Gabriel Boric: Desafíos de un nuevo presidente
Imagen: Presidente de Chile participa de un evento con representantes de pueblos originarios chilenos en el palacio presidencial La Moneda en Santiago.
El gobierno del flamante presidente Gabriel Boric comienza con una enorme cantidad de desafíos que requieren soluciones urgentes. La tarea que se tiene por delante parece de a momentos titánica para una coalición de gobierno que carece de experiencia en gobernar. La situación que vivirá este nuevo gobierno, independiente de cuales sean sus intenciones, es la más difícil desde el retorno a la democracia en el país austral.
Migración desbordada
Las ciudades del norte de Chile están teniendo que soportar el ingreso ilegal y masivo de extranjeros con poco o ningún control sobre sus antecedentes judiciales. De hecho, el presidente saliente Sebastián Piñera decretó el "estado de excepción" y ordenó un despliegue militar en los sectores fronterizos de cuatro provincias de las norteñas regiones de Antofagasta y Arica. La muerte de un camionero, presuntamente a manos de ciudadanos venezolanos, produjo bloqueos de carreteras y protestas exigiendo seguridad.
Brotes de xenofobia, acusaciones contra los migrantes y fuerzas del orden desbordadas han sido las expresiones más visibles de una problemática que parece no tener fin. El mayor grupo de inmigrantes se compone de venezolanos, pero también hay colombianos, haitianos, dominicanos y gente de otros países que busca una vida mejor en Chile, pero se han topado con más precariedad y un creciente rechazo.
En las ciudades del país austral se ve una enorme cantidad de inmigrantes en las plazas de armas, carpas y toldos improvisados por todas partes en los barrios y en las tomas de tierras. Aun así Chile sigue siendo uno de los países más atractivos para migrar dentro de América Latina por su estabilidad política y económica.
Narcotráfico y delincuencia
Chile se ha convertido en el tercer exportador de droga a Europa, con vastos territorios en las ciudades dominados por grupos narcotraficantes, con armas, con poder, con dinero y que poco a poco han comenzado a permear en la política. Chile tiene como vecinos al segundo y tercer productor mundial de cocaína, Perú y Bolivia, respectivamente, lo que siempre ha supuesto un desafío. Por lo demás, presenta
una banca sofisticada y puertos de exportación muy competitivos, lo que lo hace atractivo como lugar para lavar dinero y como corredor de tránsito.
En años recientes se han visto hechos de violencia que no se conocían por tierras chilenas: sicarios que entran a un lugar y disparan a mansalva contra una persona para ajustar cuentas, "balas locas" que matan gente en las poblaciones, hostigamientos a cuarteles de policías en barrios donde hay mucha presencia de microtráfico, o el uso de "parrilleros", como se les llama en Colombia a los sicarios que son transportados en motos. Son niveles mucho menores comparados con lo que se ven en Brasil, México o Colombia, pero, para una sociedad con las tasas de homicidios más bajas de la región, es lógico alarmarse ante estos nuevos hechos de violencia.
Sequía
Chile atraviesa la más extensa sequía hídrica de su historia. En varias ciudades puede haber racionamiento de agua. La conclusión a la que llegan los expertos es devastadora: Chile se está secando. Es uno de los países más afectados por el cambio climático y se tendrán que buscar soluciones tecnológicas, como la instalación de plantas desalinizadoras al estilo de las que utiliza Israel, para evitar la escases del líquido vital. Pero esta es una solución cara debido al altísimo consumo de energía que se requiere para el funcionamiento de este tipo de plantas.
Valparaíso está en peligro de ser la primera ciudad en sufrir racionamiento de agua. Partes de Santiago y de la Región del Biobío están en estos instantes con lo justo. Con esto, y junto a otras zonas declaradas en Los Ríos, Atacama, Los Lagos y Coquimbo, el total de la población bajo esta situación asciende al 47,5%.
"La mayor parte del agua en nuestro país es usada para fines agrícolas, alrededor del 72 por ciento, y como cada vez tenemos menos agua disponible, en los últimos años el sector agrícola ha padecido las peores consecuencias debido al uso exacerbado del recurso hídrico. Durante las últimas cuatro décadas hemos perdido ya un tercio de precipitaciones anuales, y esta pérdida promedio enmascara años en los que las precipitaciones han sido mucho más bajas, por ejemplo 2021, que cerró con un déficit en la zona central de dos tercios", señaló para medios chilenos el climatólogo Raúl Cordero , académico de la Universidad de Santiago de Chile y experto en cambio climático.
