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El pontificado del Papa Francisco y la Iglesia tras su partida

Esta entrevista fue originalmente publicada el 1 de marzo de 2025. La reedición y actualización ha sido realizada por el equipo editorial de VISIÓN tras la muerte del Papa Francisco, ocurrida hoy en Roma.

El mundo amaneció este lunes con una noticia histórica: el Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano y jesuita, ha fallecido a los 88 años, luego de semanas de complicaciones respiratorias y hospitalización en el Policlínico Gemelli. Su muerte marca el fin de una era sin precedentes en el Vaticano, iniciada en 2013 con su elección tras la renuncia de Benedicto XVI.

Desde entonces, Francisco transformó radicalmente el papado: reformó la Curia, limpió las finanzas vaticanas, enfrentó con firmeza la pederastia e impulsó una línea pastoral de apertura, cercanía con los pobres y reforma moral profunda.

Lo que sigue es una entrevista con el periodista portugués Jacinto Silva, realizada semanas antes de su muerte, donde ya se anticipaban muchas de las preguntas que hoy, tras su partida, se vuelven más urgentes: ¿Qué legado deja Francisco? ¿Está preparada la Iglesia para lo que viene? ¿Quién podría sucederle?

VISIÓN: ¿Qué implica ese estado de salud actual del Papa para la Iglesia y cómo es esta situación en el Vaticano?

Jacinto Silva:
Habrá que decir que todavía la condición es incierta. No hay nada más peligroso que un pronóstico reservado porque puede ser todo o nada. Es decir, puede salir en unos pocos días o puede haber una noticia fatalista. Lo cierto es que esto acelera una realidad que siempre ha existido en los muros vaticanos: un ambiente de pre-cónclave.

La gran reflexión que debe hacer Francisco es que ya no es el "atleta de Dios", ya no es el pastor que camina al lado de su rebaño porque físicamente no puede. Son 88 años. Es un cardenal que nunca quiso ser papa, y eso es evidente. Se ha probado que su idea inicial era un pontificado de 5 o 6 años, pero ya lleva 12, sumado a toda la presión de ser la cabeza visible de una Iglesia con 1.300 millones de fieles en el mundo. Esto debería llevarlo a una profunda reflexión sobre si es el momento de dar un paso al costado, y creo que lo está considerando.

Él reveló el año pasado que, desde hace varios años, ya entregó su carta de renuncia al secretario de Estado del Vaticano. Lo dijo en una entrevista: le entregó la carta al cardenal Parolin con la condición de que se hiciera efectiva si él no estaba mentalmente capacitado o sufría una enfermedad grave. Creo que está meditando sobre ello.

Aunque hay que aclarar que el Papa está consciente y, a pesar de los 12 días de hospitalización, el más reciente reporte indica que pasó una noche en descanso y con una leve mejoría tras un fin de semana de crisis.

VISIÓN: ¿Cree que la comunicación del Vaticano respecto a la salud de Francisco ha sido acertada?

JS:
El Vaticano no sabe comunicar. Es decir, su política de comunicación es demasiado prudente, a veces hasta mentirosa. Esto se vio en la muerte de Juan Pablo I, cuando se creó el mito de su envenenamiento. En realidad, fue una monja quien lo encontró muerto en la madrugada, pero para evitar decir que una monja lo había visto en pijama, inventaron una historia que terminó llena de contradicciones, alimentando teorías conspirativas.

Hoy ocurre algo similar con la salud de Francisco. Si se hace un seguimiento de los días en que ha padecido quebrantos de salud, al comienzo el Vaticano decía que estaba bien, que tenía una neumonía leve y que trabajaba y rezaba sin problema. Pero el jueves de la semana pasada, los médicos reconocieron que tenía un problema respiratorio delicado y que no estaba fuera de peligro.

Ahora dicen que, tras la crisis respiratoria, ha pasado unas jornadas tranquilas, pero sigue siendo un hombre de 88 años con medio pulmón y con complicaciones como plaquetas bajas, deficiencia renal y la necesidad de oxígeno y transfusiones. Todo esto es complicado.

