“Petro siente una suerte de simpatía por lo que representa el Gobierno venezolano”: Javier Garay
El pasado 28 de julio se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en Venezuela. Como muchos habían anticipado, Nicolás Maduro se autoproclamó ganador sin presentar las actas legales que corroboraran su supuesto triunfo. En América Latina y el mundo se emitieron en su mayoría declaraciones de rechazo a esta proclamación, refiriéndose a lo ocurrido como un golpe de Estado. Sin embargo, esto no fue así en el caso de Colombia. El presidente Gustavo Petro se pronunció en su cuenta de X tres días después de los hechos y, adicionalmente, en la Organización de los Estados Americanos (OEA) se abstuvo de votar a favor de emitir una resolución para exigirle al régimen encabezado por Maduro que permitiera la verificación de los resultados de las elecciones y presentara las actas electorales.
En entrevista exclusiva con VISIÓN, Javier Garay, analista internacional y docente de la Universidad del Externado, analiza el complejo escenario que se vive en la relación entre Colombia y Venezuela, resaltando las afinidades ideológicas del presidente Petro con el gobierno venezolano y las implicaciones que estas podrían tener en la política exterior colombiana, así como en el proceso de Paz Total impulsado por el actual gobierno.
VISIÓN: ¿Cuál podría haber sido la causa por la que el presidente se demoró en hacer su comunicado oficial? Habitualmente, Petro es muy activo en esta red social, ¿por qué no en esta ocasión?
Javier Garay: Hay dos temas que están íntimamente relacionados. El primero es el tipo de relación que ha querido desarrollar el presidente Petro con Venezuela. Yo creo que hay una suerte de simpatía por lo que representa el Gobierno venezolano. Históricamente, el mandatario colombiano lo ha demostrado, desde la llegada de Hugo Chávez al poder y luego con Nicolás Maduro. Él siempre ha sido cercano a ese tipo de izquierda que lo representa. En segundo lugar, hay razones más pragmáticas relacionadas con el tema de la Paz Total y la ayuda del vecino país como uno de los países que contribuyen en este proceso. Además, Petro quiere pasar a la historia como el presidente que cambió la política exterior y la forma de inserción internacional del país, y eso pasa por el restablecimiento de las relaciones con Venezuela y por posiciones que contradicen las posturas que Colombia ha defendido tradicionalmente. Estas son las razones que explicarían su silencio inicial y el apoyo a Maduro.
VISIÓN: “Le solicito al gobierno de los EE.UU. suspender los bloqueos y las decisiones en contra de ciudadanos venezolanos. El bloqueo es una medida antihumana que solo trae más hambre y más violencia de las que ya hay y promueve el éxodo masivo de los pueblos.
El presidente Maduro tiene hoy una gran responsabilidad: recordar el espíritu de Chávez y permitir que el pueblo venezolano regrese a la tranquilidad mientras terminan las elecciones en calma y se acepta el resultado transparente, cualquiera que haya sido.”
¿Qué opina sobre estas palabras de Petro? ¿Podría estar enviando algún mensaje indirecto a los colombianos?
J.G.: Sobre el tema del bloqueo y la figura de Estados Unidos, es muy recurrente en el imaginario de esa izquierda que no es socialdemócrata, como algunos la denominan; no es la misma que se podría encontrar en algunas regiones latinoamericanas como Uruguay, sino que es de un estilo más cercano al radicalismo, inclinado hacia la visión adanista, en la que todo está tan mal y es resultado de la explotación histórica, por lo que hay que destruirlo para crear un mundo nuevo a imagen y semejanza del líder, que en este caso es Petro.
Esa izquierda requiere de unos símbolos, entre los cuales está “Estados Unidos primero” y, en segundo lugar, el papel de los bloqueos. Les ha funcionado mucho históricamente para explicar la situación de Cuba, y ahora intentan justificarlo para todos los casos donde puede haber algún tipo de fracaso de las ideas que sustentan gobiernos como el venezolano o el cubano.
Además, Petro es muy conocido por ser muy inexacto en algunas de las aseveraciones que hace, y en este caso vuelve a suceder. Lo que hay en el caso de Venezuela no es un bloqueo; eso no es cierto y no es comparable con lo que ha sucedido en Cuba. Lo que hay son unas sanciones dirigidas a ciertas personas de la cúpula del régimen venezolano. Sí hay algunos temas, pero como eso poco se estudia, es muy fácil confundir a la gente y hablar de un gran bloqueo como si fuera la causa de la pobreza y de los problemas sociales.