Inflación
El ex líder estudiantil Gabriel Boric tomará las riendas de una economía que cayó un 5.8% en 2020 (su mayor porrazo en cuatro décadas) y que se recuperó más rápido de lo previsto el año pasado, con una expansión récord cercana al 12%. La contraparte de la fulgurante recuperación es una inflación disparada: el índice de precios al consumo (IPC) cerró 2021 en 7.2%, el más alto en 14 años, y podría agravarse por el conflicto militar en Europa. Chile es el tercer país con mayor consumo de crudo en la región, que importa casi en su totalidad, y la situación con el precio del petróleo a nivel internacional golpeará el costo de la gasolina y se traspasará a toda la cadena de suministros. La inflación podría alcanzar este año el 7%, casi un punto y medio más de lo que se preveía antes del conflicto.
“El gran dolor de cabeza de Boric va a ser reactivar la economía con una mirada sostenible y en un escenario de estanflación (estancamiento de la economía con inflación)”, dijo al medio internacional Efe Ana María Vallina, de la Universidad Católica de Valparaíso.
La inédita inflación fue provocada por las ayudas entregadas por el Gobierno para paliar el impacto de la pandemia y los tres retiros anticipados de los fondos de pensiones aprobados por el Parlamento para hacer frente a la crisis, que totalizan más de US$50,000 millones. “No ha ocurrido solo en Chile. La inflación en todo el mundo es el gran problema luego de los ingentes recursos fiscales que han recibido las economías”, explicó al mismo medio internacional Francisco Castañeda, de la Universidad Mayor.
Para Castañeda, el control de la inflación “debe coordinarse con el Banco Central para que no se produzca una exacerbación de las tasas de interés”, que pueda repercutir a largo plazo en la inversión. Con el objetivo de enfrentar la inflación, el emisor decidió a finales de enero subir la tasa de interés referencial del 4% al 5.5%, su mayor nivel desde 2011 y el movimiento más importante desde que existe la denominada tasa de política monetaria (TPM) nominal en 2001.
Con este panorama económico la reactivación pos-pandémica y la espiral alcista de los precios son las principales trabas económicas que debe enfrentar el nuevo inquilino de La Moneda.
Convención Constituyente
La Convención Constitucional, que busca reemplazar la Constitución heredada por Pinochet, parece en algunos momentos un caballo desbocado. Las discusiones se hacen eternas y de a momentos parece sucumbir ante la dispersión. Todavía quedan por discutir unas 1.275 propuestas a cinco meses de que se cumpla el plazo para acabar el trabajo. Se discuten medidas tan variadas como la expropiación de las empresas sanitarias, los tratados de libre comercio, la temporalidad de los jueces, sistemas de justicia indígena, entre otros cambios a la Carta Magna.
Abundan las propuestas absurdas como la presentada por un grupo de ocho convencionales que busca eliminar los tres poderes del Estado y reemplazarlos con una “asamblea plurinacional de las y los trabajadores y los pueblos”. Otra de las ideas ha sido una eventual eliminación del Senado por un Congreso unicameral y plurinacional, al estilo de Venezuela. Este nuevo Congreso unicameral podría aprobar cambios sustanciales en la vida política del país por mayoría simple, sin leyes orgánicas o de quorum calificado; incluyendo reformas constitucionales, designación y destitución de jueces.
También se habla de normas que podrían limitar la libertad de expresión. Ya hay una propuesta del Partido Comunista de crear un Consejo Nacional de Medios de comunicación que velaría por la difusión de información veraz y habilitaría a algunos organismos gubernamentales a involucrarse en el contenido de los medios. La defensa y protección de la libertad de expresión es sin duda una de las grandes conquistas de constitucionalismo democrático, cuyas premisas hacen inadmisible cualquier pretensión de introducir instrumentos de control de la difusión de información, o a decretar qué es verdadero y qué no.
Así que el dilema para Gabriel Boric es gigante, enorme. Porque posiblemente más que opciones en la nueva Constitución entre tener un Estado federal o unitario, entre las grandes definiciones entre presidencialismo o parlamentarismo, las bases del sistema democrático que conocen los chilenos es el que puede estar en juego.