Incluso se han publicado mensajes en redes sociales atribuidos a él, lo cual genera dudas sobre si está en condiciones de hacerlo personalmente. Seguramente está consciente, pero ¿hasta qué punto? La combinación de tratamientos médicos, su edad y el agotamiento pueden llevarlo a una situación más crítica. Cuando los médicos dicen que su situación sigue siendo crítica pero estable, es una señal que tiende a una lectura pesimista.

VISIÓN: ¿Qué posibilidades ve de que el Papa renuncie?

JS:
En el panorama actual de la Iglesia Católica, ¿qué puede pasar si el Papa continúa su papado en estas condiciones? Es decir, si sale de la hospitalización, pero sigue un tratamiento que lo limitará en su labor como pontífice.

Francisco es un gran papa, pero debe ser consciente de que ya no es el "atleta de Dios". Su limitación física le afectó mucho, especialmente cuando tuvo que pasar del bastón a la silla de ruedas. Eso le dolió, porque significó perder la movilidad y reducir su capacidad de viajar, aunque, si se mira su agenda, ha hecho viajes impresionantes.

Creo que está en una reflexión interna sobre su futuro. Hoy los papas tienen la opción de decidir hasta cuándo pueden continuar. Ya no es como en el pasado, cuando un papa debía morir en el cargo. Benedicto XVI abrió la puerta para que la renuncia sea una opción válida.

Francisco lleva 12 años en el papado, y el Colegio de Cardenales ya ha sido perfilado por él. Es decir, ha dejado un legado claro en cuanto al tipo de sucesor que quiere. Creo que su sueño siempre ha sido retirarse a vivir sus últimos años en un convento en Argentina. No sería extraño que decida hacerlo pronto. Si renuncia, sería el segundo papa consecutivo en hacerlo tras 500 años sin precedentes de este tipo. Algunos críticos temen que esto se convierta en una moda, pero no lo veo como algo negativo.

A lo largo de la historia, ha habido periodos donde varios papas han renunciado o han sido forzados a hacerlo. Benedicto XVI, por ejemplo, renunció porque la crisis de la Iglesia lo sobrepasó. No pudo manejar los escándalos y decidió dar un paso al costado.

Francisco, en cambio, ha logrado lo que se le encomendó en el cónclave de 2013: limpiar y ordenar la Iglesia tras los escándalos.

VISIÓN: ¿Qué cambios ha ejercido Francisco durante su pontificado?

JS:
Cuando Benedicto XVI renunció, el Vaticano estaba en crisis por múltiples razones:

- Un fuerte lobby interno que amenazaba con derrocarlo.

- Filtración de documentos confidenciales desde su propia oficina.

- Una curia vaticana dividida.

El escándalo de pederastia, que no solo era un pecado, sino un crimen grave. La pederastia fue un problema que casi quiebra a la Iglesia en Estados Unidos debido a las demandas millonarias. También hubo un "carrusel" de encubrimientos: sacerdotes acusados de abuso eran trasladados a otras parroquias en vez de ser castigados.

Francisco impuso mano dura y aplicó la "tolerancia cero" de manera real, no solo como un lema publicitario. Reformó los códigos penales del Vaticano y amenazó con entregar a los sacerdotes abusadores a la justicia ordinaria.

Además, el Banco Vaticano, que solía ser un refugio de lavado de dinero de narcotraficantes y corruptos, fue transformado en una entidad transparente y regulada.

Francisco ha cumplido la misión que le dio el cónclave. Reformó la Iglesia y dejó un legado claro en la elección de futuros cardenales. Hoy, la Iglesia sigue enfrentando desafíos internos, con sectores ultraconservadores que lo han considerado un "antipapa" por sus reformas. Pero ha logrado lo que se propuso: limpiar la casa y dejarla en orden.

Su posible renuncia no sería un escándalo, sino el cierre natural de un ciclo.

VISIÓN: ¿Cuáles son las críticas a las que se ha enfrentado?

