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Autocracias, populismo, nuevo pacto social ¿importa la democracia?

Según el análisis realizado en el último informe del Latinobarómetro 2021, la pandemia ha desnudado al poder dejándolo sin máscara para esconderse, impulsando un despertar en las demandas ciudadanas. Su impacto en términos metafóricos significó que los habitantes de la región salieran de las fronteras de Macondo, despojándose de su ostracismo y aislamiento para incorporarse a un mundo globalizado que el virus del COVID-19, de una u otra manera puso en sus teléfonos inteligentes, redes sociales, radio, televisión, entre otros.

En especial, la conexión a internet resultó crucial porque propició una revolución social que no importando el costo del dispositivo electrónico (smartphone, tablet, computadora, etc.), ha permitido que todas y todos los latinoamericanos tengan conciencia y pugnen por el ejercicio pleno de sus derechos, pero no sólo eso, sino que de manera previa se ha reconocido que los malos tratos, discriminación, desigualdad y otros tantos males no son patrimonio único, sino que se trata de problemáticas transversales a todos los países.

De ahí que, siendo testigos de estas problemáticas endémicas, los habitantes de la región latinoamericana mediante el tráfico de datos, imágenes, voces y símbolos de la vertiginosa carretera de la información han podido conocer e interiorizar cómo la ciudadanía actúa en otras latitudes y, en consecuencia, tal circunstancia ha posibilitado que puedan establecer líneas de acción para enfrentar estos atropellos de sus derechos, lo cual se traduce en una demanda de ¡Dignidad Ya!, agregando que el aquí y el ahora resultan indispensables como parte de un clamor por resultados para solucionar los problemas reales de las personas en su día a día.

Ante ello, salta a la vista que tanto la forma de gobierno, como los resultados que se alcancen resultan vitales, por lo que cuando nos aproximamos al entendimiento de las democracias modernas, siguiendo esta línea de los resultados del Latinobarómetro 2021, llama la atención que de una consulta realizada en 18 países de la región, si bien el 49% de los encuestados apoya la democracia, no es menos cierto que un 51% responde que no le importaría que un gobierno no democrático llegue al poder si resuelve los problemas, entendiendo por esta clase de gobiernos las autocracias como los populismos tanto de derecha como de izquierda, eso si desterrando cualquier forma de gobierno militar en donde el rechazo alcanza el 62% en promedio.

"¿Qué lecciones nos deja esta medición? Que la revolución social que ha dado lugar a las protestas de la sociedad a lo largo y ancho de toda América Latina nos revela una crisis de gobernabilidad y de eficiencia del Estado".

Jorge Aljovín

¿Qué lecciones nos deja esta medición? Que la revolución social que ha dado lugar a las protestas de la sociedad a lo largo y ancho de toda América Latina nos revela una crisis de gobernabilidad y de eficiencia del Estado, la cual se ha agudizado por el miope actuar de las élites que han gobernado, cuyos miembros conocidos “como los mismos de siempre” o “los privilegiados del sistema” no han tenido la capacidad de adaptación para seguir el curso y el pulso de los acontecimientos que claman por una mayor igualdad.

Situación que, claramente con el componente de la pandemia no sólo sumó 50 millones de personas en situación de pobreza, sino también demostró que los gobiernos en turno han sido incapaces de solucionar e implementar políticas públicas transformadoras, más allá de las declaraciones y la retórica de la clase política gobernante.

Así, en la actualidad, se ha reavivado el debate sobre la necesidad de alcanzar un renovado pacto constitucional o, en su caso un nuevo pacto social dentro del marco constitucional, lo cual si tomamos como referente el caso peruano, en voz de Mirtha Vásquez, nueva Presidenta del Consejo de Ministros (hasta ahora), al momento de solicitar la confianza al Congreso, nos pone en una encrucijada en el sentido de si es necesaria una nueva Constitución o, si con los mismos ladrillos viejos puede construirse un nuevo acuerdo sustentado en objetivos comunes a favor de la igualdad, de la lucha contra la corrupción, de reducción de la pobreza y la reactivación económica con justicia, entre otros tópicos.

Si miramos y sopesamos los resultados, la respuesta inmediata estaría caracterizada por una desconfianza absoluta hacia el trabajo de nuestros legisladores, quienes en sus ejercicios de ingeniería constitucional únicamente han promovido un gatopardismo en el que “cambia todo, para que todo siga igual” es la regla, pero por otro lado, apoyar la aprobación de una nueva Constitución nos puede dejar en el dilema de pan para hoy, hambre para mañana.

¿Qué hacer en estos casos? Lo que nos ha demostrado la realidad es que cuando reina la crispación y la polarización, poco y nada se puede reflexionar al respecto, sino todo lo contrario, regresando al Perú podemos darnos cuenta que el Presidente Castillo, más alla del simbolismo de su llegada al poder y de prometer una nueva Constitución, se ha visto forzado a gobernar para su partido “Perú Libre” con Cerrón a la cabeza, mientras que otros días busca la aprobación de los capitales para garantizar la inversión, hecho que una vez más nos lleva al peligroso escenario de la vacancia que pende como una espada de Damocles en el endeble sistema institucional peruano.

En tales coordenadas, simplemente nos damos cuenta, que poco y nada importa el gobierno en turno, ni los cambios de gabinete, sino que lo que se requiere es un verdadero consenso, responsabilidad y la formulación de un proyecto republicano que nos permita vivir una democracia plena de los más y no de los menos, ya que según el propio Latinobarómetro 2021, sólo el 6% de los encuestados cree que vivimos en un sistema tal, porque de lo contrario corremos el grave riesgo que se imponga el 51% de las personas que tiene la creencia de que no le importaría que un gobierno no democrático llegue al poder si resuelve los problemas.

Sirva esto como un llamado de atención para cerrar las puertas a las autocracias y populismos que merodean a Latinoamérica, porque de lo contrario, una vez más el fin justificará los medios, en donde la democracia y los espacios de libertades conquistados serán los grandes perdedores.

Autor

Jorge Aljovín - Analista político

Jorge David Aljovín Navarro es Licenciado en Derecho por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), en donde obtuvo una mención por su trabajo de tesis. Cuenta con estudios en la Maestría de Derecho Procesal Constitucional, impartida por la Universidad Panamericana (UP), en donde obtuvo una mención honorífica.

Actualmente, cuenta con participaciones en medios de radio y televisión, entre los que destacan Grupo IMER (Instituto Mexicano de la Radio), Radio Fórmula, Grupo Imagen, MVS Radio, CNN México, Excelsior TV, Foro TV, MegaNoticias TVC, Canal del Congreso, entre otros.

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