Se pretende participación indígena en cuanto organismo existe. Esto no es raro porque la nueva Constitución se procura que sea pluricultural, plurinacional. El presidente Boric, de ganar el apruebo a la nueva Carta Magna, debería participar en la implementación de, por ejemplo, diez sistemas de justicia indígena. Pero el derecho indígena no existe. ¿Qué derecho se va a aplicar? Y si se encontrare este derecho indígena después de una ardua búsqueda, no cabe duda que el derecho occidental es más antiguo y sofisticado y pese a eso de que es más sofisticado, siempre se queda corto, porque esa es la razón por la que se debe estar legislando permanentemente, porque si no, no sería necesario. El derecho indígena no puede solucionar en el mundo de hoy prácticamente nada. Esto es un problema para el nuevo jefe de Estado.
La aplicación de la nueva Constitución podría representar un verdadero dolor de cabeza. Con territorios indígenas independientes en los que no regirá la institución chilena. Autonomías y autogobierno de minorías mapuche y de otros grupos indígenas implica un desafío para la nueva administración, para el gobierno que entra, porque tendrían que echar a andar lo que significa un desmembramiento del país en virtud de lo cual Chile será un Estado plurinacional. Por eso se habla de territorios, no de Chile. Será Gabriel Boric quien tiene que echar a andar todo esto.
Se ha instaurado en la Convención la idea de que los movimientos sociales tendrán además las mismas capacidades y derechos que los partidos políticos, pero sin sus obligaciones. Y esto es contrario a lo que nosotros conocemos como democracia, en que el poder se canaliza a través de los partidos políticos.
Todo este movimiento cuenta además con el apoyo ferviente del Partido Comunista, un partido estructurante del nuevo Gobierno. Todos los problemas que hemos mencionado son grandes y urgentes.
Se discuten medidas como la de expropiar las empresas de agua en plena emergencia por la sequía.
Empresas en las que hay invertidos fondos extranjeros, entre otros, de trabajadores de países foráneos, de fondos de pensiones. Proponen en la Convención que las empresas sanitarias sean gestionadas en forma plurinacional, con gestión territorial fraccionada dividiendo las empresas en pequeñas empresas. Varias empresas en cada ciudad, algunas serían incluso signadas a consejos de ancianos, o que las administre movimientos sociales. Pero aquí se requiere mucha, pero mucha competencia técnica. Se requiere de muchísima inversión. Cualquier error se pagará caro en los próximos años.
La nueva Carta Magna parecía la única solución para un nuevo acuerdo social que sacaría a Chile del grave estallido social que comenzó en 2019, pero para muchos analistas se está convirtiendo en un problema mayúsculo.
Conflicto mapuche
Según el Índice Global de Terrorismo, que proporciona la información más completa sobre tendencias del terrorismo en 163 países, Chile se ubica en el lugar 18 de países con más altos niveles de terrorismo. Con 362 ataques terroristas principalmente contra las empresas activas en la región. Estos ataques se atribuyen en su mayoría a indígenas mapuches extremistas, según el informe. Además de reivindicaciones territoriales y de autonomía, en la zona hay robos de madera, narcotráfico y crimen organizado, según el gobierno saliente de Sebastián Piñera.
En el sur también se impuso un estado de emergencia, en octubre del año pasado, que posibilitó que unos 2,000 militares acompañen a las policías, que fueron sobrepasadas por los hechos violentos que se suceden casi a diario, con la quema de camiones, maquinarias de empresas forestales y de algunas viviendas, además de algunos asesinatos. Un tema que para el próximo gobierno, sin duda representará un desafío mayor.
Sobre esta violencia en el sur Boric afirma que se buscará una solución mediante el diálogo con todos los actores, incluidos los que protestan con acciones violentas. El reto estará en saber entregar una solución efectiva para ir atenuando este conflicto.
Todos estos son problemas que deberá resolver el nuevo mandatario. Entre estos desafíos la prioridad para Boric será buscar la aprobación de una reforma tributaria para recaudar cinco puntos del PIB durante los cuatro años de su gobierno. Si fracasa, no podrá financiar la mayoría de sus propuestas. Claramente va a ser un gobierno que va a funcionar con una fuerte presión y no va a tener mucho tiempo para una luna de miel.
Fuente Imagen: Facebook Presidencia de Chile