JS:
A Francisco lo rechaza el ala más conservadora, en primer lugar, porque ha promovido ciertas aperturas, como al decir: "¿Quién soy yo para juzgar a los gays?". Esa declaración tuvo un gran impacto. También permitió que las mujeres divorciadas y vueltas a casar pudieran comulgar y ha enviado un mensaje de mayor apertura a la participación de las mujeres en la Iglesia. Eso no ha sido bien recibido por algunos sectores. El Papa, por naturaleza, debe ser un defensor de los pobres.

Francisco se alinea en una filosofía que, si bien no es extremista, sí refleja el pensamiento de algunos papas brasileños, aunque sin adscribirse a la teología de la liberación, ya que esta tiene dos vertientes. Sin embargo, algunos se preguntan: "¿Por qué, cuando ayudo a los pobres, me llaman santo, pero cuando pregunto por qué hay tantos pobres, me llaman comunista?".

Esa es la vocación de un Papa, más de un Papa como este, que era un pastor que siempre estuvo en su rebaño, que no era un cardenal de lujos. Un factor importantísimo que lo marca es que él es inmigrante. Su familia sale de Italia a buscar la Tierra Prometida en Argentina, huyendo de las guerras y de la pobreza en ese momento de Europa. Entonces, él tiene esa lectura. Y sé, por ejemplo, que la gran parte de la iglesia de Estados Unidos, ultraconservadora, lo tilda de comunista por ser un Papa aperturista que marca una línea de progreso dentro de la línea conservadora.

El siguiente gran avance de la iglesia en los próximos años sería permitir que los sacerdotes pudieran casarse. O sea, es previsible. Sí, eso digamos, eso está marchando. Lo que pasa es que incluso está en la película del cónclave el símbolo de la tortuga. Cuando encuentran la tortuga, el mensaje es que es una iglesia que camina lentamente, y así ha caminado 2000 años.

Lentamente, es una iglesia que maneja su tiempo, es lenta en los cambios. Un cambio revolucionario ya se demora 200 años, pero yo sí creo que el siguiente paso en los próximos años es permitir, además, para sobrevivir, que los sacerdotes puedan tener pareja. Ese es un paso que va a ser revolucionario y lo llevan pensando 500 años.

Bueno, además de lo que mencionaba del Papa Francisco, pues también deja como muchos legados, no solo el ser el primer Papa jesuita, que además, por ser jesuita, ya lo tildan de ser de izquierda, más popular, más de barrio, que es una injusticia porque viene de una dictadura.

Incluso, porque los jesuitas juraron fidelidad al Papa hace más de 500 años. Tanta fidelidad que siempre han dicho: "Nosotros vamos a los extramuros a llevar la palabra de Dios y a sacrificarnos por el Papa". O sea, la compañía de Jesús fue maltratada durante los pontificados de Juan Pablo I y Ratzinger. No, no digamos Juan Pablo I, un Papa de 33 días. La compañía de Jesús fue maltratada en el corazón de esos dos papas.

VISIÓN: ¿Podemos concluir que hay crisis interna en el Vaticano?

JS:
Hubo una amenaza de cisma hace 3 años, cuando el Papa dijo, por ejemplo, que él no era quien para juzgar a los gays, cuando permitió que las mujeres casadas, divorciadas y vueltas a casar pudieran comulgar. Su apertura a bajar al Papa de ser un Papa Rey a ser un pastor.

Con Ratzinger, con la renuncia de Ratzinger y la llegada de Francisco, se acabaron los Papas Reyes. O sea, los papas de la tiara, la triple corona y de poder de Dios y poder terrenal, el oro. Eso ya es del pasado. Entonces, hay una facción fuerte, camuflada, un poco de ser muy conservadora, ultraconservadora, pero el Papa logró sortear este que es el cisma.

