César Gaviria en 1991, se eliminaron restricciones fiscales que anteriormente se aplicaban a bienes de consumo. Esto se debió a un cambio en las doctrinas económicas, que, irónicamente, fue promovido por un presidente liberal, como César Gaviria, en lugar de Álvaro Gómez, quien había abogado por un enfoque desarrollista.

Uno de los cambios significativos fue la libertad cambiaria y la eliminación del control cambiario. Esta decisión se tomó después de adoptar normas de la Convención de Basilea para el control del lavado de activos. El gobierno consultó con Estados Unidos, la ONU y el Banco Mundial antes de tomar esta decisión, y fue generalmente bien recibida.

Cuando se promulgó la Ley 100, el país estaba descapitalizado, había inflación y muchas importaciones. Las personas compraban bienes de consumo para preservar el valor de sus activos, lo que era una práctica común en ese momento. La Ley 100 logró generar alrededor de 150 billones de pesos de ahorro privado a nombre de las personas que antes no ahorraban ni creían en ello.

VISIÓN: ¿Cuál es su objetivo con el Movimiento de Salvación Nacional y su propuesta política en Colombia?

E.G.H.: Realizamos un ejercicio en las elecciones territoriales, lo cual fue positivo para un movimiento sin muchos recursos y sin contar con la clase política tradicional ni estructuras de poder. Logramos presentar 3,100 candidatos en todo el país. En la actualidad, tenemos 148 servidores públicos electos, a quienes llamamos "credenciales". Nuestros candidatos ganaron en dos capitales, Villavicencio y Bucaramanga.

En la gobernación de Bolívar, nuestro candidato quedó en segundo lugar y obtuvo una curul de oposición con 44,000 votos. En ciudades como Pereira, nuestro candidato quedó en tercer lugar con 33,000 votos, pero realizamos una campaña ejemplar. Conseguimos curules en los concejos de Pereira, Villavicencio y Bucaramanga. También logramos 16 alcaldías en municipios importantes como San Martín, ubicado en el sur del Meta.

Ganamos en otros municipios más pequeños pero relevantes y tenemos acuerdos y adiciones importantes en Río Negro, en la gobernación de Antioquia y en Santander. Nuestro candidato en Norte de Santander quedó en tercer lugar con 115,000 votos en la gobernación y nos impulsó a ganar dos alcaldías en Santander y Norte de Santander.

Aunque no alcanzamos todas nuestras metas, estamos satisfechos, ya que enfrentamos diversas dificultades, principalmente debido a la dispersión de partidos políticos en el escenario electoral. Nuestra proyección es seguir avanzando y cumplir con un requisito legal concreto, que es obtener representación en el Senado en 2026, ya que de lo contrario perderíamos la personería jurídica. Estamos trabajando arduamente para estructurar una base regional sólida, ya que el reto para el Senado es significativo, con la necesidad de obtener al menos 700,000 votos. Creemos que tenemos un cálculo razonable y conservador de haber obtenido unos 440,000 votos en la última elección, pero sabemos que debemos trabajar mucho para multiplicar esa cifra.

Mi hijo se postuló para el Concejo de Bogotá, aunque no logró el cargo, obtuvo una buena cantidad de votos. Nuestra lista logró un concejal, Emel Rojas. Seguimos comprometidos con la labor de oposición y trabajaremos en esa dirección.

VISIÓN: ¿Cuál es su misión desde la oposición al presidente Gustavo Petro?

