Democracia o dictadura
«Lo único que le da sentido a nuestras vidas es la libertad», decía Oriana Fallaci.
Y es precisamente esa libertad de la que gozamos hoy en Colombia la que correría peligro si el heredero de las FARC gana las elecciones este domingo.
Muchos ciudadanos lo toman a la ligera, pero ¿cómo se sentirían si no pudieran salir del país porque el gobierno se niega a expedirles el pasaporte? De allí la importancia que tenía para este gobierno progresista quitarle a una empresa privada y eficiente, capaz de entregar un pasaporte en menos de una hora, el contrato de elaboración y expedición de estos documentos.
La entrega de pasaportes es utilizada como un arma política por los gobiernos narcoguerrilleros que se hacen llamar «progresistas», donde obtener este documento se vuelve una odisea una vez que toman el poder.
Los pobres de actitud y espíritu son quienes eligen a estos delincuentes, y ellos, a su vez, se encargan de que nunca salgan de la pobreza. Por una sencilla razón: si no hay pobres, ¿quién los elige?
Si alguien en una democracia triunfa y genera riqueza, está creando empleo, pagando impuestos y contribuyendo al desarrollo de la región; por lo tanto, merece reconocimiento y los estímulos necesarios para seguir adelante. Líderes como Iván Cepeda hacen todo lo contrario: expropian empresas a quienes las crearon y saben hacerlas producir para entregárselas a seguidores que no tienen la más mínima idea de cómo gestionarlas, generando así resentimiento y pobreza.
Carrillo, quien acaba de renunciar a la UNGRD, pronunció a través de los medios la misma narrativa de Cepeda y Gustavo Petro: que, si pierden las elecciones, el «pueblo» —entiéndase por pueblo: disidencias de las FARC, Clan del Golfo, ELN, Primera Línea y demás grupos criminales— incendiará el país. Si los demócratas pierden, aceptan el resultado; pero si pierden los otros, su vocación autoritaria no les permite aceptar la derrota.
La hija de Hugo Chávez vive en Estados Unidos, no en Cuba. Los hijos de Gustavo Petro viven en España y Francia, no en Nicaragua. Verónica Alcocer, esposa del presidente colombiano, reside en Europa, no en Venezuela. Las filas de personas solicitando visas se forman en la embajada estadounidense, no en la de Cuba. El expresidente ecuatoriano Rafael Correa se refugió en Bélgica, no en La Habana, donde tendrá que esconderse ahora que Interpol ha expedido una circular roja en su contra.
¡Cómo les encanta el capitalismo que tanto condenan ante una población ingenua que los sigue y que, al final, les entrega el poder con su voto para que continúen disfrutando de las mieles del desarrollo!
Por estas razones, hay que salir a votar masivamente este domingo por la única opción que tenemos para mantener la libertad y la democracia: el Tigre, Abelardo de la Espriella.