Además, para un cisma es cuando la iglesia se rompe y se divide, y hay un sector de la curia que desconoce y sí, los excomulgan, los sacan. Pero la iglesia ha tenido seis, siete cismas a lo largo de la historia, y amenazó en un momento una amenaza de cisma porque lo consideran un Papa de avanzada, un Papa demasiado, entre comillas, aunque no existe el término.

Digamos, el término adecuado es progresista, pero algunos decían que era un Papa demasiado liberal y que estaba traicionando el legado de Dios y todo eso. Y tuvo un momento difícil, pero los cardenales que lo apoyaban en el cónclave dijeron: "No, no, no, esto aquí hay que cerrar filas". Es más, en un momento determinado, también esto calmó una cosa, y hay que decirlo, es la muerte de Ratzinger.

Ratzinger representaba la línea ultraconservadora del Vaticano, y detrás de él se camuflaban muchos francotiradores de la curia tirándole a Francisco. Es un error histórico de Benedicto haberse renunciado y haberse quedado en el Vaticano. O sea, era una sombra. Tuvo injerencia. Sí, claro, tuvo injerencia porque él representaba, primero, un Papa Rey y representaba un Papa ultraconservador. O sea, no hay que olvidar que durante 25 años, Ratzinger manejó lo que se llamaba antes el Santo Oficio.

Lo manejó y manejó el Vaticano con mano de hierro desde el poder que tuvo Ratzinger. Incluso se llegaba a decir que Juan Pablo II reinaba, pero Ratzinger gobernaba. Entonces, ese poder y la figura estar ahí al lado del Papa permitió que mucha gente radical, ultraderecha dentro de la iglesia, le disparara la cabeza al Papa, a tratar de tumbarlo, de acabarlo. Si usted mira y hace un seguimiento cronológico, muere Ratzinger y se bajan los humos de los extremistas conservadores, y el Papa tiene un momento de paz y consolidación de procesos que, además, fue inteligentemente lo que hizo: llamar a nuevos cardenales, nombrar nuevos cardenales.

VISIÓN: ¿Cuáles son los simbolismos del papa Francisco y su papel político?

JS:
Claro, es un Papa que llega hablando en español y que, sin duda, transmite varios simbolismos. Por ejemplo, al día siguiente de ser elegido, regresó personalmente a pagar la cuenta del hotel donde se hospedaba en Roma. También ha marcado una diferencia en su forma de vestir: no usa los lujosos zapatos de los grandes diseñadores italianos que solían vestir al Papa, sino que prefiere sus zapatos viejos y remendados. Además, ha rechazado portar un crucifijo de oro, eligiendo en su lugar el modesto Cristo de plata que ha llevado desde que era obispo de Buenos Aires.

Entonces, a través de esos gestos, el no vivir en las habitaciones pontificias, sino en la Casa Santa Marta, e ir a un comedor comunitario con otros sacerdotes, eso transmitió un mensaje. No usar el papamóvil, ir sin ningún problema a su ósmosis... Eso transmitió una cosa muy poderosa en términos políticos.

Además, igual, el Vaticano es un estado. Sí, digamos, eso cambia dependiendo de lo que tenga de oposición en lo político. Hoy tiene a Trump. Este es un Papa que se opone a la política de Trump, de, por ejemplo, sacar a los emigrantes, expulsarlos. Este es un Papa que dice que hay que tejer puentes y no crear muros, que chocó incluso con el presidente de Argentina, en su momento, Macri. Lo usó, Macri llegó a decir que era Satanás, que era lo peor, que era comunista. Pero una vez que Macri gana, usted vio, fue y se abrazó al Papa y lo trató como su mejor amigo. Macri lo usó políticamente.

Y el Papa, el Papa es consciente de eso. Lo que pasa es que no podía pelear con Macri, como no pelea con nadie, porque el Papa y la iglesia representan el perdón. Pero evidentemente, muchos sectores, sobre todo de Estados Unidos, lo consideran un Papa comunista.

Visión: Dentro de ese manejo interno de la iglesia, con la situación actual de salud del Papa, ¿cómo se podría estar moviendo entre los cardenales? ¿Se estaría haciendo ya una campaña religiosa y política para ir por esta línea para elegir a uno o a otro, o para empezar a hacer también esos entramados y estigmas con uno o con otro cardenal elegible?