E.G.H.: En nuestra perspectiva, el desafío principal es evitar que este Gobierno imponga una agenda que erosiona las instituciones y socava la credibilidad en el Estado. Abandonar el control del orden público en un país donde las organizaciones criminales y las economías ilícitas son tan poderosas es extremadamente grave. Descuidar este aspecto es un crimen de lesa humanidad, y lo digo en serio, no como una expresión retórica, sino en términos jurídicos. br>
Creo que el ministro Iván Velásquez, el ex comisionado Danilo Rueda y el presidente Petro deben ser denunciados ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. Cuando alguien, en su rol de responsable funcional del control del orden público, pone intencionalmente en peligro a la población civil, está cometiendo un delito. Tengo documentados cerca de 230 municipios en Colombia donde los ataques han aumentado debido a la orden de mantener a las unidades militares en sus bases. br>
Considero que esto constituye un crimen de lesa humanidad porque estas poblaciones están experimentando atrocidades como masacres, asesinatos de líderes sociales, aumento de secuestros, extorsión, asesinatos selectivos y desplazamiento forzado. br>
Desafortunadamente, no tenemos acceso a los principales medios de comunicación. El ELN ha desplazado a alrededor de 34,000 miembros de la comunidad Emberá Katío del Chocó, como lo ha documentado la Defensoría del Pueblo. Gran parte de esta población se encuentra en Pereira y otra parte está aquí en Bogotá. A pesar de que, al inicio de las negociaciones con el Gobierno, el ELN se comprometió a permitir el regreso de esta comunidad a sus territorios, hasta el momento no ha ocurrido nada. br>
Es sorprendente que se hable de lo que sucede en Palestina y no se preste atención a esta migración forzada, que además busca desplazar a los embera de sus territorios tradicionales en las selvas del Chocó, ricos en recursos auríferos. Esta situación me parece un escándalo, y es sorprendente que nadie, ni el comisionado, ni la prensa, ni el Gobierno, hable de ello.

VISIÓN: ¿Cuál es el impacto que podría tener en América Latina y en Colombia la elección de Javier Milei como presidente, considerando su discurso que va en contra de la política tradicional y que prácticamente prometió "sangre, sudor y lágrimas" en su campaña?

E.G.H.: El impacto es significativo en la izquierda, en el centro no alineado y, como es lógico, en los partidos de derecha. Creo que Javier Milei representa una reflexión en varios aspectos. Comparto muchos de sus puntos de vista. Desde joven, me educaron en la filosofía de Milton Friedman, y obviamente, Hayek era una figura central. La idea de que el mercado es actualmente el mejor sistema para distribuir la riqueza no tiene un cuestionamiento válido desde una perspectiva empírica.

Existen controversias desde una perspectiva ideológica, pero el gran Consenso de la Tercera Vía de Tony Blair, e incluso el Consenso de Friburgo de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, respaldan la idea de que el mercado es el camino. Sin embargo, se necesita un equilibrio con regulaciones razonables para controlar a los actores privados, una noción que se remonta a la Ley Antimonopolio en Estados Unidos antes del Crack del 29.

Hemos visto un retorno a la razón respaldado por evidencia empírica y científica, en lugar de enajenación ideológica. El fracaso del socialismo en países como Argentina, Venezuela, Cuba, Nicaragua e incluso en Europa, que se aleja del intervencionismo estatal y la tributación excesiva, tiene una base real.

El gran valor de Milei radica en su capacidad para traducir esta indignación en un discurso efectivo. Sin embargo, no estoy seguro de cuán positiva es esta indignación, ya que no es un sentimiento particularmente útil. Comparto esta indignación y, por eso, estoy en la política, pero construir algo a largo plazo, estructural y orgánico requiere más que indignación.

Milei representa la revolución en términos de tono y discurso, pero respalda sus argumentos con una base documentada. Creo que Milei es parte del agotamiento de las estructuras partidistas tradicionales.

Un cuarto aspecto que preocupa mucho a la izquierda radical es que el relato ficticio digital tiene límites en la realidad. Son comunicadores eficaces que traducen sentimientos en mensajes con habilidad, pero el regreso a lo fundamental, respaldado por pruebas empíricas sólidas, es una tendencia evidente.

Hoy en día, los influenciadores digitales son los nuevos Bardos de la sociedad moderna, ya que son hábiles constructores de relatos. Tienen una dimensión artística en la comunicación que va más allá de la lógica. Comunican en un ancho de banda emocional, como el miedo, el temor, la ilusión y la ambición de vida, además del canon estético.

La evolución particular de América Latina y lo que destaca en Milei es su decisión de usar corbata. Aunque parezca un detalle superficial, tiene un gran simbolismo. La corbata ha sido rechazada por la contracultura en todo el mundo, pero representa valores y cultura. Milei rompe con eso, y su gesto tiene un gran significado en muchos sentidos.

