La costa atlántica con presidente
Se dice que los votos de la costa atlántica son los que ponen el presidente de los colombianos, sin embargo, solo hemos tenido en el periodo republicano un presidente, ya hace más de 130 años.
Rafael Wenceslao Núñez Moledo (1825-1894), quien fue elegido cuando el sistema político electoral era definido por lo estados federados.
Mucho tuvo que luchar el cartagenero Rafael Núñez para ser nombrado contra una casta política que hasta el sol de hoy sigue saliendo del país andino: el altiplano Cundiboyacense con su capital Bogotá, Valle del Cauca y el Cauca con su capital Cali y Antioquia con su capital Medellín.
En esa ocasión Núñez se presentó contra otro candidato salido del país andino, que el congreso preferio elegir, el santandereano Aquileo Parra, un militar de poca monta que había hecho fortuna vendiendo bocadillo veleño a lo largo del rio Magdalena.
Parra no había pasado de quinto de primaria, era autodidacta y su presidencia por su puesto fue un absoluto despropósito.
Sin embargo, Núñez con todo el país andino en su contra por su acucioso y directo discurso político, y sin duda por su fulgurante carrera política, logra ser nombrado presidente 1879.
Núñez ese costeño al que muchos no querían llega como un ángel providencial a regenerar el país y sus instituciones, en una época marcada por la endémica y legendaria violencia colombiana, además típica del país andino.
Rafael Wenceslao llega a salvar la nación y sacarla del caos en que estaba sumida, porque no hacían otra cosa que matarse entre sí, en descomunales batallas que dejan los campos de guerra convertidos en unos cementerios.
Núñez, el que no querían les pacifica el país y les reconstruye las caducas instituciones, desgastadas por la pugnacidad de los partidos políticos entre sí, y les diseña una constitución que los gobernó con mucha certeza por más de cien años.
Pues hoy, providencialmente como Núñez en su momento, aparece el doctor Abelardo de la Espriella, un candidato por fuera de los clanes y partidos políticos tradicionales enquistados por años en el poder.
Salido de las entrañas de la costa atlántica, exitoso empresario que ha sabido rodearse de los mejores, abogado penalista de porte internacional, conocedor de la constitución, con un discurso acucioso, directo, sin ambages, que cala en el martirizado pueblo colombiano, en oposición a un gobierno de corte comunista, un verdadero desastre, sumido en una absoluta y abominable corrupción, y que nos ha llevado a niveles aterradores de violencia como no se veían hace tantos años.
Contra todos los pronósticos y el de casi todo el país político en su contra, el candidato De la Espriella avanza ganándose el favor de todo el pueblo colombiano, y entre ellos el de la costa, que lo elegirá el 31 de mayo del 2026, como es ya una tradición electoral.