JS:
Siempre que eligen un Papa, al otro día de promulgarlo, comienza un pre cónclave. O sea, puesto un Papa, a sus espaldas comienza a marchar un pre cónclave. Incluso, como con Ratzinger, como Benedicto XVI, que eran pontificados que se suponían de transición. Un Papa de transición es de 6, 7, 8 años a lo sumo, es un Papa que nombran con una edad alta para que, en teoría, no dure mucho y permita la renovación.

Entonces, elegido a la espalda del Papa, comienza el rumor de quién no podría suceder y el pre cónclave. En una entrevista también, creo que a la Cadena COPE en España el año pasado, Francisco dijo: "Cada vez que el Papa se enferma de manera grave o leve, hay viento o hay huracán de cónclave". Y hoy hay un huracán de cónclave. O sea, hoy es más evidente que ya hay eso que se hace en secreto.

¿Por qué? Porque en las normas de la iglesia, hablar de pre cónclave y candidatos es algo que tiene un castigo muy grave, que puede ser incluso la excomunión. Se tiene que hablar en secreto. Todo lo hablan en secreto porque el que se pille lo pueden excomulgar. Están las normas de eso, que nadie puede, porque lo entienden que es como una conspiración.

VISIÓN: ¿Quién podría ser el próximo Papa?

JS:
Usted se puede sentar y los 137 cardenales que van a entrar al cónclave y puede apuntarle a cualquiera para que sea el nuevo jefe de la Iglesia. Pero yo creo que a día de hoy, el que tiene aparentemente la bendición y pica en punta, es el filipino Luis Antonio Tagle.

Tiene varias cosas a su favor: no es ni demasiado joven ni demasiado mayor; tiene alrededor de 67 o 77 años. Sí, está entre los más “jóvenes”, pero en ese contexto, ser joven significa estar entre los 60 y 70 años. Entonces, ¿qué tiene Tagle a su favor? La Iglesia elige al Papa según las necesidades del mundo y de la propia Iglesia en ese momento.

VISIÓN: ¿Cuál sería la necesidad actual?

JS:
Juan Pablo II tenía la necesidad de pelear contra el comunismo. Traen un Papa polaco, afina solidaridad anticomunista, ultraconservador, y él y la alianza con Ronald Reagan, también católico, presidente de Estados Unidos, católico, terminan con el muro de Berlín y la Europa Oriental. Acaban la Europa Oriental a base de espionaje norteamericano, plata de Estados Unidos, el espionaje, la influencia religiosa de un Papa.

A Ratzinger lo traen por la necesidad de premiarlo, porque un tipo que había tenido poder 25 años en el Vaticano, y necesitaban un Papa de transición, un Papa rápido por la edad, sabían que no iba a durar mucho. Efectivamente, no duró 7 años. Sale.

A Francisco lo nombran porque necesitaban un barrendero de Dios, alguien que barriera la casa, todo ese mugre, sacara todos los fantasmas, espantara todo eso. Un barrendero de Dios, un tipo que pusiera la casa en orden. Lo hizo.

¿Qué buscan ahora? Asia. En la religión, esto no es que se lo inventaron ayer. Yo llevan pensándolo 100 años. Ellos apuntan a conquistar más fieles. No hay que olvidar que incluso en Europa y sobre todo en América Latina, la región católica la impusieron a la fuerza.

Entonces, ellos hoy miran, digamos, no a la fuerza, pero estratégicamente miran nuevos focos religiosos en el mundo. Europa está agotada. Europa, la religión católica hace años va en retroceso.

En América Latina se sostiene sobre los hombros de Brasil Y México y en el mundo la religión católica hoy se sostiene sobre esos dos hombros y en Asia sobre Filipinas. Filipinas tiene cerca de 100 millones de católicos, es el mayor foco religioso en Asia y el tercero en el mundo. Entonces, ellos perfilan China. China es un país de 1400 millones de habitantes con un número creciente todavía leve pero significativo en términos de crecimiento de bautizados en la religión católica, sin que ningún papa haya pisado la Plaza de Tiananmén y con las complicaciones del régimen chino con la Iglesia Católica.

