Nueva presidente de Honduras con un reto a favor de los Derechos Humanos
“Los hombres son todos parecidos en sus promesas. Solo en sus acciones es que ellos difieren” Moliére
El 27 de enero de este año tomó posesión, como nueva Presidente de Honduras, la señora Xiomara Castro de Zelaya, esposa del ex presidente José Manuel Zelaya Rosales, depuesto hace 12 años por una acción político militar del Congreso y el Ejército hondureños, bajo la acusación de pretender violar la Constitución Política del país para reelegirse en el mandato presidencial.
De orígenes políticos liberales, Zelaya Rosales caracterizó su Administración por mantener estrechos vínculos de toda índole con el dictador venezolano, Hugo Chávez Frías, haciendo que Honduras se alineara en el plano internacional al consorcio socialista del Siglo XXI y formara parte como miembro activo de la “Alianza Bolivariana para los Pueblo de Nuestra América”, una iniciativa que surgió a inicios del siglo en la mente del dictador cubano Fidel Castro Ruz y ejecutada por Chávez Frías, en franca contradicción con el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que promovía en aquel entonces Estados Unidos.
Hasta el momento en que Zelaya Rosales fue depuesto por el Ejército de Honduras, el 28 de junio de 2009, doña Xiomara Castro no jugaba ningún papel protagonista en la política hondureña y se limitaba a apoyar a su esposo. Fue años más tarde que se puso al frente de las reivindicaciones feministas y de la lucha de diferentes movimientos sociales de línea izquierdista, logrando abrirse paso en el escenario político, mientras su esposo se mantuvo en un discreto segundo plano.
Su llegada a la presidencia, producto de una votación masivamente mayoritaria, en noviembre de 2021, es consecuencia del cansancio del pueblo hondureño de los políticos tradicionales, que cada vez más venían siendo señalados públicamente de estar involucrados en actos de corrupción, misma que fue corroyendo la institucionalidad, la democracia y la vida pública del país centroamericano. Un fenómeno político parecido al ocurrido en Venezuela cuando, por primera vez, resultó electo Hugo Chavéz Frías.
“Las grandes promesas son siempre muy sospechosas”.
Juan Eusebio Nieremberg
Desde la perspectiva de los derechos humanos de los nicaragüenses, la preocupación sobre lo que ocurra en Honduras no radica en la ideología izquierdista de la señora Castro de Zelaya, ya que, actualmente, existen en América y el mundo varios gobiernos de izquierda que han sabido colocar a los derechos humanos por encima de cualquier lealtad ideológica o romanticismo revolucionario, condenando la sistemática represión del régimen Ortega Murillo contra el pueblo nicaragüense y los delitos de Lesa Humanidad cometidos desde 2018 hasta la fecha.
En el caso de Honduras, el saliente gobierno de Juan Orlando Hernández mantuvo una posición de complicidad con la dictadura Ortega Murillo, misma que nada tuvo que ver con lealtades ideológicas, sino en intereses económicos y en la posibilidad de encontrar, en la Nicaragua de Ortega, refugio e impunidad ante posibles acusaciones judiciales por corrupción al abandonar el mandato presidencial.
El nuevo gobierno de doña Xiomara Castro de Zelaya tiene ahora una oportunidad histórica para demostrarle, a su pueblo y al mundo, que será coherente con sus promesas de luchar contra la crisis migratoria de la región, la corrupción y a favor de los derechos humanos, muy por encima de cualquier afinidad ideológica con los Ortega Murillo, quienes mas bien se han convertido en cómplices y encubridores de quienes han cometido delitos en contra del patrimonio de todos los hondureños.
Esperamos que doña Xiomara Castro de Zelaya imprima a su gobierno una conducta apegada a valores y principios fundamentales, que van más allá de cualquier ideología, entre los cuales destacan el respeto a los derechos humanos de todos sus ciudadanos, a la defensa de los mismos en todos los foros internacionales, recordando siempre que los derechos humanos no son de izquierda ni de derecha y que, bajo cualquier circunstancia, defienden la vida y la libertad de todos los habitantes de cualquier país del mundo.
Pero lo más importante es que las promesas políticas que adquirió la nueva presidente de Honduras con sus electores del pueblo hondureño no queden solo en grandes promesas condenadas a lo que dijo Juan Eusebio Nieremberg que “Las grandes promesas son siempre muy sospechosas”.
Fuente Imagen: VOA