El encanto de Québec, Canadá
Quebec es una ciudad conocida como una de las más bellas de Canadá. Inicialmente fue el hogar de los algonquinos, quienes llamaron al área Kebec, que significa "donde el río se estrecha". Es la más vasta de las diez provincias canadienses, situada al este del país, a orillas del río San Lorenzo.
Se destaca por ser la primera en producción de pulpa y papel y por sus inmensas reservas de agua dulce, que la constituyen como la primera productora hidroeléctrica de la nación. Los quebequenses están orgullosos de conservar el francés como su principal idioma y de mantener con gran fervor su cultura.
Es bien sabido que es un buen lugar para migrar por su apertura a todo el mundo. Reconocida por su famosa tolerancia a la diversidad cultural, allí los migrantes encuentran un lugar seguro. Es una sociedad moderna que ofrece una calidad de vida excepcional y un mercado laboral en auge.
En cuanto al clima de Québec, hay que tener en cuenta que los veranos son generalmente lluviosos y templados, con una temperatura diaria promedio que tiende a alcanzar un máximo de alrededor de 25°C y un mínimo de alrededor de 16°C. Según Weatherspark.com, la temporada de calor en la ciudad dura poco menos de cuatro meses, desde finales de mayo hasta mediados de septiembre.
Los inviernos traen la nieve y el frío que dan vida a la arquitectura histórica de lugares como la ciudad del Viejo Quebec de formas que no puedes encontrar en otras ciudades. El clima de Quebec es famoso por tener durante todo el año una sensación muy europea, parcialmente nublada. En el transcurso de las dos estaciones es común que reciban miles de visitantes que quieren deleitarse con esta hermosa ciudad.
El Viejo Québec
Es la única ciudad fortificada de Canadá y rebosa historia viva, rica cultura y encanto de la arquitectura de estilo europeo. Fundada a comienzos del siglo XVII por un explorador llamado Champlain, está rodeada de una muralla con múltiples baluartes y puertas.
Posee calles estrechas adoquinadas, casas y monumentos memorables de los siglos XVII y XVIII. El distrito histórico del Viejo Quebec es una joya del Patrimonio de la Humanidad declarada por la UNESCO, y es una visita obligada en la ciudad de Quebec.
Es común ver turistas de diferentes lugares del mundo como China, el Medio Oriente, Europa, Estados Unidos, América Latina y África. Tenga en cuenta que una guía turística le puede dar el contexto de la historia que se esconde allí. Tanto en verano como en invierno es muy visitado. El ambiente es agradable para compartir en familia, y los cafés son sitios muy agradables donde se puede disfrutar y compartir.
Algunos sitios turísticos de los más visitados son:
Chateau Frontenac:
El Chateau Frontenac es un hotel histórico, ubicado en el Viejo Quebec, dentro de la Ciudad Alta del distrito histórico. El arquitecto Bruce Price construyó esta icónica edificación en forma de castillo en 1893, y es una de las atracciones más populares para visitar por su belleza y su vista al río San Lorenzo.
Este hotel posee una mezcla arquitectónica de encantos históricos y modernismo. Por fuera es hermoso, pero por dentro su estilo es lujoso desde sus tapetes y alfombras hasta los impactantes candelabros, que hacen que se distinga por su clásica elegancia. Cuenta con 18 pisos y 611 habitaciones. En sus instalaciones han estado hospedadas importantes personalidades de la política a nivel mundial como Franklin D. Roosevelt y el primer ministro británico Winston Churchill.
Edificios del Parlamento:
En esta zona del Viejo Quebec también se hallan los lugares emblemáticos donde están las instalaciones del gobierno. Diseñado por el arquitecto Eugène-Étienne Taché y construido entre 1877 y 1896. El estilo arquitectónico de este lugar es Segundo Imperio, característico de los edificios prestigiosos que fueron construidos en Europa y Estados Unidos a finales del siglo XIX. Este se asemeja al Ayuntamiento de Filadelfia. En la fachada de la Asamblea Nacional de Quebec hay 22 estatuas de personajes históricos representativos de la provincia y otras están en los terrenos de los edificios.
Plaza Royal de Quebec:
Realizar una visita a Place-Royal es remontarse a los orígenes de la Nueva Francia. En 1608, Samuel de Champlain fundó su primera vivienda “L’habitation”. Esta ha sido denominada la “cuna de la civilización francesa en América del Norte”. El Centro de Interpretación de Place-Royale es otro imperdible para revivir la historia visitando Notre-Dame-des-Victoires, la iglesia de piedra más antigua en América del Norte (1688). En el Fresque des Québécois hay un inmenso mural de efecto visual que ilustra 400 años de su historia.
También se puede encontrar el barrio Petit Champlain, el cual evoca un pueblo francés de antaño, al que se puede acceder en funicular o por la escalera. Se encuentran, entre otras, la Maison Louis-Jolliet (1683), que fue residencia del descubridor del Misisipí, y la Maison Chevalier, donde se han reconstituido interiores típicos de los siglos XVIII y XIX.
Vieux-Port (Viejo Puerto):
Este es un lugar privilegiado para el descanso de los turistas y viajeros que en su crucero hacen escala en Quebec. El Museo Naval de Québec tuvo en tiempos pasados una importancia estratégica. En el siglo XIX, la Ciudad de Québec figuraba entre los cinco puertos más grandes del mundo. En la calle Saint-Paul, hay tiendas de antigüedades, cafés y terrazas.