Pero ellos ven la posibilidad de meterse de frente en Asia, y la religión católica tiene el enclave filipino, y por eso Tagle es importantísimo porque Tagle es filipino, de padres hindúes y con origen chino, progresista y seguidor de la línea de Francisco.

Entonces, hoy las apuestas están en eso. Ahí está Mariag, ahí están otros. Pero hay una cosa: incluso se habla de la posibilidad de que vuelva un papa italiano, que yo no creo. Es más, no creería ni que un papa europeo. Incluso cuando eligieron a Francisco, había entre los papables un cardenal de Brasil. Claro, pero incluso había dos de Estados Unidos. Uno era O'Malley, que sigue siendo muy importante. La iglesia de Estados Unidos, la iglesia alemana, los belgas eligieron a Francisco. Se habla de un papa norteamericano, que tiene un problema: siempre estamos hablando de que no cualquiera puede serlo.

Aquí tengo a uno que es Raymond Leo Burke, de 76 años, pero es ultraconservador. No. Digamos, siempre en la visión moderna estaba la posición de un papa norteamericano. Eso lleva dos chistes que tienen fondo. Siempre se ha dicho: "Si elegimos un papa norteamericano, van a decir que lo puso la CIA", y lo segundo, que después de aceptar el cargo, lo primero que haría sería montar un McDonald's en el Vaticano.

Ese es el chiste, porque sería una influencia no muy bien vista en un mundo polarizado. La Iglesia busca mostrar de alguna manera neutralidad, y poner un papa norteamericano tendría muchísimas lecturas no muy sanas para el Vaticano.

Digo, ellos mismos dicen que van a decir que eso lo impuso la CIA y que aquí va a mandar McDonald's. Entonces, es complicado. Los 138 o 137 cardenales menores de 80 años que hoy pueden entrar al cónclave... Y no hay que olvidar una cosa que también es cierta: a lo largo de la historia, salvo en el caso de Ratzinger, porque era un pontificado cantado que Ratzinger iba a ser papa, todo aquel que entra a un cónclave sale como cardenal. ¿A qué se debe? Es que dentro del cónclave las intrigas pueden pasar muchas cosas.

Esa guerra sucia incluso se ve en la película "Cónclave". Se han filtrado documentos de la vida privada de los cardenales, a pesar de los secretos. La noche anterior a los cónclaves, les filtran de todo: les buscan mujeres, amantes, hijos, negocios. Ahí juega un papel importante la prensa italiana. Ha sido usada bien y mal. Es una elección de un superpoder. Son 1.300 millones de católicos en el mundo. Dicen, y es verdad, que la red de espionaje más fuerte y más poderosa, por encima de la CIA, del Mossad, de la antigua KGB y del MI6 inglés, es la del Vaticano.

El papa tiene curas y monjas en todo el mundo. No necesita llamar al nuncio apostólico en Colombia para preguntar cómo está la situación allí. Llama al sacerdote del pueblo más olvidado de Colombia y le dice: "Bueno, ¿cómo lo ven desde allá?". Es una red de espionaje real, de influencia. Son 1.300 millones. Representa a Dios, representa 2.000 años de tradición.

Si un cardenal o un sacerdote no sueña con ser papa, está en el lugar equivocado, como un soldado de carrera que no quiera ser general. Eso se ve en la película. Para contexto, el año pasado se lanzó la película "Cónclave", que ha generado muchas sorpresas porque ya ha recaudado más de 100 millones de dólares en taquilla y, en este momento, está nominada a los Óscar. Ocho nominaciones, y además, también está nominada como mejor película del año.