Otro elemento a mencionar es que, incluso si hubiera un bloqueo, los problemas de Venezuela no empezaron por eso. Tienen su origen en el gobierno de Chávez. La hiperinflación y la destrucción económica son resultado del mal gobierno y de las ideas que han estado presentes en esa nación desde 1999.
Petro ha manifestado con esta declaración que tiene una visión complaciente y positiva acerca de Chávez, no solo en esa izquierda, sino en otros que consideran que el comandante era otra cosa y el problema es Maduro. El desastre viene desde 2002-2003; muy pronto, desde que iniciara ese gobierno, comenzaron las dudas con la constituyente, se comenzó a ver la persecución, se dio el paro que hicieron los trabajadores de PDVSA por el hostigamiento y la utilización indebida de los recursos de la petrolera.
Desde entonces, hubo una serie de manejos equivocados y errores que cometieron, y desde ese momento podemos hablar de la existencia de un régimen autoritario con persecución y control de las elecciones. Esto lo digo con matices, porque en efecto, Chávez sí fue muy carismático y de las ocho elecciones en las que participó, en algunas ganó legítimamente, aunque no sé si fue así hasta el final de su vida.
Lo que está mostrando el presidente Petro es que tiene esa visión simpatizante con este tipo de regímenes, donde además ignora sus otras características, adoptando una posición del estilo Orwell, donde se confunden las palabras. Cuando hablan de paz, en realidad están hablando de violencia. Es muy preocupante el manejo que se da al cambiar el sentido del mensaje para que suene bien, pero en realidad se están refiriendo a otras cosas.
VISIÓN: ¿Cree que los colombianos deberían preocuparse por la petición de Petro a Maduro de recordar el espíritu de Chávez?
J.G.: Los momentos de preocupación ya pasaron, eran antes de las elecciones, porque la simpatía era muy clara y la inclinación ideológica del actual presidente de Colombia. En este caso, es una demostración y una evidencia más acerca de su forma de entender el mundo, de cómo ve el poder y su ejercicio, como lo ha manifestado en diferentes ámbitos. Entonces, es una situación preocupante, pero ya no hay nada que hacer porque ya están en el poder.
Lo que me preocupa por el ejemplo de Venezuela es la forma en que hacen las cosas de manera incluso descarada, grotesca y burda, que ni siquiera se puede llamar fraude, sino que es un engaño, un robo de las elecciones directo y abierto al mundo, y la impotencia que tenemos externamente para frenar eso. Eso me preocupa mucho por el caso colombiano, porque lo hemos visto en diferentes ámbitos: estos gobernantes llegan al poder a pesar de los escándalos.
Por ejemplo, hemos visto cómo maneja este Gobierno los temas de corrupción que se han presentado en su interior; saca a los involucrados y a los seis meses vuelve a nombrarlos, incluso en cargos mejores, desafiando las instituciones, los controles y sobrepasando los límites. Ahí vemos que Maduro es una inspiración para el mandatario de nuestro país.
VISIÓN: ¿Cree que es viable que se haga un acuerdo político entre la oposición y el gobierno de Maduro?
J.G.: Lo que pasa es que el gobierno venezolano se robó las elecciones. Eventualmente, sí van a negociar, y es algo frustrante, porque este tipo de regímenes o salen por una revolución violenta, que puede suceder, pero es indeseable desde todo punto de vista, por ejemplo, para Colombia y los venezolanos.
Por otro lado, con este tipo de negociaciones, hay algunos casos en los que los dictadores han salido bajo conversaciones y se les da completa inmunidad, e incluso se llevan todo el dinero que han sacado y viven hasta sus últimos días. En cuanto a la posición que se adopta ante estos fenómenos, tengo una postura muy crítica hacia lo que ha dicho Petro, porque está equiparando dos fuerzas donde no hay igualdad.
El régimen se ha robado las elecciones y tiene todo el poder del Estado: las armas, el apoyo de los militares y los recursos financieros para reprimir; frente a una oposición que intentó hacer campaña y le pusieron todos los obstáculos, y muchos venezolanos que estaban fuera de su país no pudieron votar. Aunque les cambiaban las reglas, intentaban seguirlas. Aun así, el presidente Petro tenía dudas sobre quién es el ganador en estas elecciones y además les pidió que negociaran. Considero que la posición de él es cruel.