No sé hasta dónde llegará con su enfoque basado en la indignación, pero le deseo suerte. Creo que a Argentina no le podría ir peor.

VISIÓN: ¿Cree que es posible que Gustavo Petro logre quedarse en el poder de alguna manera después de cumplir su período presidencial?

E.G.H.: En primer lugar, las instituciones no están funcionando adecuadamente. Yo, en mi papel de catalizador de las instituciones, he utilizado mi experiencia profesional para ponerlas en marcha de manera forzada, presentando denuncias penales, recusaciones y demandas. Si estas instituciones funcionaran correctamente, ya habrían tomado medidas ante la cantidad de actos ilícitos de este Gobierno. Considero que no se puede confiar en ellas completamente, pero es necesario respaldarlas, motivarlas y ponerlas en marcha.

En segundo lugar, creo que el control del territorio es parte de la estrategia para acercarse a la posibilidad de un golpe de Estado. Sin embargo, Petro no puede lograrlo solo; su objetivo es llevarse a un gran segmento de la clase política y, evidentemente, a los grupos económicos. En Colombia, la perpetuación de este modelo, como ha sucedido en Argentina y Venezuela, implica involucrar a miembros destacados del empresariado que terminan adueñándose del Estado.

Sí, creo que el riesgo de que Petro y quienes lo rodean logren mantenerse en el poder existe. He estado denunciándolo desde el primer día. El 21 de junio, me dirigí a las redes sociales, ya que no tengo acceso a los medios de comunicación tradicionales, para expresar mis preocupaciones. Siempre he mantenido la creencia de que Gustavo Petro y su entorno podrían encontrar formas de mantenerse en el poder.

Lo harán a través de tres mecanismos adicionales que considero fundamentales. El primero es el populismo tarifario, una estrategia que Petro ya ha utilizado en Bogotá, como alcalde, al eximir de impuestos a ciertos sectores, lo que tuvo efectos negativos en la Empresa de Acueducto y en el sistema de transporte Transmilenio. El segundo aspecto importante es la posible implementación de un nuevo concepto de "renta ciudadana", que podría ser una herramienta electoral poderosa. Además, la reducción de las tarifas de energía en la Costa Atlántica en un 50% o 60% podría ganarle votos significativos en esa región. La falta de madurez política y cultura cívica en Colombia es un factor a considerar en este contexto.

Un tercer elemento importante es que estas personas no tienen límites en cuanto a la capacidad de entregar el Estado a la clase política, que, en elecciones presidenciales, nunca tiene tanto poder como en las elecciones para el Congreso o cargos locales. La clase política puede aportar fácilmente al menos 6 millones de votos en elecciones presidenciales. Si Petro logra ganarse a la Costa Atlántica con medidas populistas, podría sumar 4 millones de votos adicionales, acercándose a la victoria.

No veo ninguna figura de la izquierda que tenga el peso y la credibilidad suficientes para emerger como un líder mesiánico. La izquierda tiene divisiones internas, y están en conflicto por puestos, dinero, contratos y corrupción. En este contexto, encontrar un líder fuerte sería difícil. Además, Petro no confía en nadie, ni siquiera en su esposa, Verónica Alcocer, y esa relación parece ser disfuncional.

Los "petrovideos" y las grabaciones de audio son preocupantes y han sido manipulados de manera efectiva en la comunicación política. Algo está sucediendo detrás de escena, y Cuba, España y otros pueden estar involucrados. La situación es compleja, y las implicaciones son significativas. El panorama político y la situación del país son de tal magnitud que requieren una atención seria y un análisis profundo.

Fuente Imagen: FB Enrique Gómez Hurtado

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Author

Natalia Salamanca

Comunicadora social y periodista, con experiencia en reportería para prensa, desarrollo de entrevistas, elaboración de notas de política, salud y temas culturales. Natalia se especializa en la redacción de artículos para páginas web, actualización de noticias y apoyo en la consecución de contactos a nivel de América Latina.