¿Por qué tanta sorpresa y por qué esta película llama tanto la atención del público? Específicamente "Cónclave", que demuestra todo el proceso de elección del papa y todo lo que pueda haber detrás, no solo en temas de corrupción, sino también en ese llamado del Espíritu Santo, como se dice que se hace en la elección del papa.

Porque, aunque tiene algunos errores históricos, le apunta al corazón del problema: toda la intriga que hay para elegir un papa. Lo más real de la película es el factor de intriga y la ambición del ser humano de ser papa. A lo largo de la historia, incluso en la historia moderna y contemporánea, se han dado esas luchas de poder.

Durante la elección de Ratzinger, después de la muerte de Juan Pablo II, había dos corrientes definidas: la ultraconservadora, representada por Ratzinger, y la progresista, representada por el cardenal de Milán, Carlo Maria Martini. Pero Martini era demasiado liberal, incluso radical.

Cuando entran al cónclave, muchos le apuntaban a él, pero al ser tan progresista, incluso sus mismos seguidores le tenían miedo. Entonces, en un receso, Martini se da cuenta de que no iba a ganar y dice: "Votemos por Bergoglio". Pero Bergoglio era la oposición a Ratzinger.

El cónclave se entrampa, porque nadie logra obtener la mayoría para ser papa. Bergoglio pudo haber negociado, pero no lo hizo. Él es un hombre de fe, un buen hombre, un santo en muchos sentidos, y dejó que se hiciera la voluntad de Dios. Por eso eligieron a Ratzinger.

Siempre hay política y guerra sucia en un cónclave, porque es la lucha por un superpoder. También se ha hablado del "papa negro", un mito que aparece en profecías como las de Nostradamus y San Malaquías. Según estas profecías, el papa negro traería el fin del mundo. Pero en la realidad, lo que se discute es si la Iglesia está preparada para un papa africano.

La Iglesia sí está preparada para un papa africano, y sería un gran mensaje para un continente tan olvidado. Pero hoy parece más probable que busquen un papa asiático.Si llegara un cónclave mañana, sería el más universal de la historia. El mayor número de países representados, el mayor número de cardenales de países pobres y el mayor número de cardenales no dependientes de la curia italiana.

Si Francisco llegara a renunciar o fallecer, el cardenal camarlengo asumiría el poder administrativo. Se organizaría el funeral y, luego de dos semanas de luto, se convocaría a los cardenales a Roma. Se realizarían dos o tres días de reuniones antes del inicio del cónclave en la Capilla Sixtina.

Si renunciara, como lo hizo Benedicto XVI, Francisco podría establecer la fecha de su salida con anticipación, lo que daría más tiempo para la organización del cónclave. Pero el papa que abdica no puede participar en la elección del nuevo pontífice.

No es una elección cualquiera, es una elección histórica. Quien se ponga a leer la historia de la Iglesia encontrará que es super fascinante. La gente se queda muchas veces en algunos retoques de la actualidad, pero esto es muy profundo.

Esta es una Iglesia que nace de un señor que se llamaba Jesús, que al tercer día sube al cielo, con una mujer protagónica que es María Magdalena, a quien la Iglesia en la Edad Media confunde a propósito con María la prostituta para quitarle el valor de María Magdalena. Jesús llama a 12 apóstoles, todos judíos, pescadores. En esa época un pescador no era un pobre, era un rico. El pescador era hoy como ser dueño de un banco, guardando las proporciones.

Cuando a Jesús lo crucificaron, todos los apóstoles salen a esconderse. La que enfrenta y da la cara es María Magdalena. Es ella quien va a la tumba al tercer día y descubre que no estaba el cuerpo de Jesús. María Magdalena juega un papel importante.

Durante 300 años, los cristianos son perseguidos por los emperadores hasta que, en el año 330 y algo, Elena, la mamá de Constantino, el emperador, lo convierte al cristianismo. Desde ahí comienza a ser la religión oficial del Imperio Romano y empieza a adquirir poder.

Las familias más poderosas de Europa comienzan a tratar de ocupar el papado y poner papas. Hubo papas con tres, cuatro hijos. Hubo un tipo que fue papa a los 12 años y fue papa tres veces. En el primero vendió el pontificado, después lo tumbaron y después volvió.

