ELECCIONES PRESIDENCIALES EN COLOMBIA: ¿QUIÉN GANARÁ?
Nada está definido en la carrera hacia la presidencia. Muchas personas han decidido un cambio para el país, se han cansado de la clase política tradicional y, como resultado, habrá segunda vuelta entre Rodolfo Hernández, acompañado por Marelen Castillo y Gustavo Petro, acompañado por Francia Márquez. Los candidatos se encaminan a un reñido final en donde deberán emplearse a fondo para ganar la contienda. Ambos dirigentes ondean las banderas anticorrupción y plantean un cambio para el país, pero de maneras muy diferentes. Están en juego el modelo económico de la nación, su integridad democrática y el futuro de millones de colombianos.
La carrera por la presidencia
El inicio de estas elecciones estuvo marcado por la agresividad entre las campañas, discursos violentos y austeridad en las respuestas. Fueron ocho los candidatos que iniciaron: Gustavo Petro, Federico Gutiérrez, Rodolfo Hernández, Sergio Fajardo, Ingrid Betancourt, Luis Pérez, Enrique Gómez y John Milton Rodríguez. Sin embargo, dos aspirantes anunciaron su retiro de la contienda electoral. Ingrid Betancourt, quien luego de asistir a varios debates, y al no ver que era una opción real de llegar a la presidencia, anunció “he tomado la decisión de apoyar al único candidato que hoy puede derrotar el sistema”, refiriéndose a Rodolfo Hernández; y Luis Pérez, quien a dos semanas de la primera vuelta presidencial, retiró su aspiración por la división política que había y escribió en su carta “renunciar a tiempo es vital para que lleguen mejores momentos y escenarios más promisorios”.
Durante la carrera presidencial resonaban principalmente cuatro candidatos. Petro, de izquierda, acompañado mayoritariamente por jóvenes y comunidades golpeadas por la violencia; Fico, de derecha, representando el continuismo del país; Rodolfo, empresario independiente, proponiendo un cambio en el establecimiento y Fajardo, de centro derecha, proponiendo un cambio y apoyado por jóvenes e intelectuales del país. Las cuatro campañas se basaban en que Colombia debía tener un cambio estructural, no obstante, diferían en la forma.
Finalmente, los dos más opcionados según las encuestas y los medios de comunicación eran Fico, pues representaba la continuidad y el orden establecido y, por otro lado, Petro, quien ha sido representado como la oposición y una opción de cambio para el país. Poco creían en Rodolfo, quien hacía su campaña en redes sociales, utilizando frases cortas y directas, pero logrando gran aceptación durante la recta final. Su mensaje durante todas la elecciones fue: “No robar, no mentir, no traicionar y cero impunidad”.
El resultado de la jornada electoral
Para sorpresa de todos, Rodolfo Hernández, con 5.953.209 votos, representando el 28.15% de los votantes, sobrepasó a Federico Gutiérrez, quien acumuló 5.058.010 votos. Gustavo Petro, amplio favorito en las encuentas, se impuso en la cima de las votaciones, con 8.527.768 votos, representando el 40.32% del total de votantes.
El ingeniero Rodolfo Hernández arrancó como candidato presidencial en Colombia sin que nadie creyera posible que llegara a la Casa de Nariño, pero su mensaje caló en una ciudadanía hastiada por la corrupción, que según recientes encuestas es considerado el principal problema del país, seguido de la inseguridad y el desempleo. Hernández se ha mostrado como un candidato totalmente independiente que no hace alianzas con los partidos establecidos. Se ha mantenido fiel al discurso antisistema que ha sido su bandera durante su corta carrera política, que inició en 2015 cuando se lanzó como un outsider a la alcaldía de Bucaramanga, una ciudad intermedia, y salió vencedor. Es clara la nueva tendencia en Colombia, las personas quieren un cambio, ya no aceptan el tradicionalismo político que ha manejado al país durante los últimos años. Con su discurso Hernández se convirtió en el candidato que puso contra las cuerdas a la élite política del país.
Segunda vuelta, la decisión final
El 19 de junio será el día en que se decide, en gran medida, el futuro del país cafetero. Y mientras llega la fecha señalada para la definición electoral el panorama político va a convertirse en un espacio de duras luchas. La campaña del ex burgomaestre de Bogotá ya comenzó con duros ataques y cuestionamientos hacia el santandereano, principalmente en redes sociales. El mismo candidato del Pacto Histórico, en su discurso post-electoral, declaró: “Mi contradictor está imputado por corrupción, ¿eso es lo que queremos?”.
No existe aún certeza sobre cuál de las dos campañas logrará ganar la presidencia. Para algunos analistas políticos Petro está llegando a su techo, y le será complejo obtener nuevos votantes. Por el contrario, a Rodolfo se le facilitaría añadir votos a su candidatura, pues se prevé que una gran mayoría de votantes de Fico se unirán a él; sin embargo, quedaría en una encrucijada, pues logró derrotar al tradicionalismo en primera vuelta gracias a su bandera antipolítica, pero depende de un electorado tradicionalista para ganar el balotaje.
Varios partidos políticos, y personas de derecha, incluyendo a Federico Gutiérrez, han demostrado ya su apoyo a Rodolfo, pues se abanderan en que Petro no puede ser bajo ningún concepto el presidente de Colombia. Movilizar a los electores que tradicionalmente votan por candidatos de la derecha tradicional será entonces el principal desafío del ex alcalde de Bucaramanga. Sin este apoyo no podrá remontar los dos millones y medio de votos que le aventaja su rival. Si los votantes uribistas no votan masivamente en la segunda vuelta, el próximo inquilino de la Casa de Nariño será Gustavo Petro.
Para Petro el desafío será el de lograr conseguir el voto de los indecisos. Sin embargo, se enfrenta al temor que genera en muchos sectores la idea de una presidencia de izquierda, que pueda aplicar un modelo económico totalitarista y autoritario que se oriente hacia el comunismo como el caso de Venezuela.
La incertidumbre para esta segunda vuelta es notoria. Tanto Petro como Rodolfo tienen opciones de ser elegidos, tienen amantes y contradictores, pero dependen, en gran medida, de la capacidad de movilizar a sus electores y a los millones de colombianos que no votaron en la primera vuelta, pues serán ellos la clave para elegir al nuevo presidente.
Expertos señalaron que la tarea de los candidatos es lograr convencer a los indecisos que sus propuestas no son populistas sino realizables. En efecto, la última encuesta del estudio Ecoanalítica-Guarumo muestra que si la segunda vuelta fuera hoy, el 7,4 por ciento de los ciudadanos llegaría a las urnas con la intención de votar en blanco, mientras que un 9 por ciento no sabe o no responde. Un nada despreciable 16,4 por ciento del electorado que sería decisivo.