Museo de la Civilización:
El Musée de la Civilization ha sido erigido como un faro de la modernidad en el Viejo Québec. Está en la Ciudad Baja de Quebec, a orillas del río San Lorenzo. Está clasificado como inmueble en el Directorio del Patrimonio Cultural de Quebec y forma parte de la red de la Société des Musées du Québec. Al interior de esta galería, sus exhibiciones permanentes y rotativas son interactivas y educativas, donde se puede observar desde las raíces aborígenes de Québec hasta la cultura contemporánea. Es reconocido por sus diseños, perspectivas, frescos y originales, lo cual lo hace un centro cultural muy relevante.
El Museo está rodeado de cristales y vegetación. Así mismo, tiene cientos de piezas de arte y artefactos únicos y originales que cuentan la historia de la ciudad. Allí se ofrecen visitas guiadas en francés e inglés para aquellos que están interesados en conocer a profundidad el Museo de la Civilización. Alguna de las 10 exposiciones captará su atención; todas ellas están acompañadas de talleres interactivos.
El Parque nacional de Jacques-Cartier
Según el sitio en internet Québec Cité: “Este parque, considerado un monumento histórico natural, se encuentra en uno de los valles glaciares más bellos de Quebec. Tiene una superficie de 670 kilómetros cuadrados (67,000 acres cuadrados) y está atravesado por más de 100 kilómetros (62.1 millas) de rutas de senderismo. Un popular río para navegar lo atraviesa. Ubicado a 30 minutos del Viejo Québec, el parque es una de las principales atracciones de la región”.
Los visitantes pueden hacer recorridos en verano y aprender más sobre la flora y fauna local participando en actividades con naturalistas del parque que actúan como guías turísticos. Este es un excelente lugar para realizar actividades como pesca, recorrer el valle en bicicleta de montaña, navegar en canoa o kayak por el río, o relajarse en un tranquilo entorno natural.
El parque tiene una encantadora decoración y múltiples senderos por el bosque. Allí también hay una gran variedad de alojamientos que hacen del parque un maravilloso destino de vacaciones.
La gastronomía de Quebec
Cuando las personas visitan Quebec, están obligadas a deleitarse con los platos representativos de la cocina de esta región de Canadá. Algunos de los alimentos más utilizados para la realización de la deliciosa gastronomía quebequesa son la carne de cerdo y el jarabe de arce, especialmente para la elaboración de los platos dulces. Es común ver en esta provincia la combinación de productos de la tierra y del mar en las recetas.
Poutine
Es uno de los platos insignia. La receta tradicional está compuesta por corte grueso, patatas caseras, salsa casera y requesón fresco, y se puede encontrar en un puesto de patatas de carretera. Esta comida se puede encontrar en las carreteras o las calles de la provincia. Allí se celebra la “Semana Poutine”, un festival que tiene lugar durante una semana de febrero. Se cree que esta receta ha experimentado un renacimiento porque ahora hay versiones gourmet en restaurantes de moda. Incluso el New York Times se ha subido al carro, celebrando la llegada de la poutine a Manhattan.
Tire sur la Neige
Quebec es ampliamente conocido por los caramelos de sirope de arce, o Tire sur la Neige, hechos a base de verter la savia de arce hervida, todavía caliente, directamente sobre la nieve fresca. Este es un dulce suave y flexible que se consigue en la mayoría de las cabañas de azúcar productoras de sirope que se encuentran al sur de la provincia, con la mayor concentración en la región de Montérégie (en la costa sur del St. Lawrence, cerca de Montreal) y en Laurentides.
Queso en Eastern Townships
La cultura del queso tiene mucho éxito en esta provincia canadiense, tanto que existe una "Route des Fromages" diseñada para los turistas aficionados a este alimento. Hay una industria de quesos elaborados con leche joven y cruda. En Quebec han decidido no copiar los quesos elaborados en Francia, sino crear su propia exquisita variedad.
Tourtière en la ciudad de Quebec
El Tourtière es un pastel de carne tradicional de Quebec. El relleno varía de una región a otra, pero con frecuencia contiene carne picada de cerdo, ternera o carne de caza. Uno de los mejores lugares para probarlo es el Aux Anciens Canadiens, un restaurante en la ciudad especializado en la cocina tradicional quebequense. En este lugar también sirven otros clásicos: la tradicional sopa de guisantes, guiso de alubias, ragout de pezuñas de cerdo y el postre quebequense por excelencia: la tarta de sirope de arce.
Quebec: Un Destino Perfecto
La ciudad reúne características únicas que la llevan a ofrecer una calidad de vida excepcional. Por esto, se sitúa en la cumbre de las ciudades más seguras de Canadá. Con su vitalidad cultural y económica, ofrece todas las ventajas de una metrópoli, al mismo tiempo que está rodeada de una naturaleza espectacular.
Al visitar la encantadora provincia de Quebec, es un plan imperdible disfrutar de las populares especialidades culinarias, así como asistir a interesantes lugares famosos por su historia, belleza y sus impresionantes paisajes, que se pueden disfrutar tanto en invierno como en verano.