Además, utiliza muchos términos como si fuera una persona muy neutral y objetiva en temas donde esas actitudes no tienen cabida frente a una situación de subordinación y abuso del poder.
VISIÓN: ¿Cuál es su lectura sobre la abstención de Colombia en la OEA sobre el tema de Venezuela, en el que se buscaba aprobar una resolución para exigirle al régimen que mostrara las actas de votación?
J.G.: Inicialmente, ese tipo de resoluciones no tienen mayor alcance. Las organizaciones internacionales, comenzando por la Organización de los Estados Americanos (OEA), no tienen "dientes" y hacer cumplir eso no es gran cosa.
Pero es un tema simbólico, y ahí sí el gobierno colombiano perdió una oportunidad, porque los argumentos para justificar la abstención considero que fueron muy flojos. La razón que se dio fue que Venezuela no estaba pendiente, por lo que ese no era el escenario pertinente, y el otro argumento fue que la declaración no era objetiva, cuando en realidad no tendría por qué serlo.
Fue una acción desafortunada porque muestra su afinidad con la dictadura y un apoyo hasta el final. Hasta el último momento están diciendo que muestren las actas, pero ya sabemos que han pasado más de ocho días y el alto grado de manipulación que ya tiene el resultado.
Por otro lado, la pregunta interesante es cómo nos ven. En general, creo que estamos en un tipo de política exterior específico, alejándonos de la visión tradicional de Colombia, muy cercana a occidente. Desde que llegó el gobierno de Petro al poder, nos estamos acercando más a Rusia, y no podemos olvidar que nunca fue capaz de condenar la invasión a Ucrania.
Del mismo modo, nos estamos acercando más a China, aunque para ellos Colombia parece ser irrelevante. Sin embargo, el presidente quiere ubicarnos allá, dentro de ese eje donde se encuentra Irán, Venezuela y Nicaragua, sin importar quién es el agente. La interpretación que se haga nos está ubicando allí.
VISIÓN: La oposición en nuestro país ha dicho que la actitud del presidente ante el tema de Venezuela significaría que Colombia podría enfrentar un fraude en la próxima elección presidencial. ¿Considera que esto es posible en nuestro país?
J.G.: La intención de quedarse en el poder es clara. Pero hay algo que dicen, y es cierto, y es que Colombia no es Venezuela. La forma en que aquí funcionan las cosas, las reglas del juego, son diferentes a las de Venezuela en 1999 y en adelante.
En este momento, es muy difícil que el Gobierno actual pueda, por ejemplo, pasar una reforma Constitucional, porque primero es muy demorado. Conocemos que el Congreso colombiano, a lo último, pasa las cosas, pero siempre pidiendo muchos recursos, como lo vimos con la reforma pensional. Por tiempo, no veo que sea posible, y tampoco hay muchos recursos para repartir.
En cuanto al fraude, a pesar de que el Gobierno pueda manejar la actual dirección de la registraduría, de todas maneras, la forma en que se anuncian y toman las decisiones electorales en Colombia hace que aquí sea un sistema blindado, algo que no les gusta a los del Pacto Histórico. Hemos escuchado que decían que el mejor sistema electoral del mundo es el venezolano, y que no es como el colombiano, y menos mal no lo es.
Por ejemplo, la selección de los jurados de votación puede dar cierto tipo de garantía, aunque sí va a haber un peligro. La forma burda en que lo hicieron en Venezuela no es tan fácil de replicar en Colombia, entre otras cosas porque hay una visibilidad internacional, y es más complicado. Aquí hay oposición, y aunque no sé si será seria, por lo menos es ruidosa, y creo que eso ayuda.
Pero hay un aspecto que a mí sí me preocupa, y aunque no creo que pueda haber una perpetuación en el poder de la figura de Petro, sí pueden darse muchas lógicas de prolongación en el poder del Pacto Histórico, es decir, del programa de este Gobierno con diferentes personas. Y eso puede dar más tiempo para que eventualmente Petro vuelva al poder.
Porque una reforma a la Constitución no la veo ahora, pero si ya tienen otros cuatro años, ahí todo va cambiando, y si ya no tienen seis sino diez años, pues obviamente ya es mucho más fácil que hagan esos cambios.
Entre otros aspectos, por el manejo que tienen de los recursos de las EPS y el tema más grave del paso de la reforma pensional, que lo único que les está dando es caja y una posibilidad de mostrar que supuestamente están teniendo resultados. Hay varios elementos que pueden estar manipulando y eso podría llevar a una sorpresa en el 2026.