Viene el cardenal español Rodrigo Borgia. Rodrigo Borgia es un santo al lado de muchos otros. Hubo un papa, Formoso, que murió y su sucesor lo desenterró tres años después de muerto para hacerle un juicio, el llamado "juicio cadavérico".

Desenterraron a Formoso, vistieron los restos ya descompuestos con las prendas papales, le nombraron un abogado y lo sometieron a un juicio. No podían condenarlo al destierro porque ya estaba muerto. Entonces lo condenaron a dos penas: quitarle las vestiduras papales y lo amarraron a un caballo para arrastrarlo por las calles de Roma durante dos días. Luego lo tiraron al río.

Rodrigo Borgia, en comparación, es un santo. Ha habido al menos 33 papas grandes pecadores. Hoy hay 266 papas en la historia y hubo un libro famoso llamado Los papas malos o Los papas contra Dios.

Viene la Edad Media y el Renacimiento, patrocinados por la Iglesia. Los grandes pintores y escultores fueron patrocinados por la Iglesia. Se crea el Vaticano y tienen poder hasta el siglo XIX, cuando se integra Italia y reducen el territorio del Vaticano a 44 hectáreas.

El papa ya no tiene ejércitos, pero sí sacerdotes en casi todo el mundo y 1,400 millones de seguidores. La historia del Vaticano y de los papas es fascinante.

La biografía del papa Francisco y cómo inició su camino religioso.

Si lees las biografías de los papas, son fascinantes. Recomiendo la autobiografía de Francisco, que es conmovedora. Ningún papa había hecho su autobiografía antes.

Su historia de vida es increíble. Sus tatarabuelos, abuelos e incluso su papá pudieron morir en las guerras europeas y en la emigración a Argentina. Francisco iba a ser químico, pero a los 16-17 años, pasando por una iglesia a la que nunca había entrado, sintió un llamado especial. Entró, oró y descubrió su verdadera vocación. Su gran patrocinadora fue su abuela Rosa.

Juan Pablo II también tuvo un llamado vocacional fuerte. Perdió a su mamá, hermana y hermano cuando era muy joven y quedó solo con su papá en plena Segunda Guerra Mundial, en una Polonia invadida por los nazis.

Él trabajaba en las canteras picando piedra y llevaba sopa caliente a su padre. Un día, al llegar a casa, encontró que su papá había muerto. Oró junto a su cuerpo toda la noche y dice que ahí afianzó su vocación de ser sacerdote.

Es una historia fascinante.

VISIÓN: ¿Cuánto le quedaría de pontificado a Francisco y qué tanto podría demorar el próximo cónclave?

JS:
Si Dios no lo llama, él debe estar sopesando la posibilidad de renunciar en un plazo muy corto, máximo un año. Yo diría incluso que en seis meses. Francisco es un papa consciente de su estado de salud.

El promedio de un papado puede ser de 14 a 16 años, pero él lleva 12 y tiene 88 años. Tiene problemas respiratorios, en la columna, ciática, anemia e insuficiencia renal leve. Es un papa que debe sentir que ya cumplió su misión y que es hora de un cambio.

El cónclave no se demoraría más de tres días porque un cónclave largo enviaría un mensaje de división en la Iglesia. Ellos saben que un cónclave rápido da la sensación de unidad.

Con la muerte de Francisco, se cierra un ciclo reformista que deja profundas huellas tanto en la doctrina como en la política vaticana. Se inicia ahora el proceso de luto y, como dicta el protocolo, el camarlengo asumirá temporalmente las funciones administrativas mientras se prepara el cónclave que elegirá a su sucesor. El mundo espera ahora el nombre de quien heredará el anillo del pescador y la difícil misión de conducir la Iglesia en un nuevo siglo.

Fuente Imagen: Franco Origlia/Getty Images

Author

Samuel Mémoli

Periodista, creador de contenidos editoriales y corresponsal de prensa.