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¿Cuál será el impacto económico en América Latina de la invasión rusa en Ucrania?

Iniciamos el 2022 con la noticia de que Estados Unidos tuvo su mayor inflación en los últimos 40 años, al mismo tiempo CEPAL adelantó que este año sería de malas noticias en materia económica, ya que según su pronóstico América Latina y el Caribe experimentarían un ritmo de crecimiento del 2,1% en contraste del 6.2% del 2021.

Pero, cuando se creía que no podría haber peores noticias, llegó la invasión de Rusia a Ucrania que no ha hecho otra cosa que “mezclar una catástrofe con otra”, según palabras de David M. Beasley, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos.

Ello porque a los saldos negativos de la pandemia a nivel mundial se suma un escenario de guerra que además de muerte, desolación y dolor del pueblo ucraniano, en materia económica nos hace patente que un mundo globalizado e interconectado no existen fenómenos aislados y, tarde o temprano, esta clase de conflictos generan efectos negativos no sólo en las cifras macro de los grandes mercados, sino también son el caldo de cultivo para fenómenos inflacionarios que afectan a la ciudadanía de a pie que, traerán necesariamente movilizaciones sociales que contribuirán a agudizar las diferencias en una región tan desigual como es América Latina.

Así, la pregunta que viene a nuestra cabeza es: ¿realmente la invasión rusa en Ucrania puede tener una repercusión en América Latina? De manera ligera y equivocada algunos dirían el aumento de los precios de los combustibles benefician a la región latinoamericana por su carácter de exportador nato, pero en los hechos nos enfrentamos a una realidad en donde coexisten en la región diferencias entre países importadores y exportadores, por lo que una ganancia que se pudiera obtener en el corto plazo se contrarrestaría con los aumentos de los precios de los productos que se importan, los cuales necesariamente absorberán la alza de la energía a nivel mundial.

Por ello, las luces de alerta se deben encender en nuestra región, más cuando hablamos de la seguridad alimentaria porque a pesar de que en los hechos, 1 de cada 4 toneladas de alimentos provienen de América Latina y que somos la región exportadora de alimentos más grande en el mundo, según datos de IICA, no es menos cierto que insumos básicos como los fertilizantes se concentran en Rusia y Bielorrusia y, en contraste un importante mercado de granos como trigo, maíz y cebada se concentran en las regiones en conflicto, lo cual pone en riesgo la sustentabilidad alimentaria.

Y, no sólo eso, a pesar de que el intercambio entre América Latina y Rusia equivale al 1.5% y con Ucrania al 0.13%, destaca que el 13% del banano ecuatoriano se exporta a Rusia, así como 39% de la carne congelada de Paraguay, mismo caso que ocurre con Colombia y, ni que decir de Brasil en donde se ha propuesto un programa para sustituir la carencia de fertilizantes provenientes desde Rusia, poniendo en riesgo las reservas ubicadas en la Amazonía.

Es ahí donde se revela que aun cuando la región posee un potencial en las exportaciones en el mercado alimentario, no es menos cierto que en algunos casos importa más de lo que se quisiera, en donde destaca en palabras de Manuel Otero, Director General de IICA que países del caribe oriental por cada dólar que importan, reciben tres centavos de dólar por exportaciones, lo cual contrasta con Brasil que por cada dólar que importa recibe 8 dólares de exportaciones o, simplemente basta con mirar hacia el Salvador que importa más del 80% de sus alimentos.

Por esta razón el fenómeno de la guerra entre Rusia y Ucrania no puede dejarnos impávidos, sino por lo contrario su prolongación en el tiempo pone en riesgo nuestra seguridad alimentaria por esta presión de los procesos inflacionarios, el aumento de las tasas de interés y, al mismo tiempo, la desmitificación de que somos países exportadores cuando los hechos nos demuestran que importamos más de lo que se cree, por lo que más hambre y más pobreza en la región, no será más que el inicio de más movilizaciones y protestas, las cuales pondrán a prueba una vez más a la desprestigiada clase política en la región.

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Autor

Jorge Aljovín - Analista político

Jorge David Aljovín Navarro es Licenciado en Derecho por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), en donde obtuvo una mención por su trabajo de tesis. Cuenta con estudios en la Maestría de Derecho Procesal Constitucional, impartida por la Universidad Panamericana (UP), en donde obtuvo una mención honorífica.

Actualmente, cuenta con participaciones en medios de radio y televisión, entre los que destacan Grupo IMER (Instituto Mexicano de la Radio), Radio Fórmula, Grupo Imagen, MVS Radio, CNN México, Excelsior TV, Foro TV, MegaNoticias TVC, Canal del Congreso, entre otros.