Bolivia al borde del colapso económico
La escasez de dólares en Bolivia se agudizó en marzo de este año. Desde principios de 2023, la falta de liquidez de la divisa coincidió con los datos oficiales que mostraron la disminución de las Reservas Internacionales Netas (RIN), que en 2014 llegaron a los 15.122 millones de dólares. Las largas filas en los bancos y en las casas de cambio fueron la forma en que se visibilizó esta situación. Las personas tenían que retirarse con las manos vacías porque las entidades financieras les imponían restricciones en las cantidades a retirar.
Los distintos gremios de campesinos y trabajadores, ante la elevada inflación de los productos de primera necesidad, han hecho protestas contra el Gobierno del presidente Luis Arce. Entre otras cosas, se han frenado las importaciones y, por tanto, hay desabastecimiento de medicamentos, afectando la salud de los enfermos de cáncer, entre otros.
En entrevista con VISIÓN, René Martínez, analista económico de la Fundación Jubileo en La Paz, Bolivia, explicó la compleja situación económica que está atravesando el país a causa de políticas equivocadas del actual Gobierno, como el tipo de cambio congelado, el excesivo gasto público y la disminución de los ingresos por la exportación de hidrocarburos, que son algunas de las más negativas para las finanzas de la nación sudamericana.
Recuperar la economía requiere la transformación del modelo económico y, por supuesto, la ayuda financiera del Fondo Monetario Internacional, pero el actual mandatario se resiste a implementar este tipo de medidas.
VISIÓN: ¿Cuál es la situación que se vive en Bolivia tras la escasez de dólares?
René Martínez: Desde el 2023 se registra esta crisis cambiaria de escasez de dólares. El Banco Central y los bancos comerciales ya no están haciendo el cambio regularmente de la moneda a la divisa dólar o la compra de dólares. Esto no es un problema nuevo; es el resultado de la caída de las reservas internacionales que se ha dado constantemente desde el 2015. Básicamente por tres factores: primero, por la reducción de la exportación y la producción del gas, que es el principal producto de Bolivia; por tanto, todos recibimos menos divisas. El segundo es el tipo de cambio congelado que se fijó en el 2011. Como consecuencia, la moneda nacional está muy apreciada. Es mucho más conveniente para todos los agentes económicos comprar productos importados o de contrabando, por un lado, porque resultan más baratos y afectan al productor nacional; por otro lado, conlleva a la caída constante de las reservas internacionales, porque para importar lo hacemos con dólares. El tercero es un crecimiento excesivo del gasto público durante muchos años, que finalmente presiona contra las reservas internacionales. Estas son algunas políticas erradas del Gobierno que son parte del modelo económico que han contribuido a la constante caída de las reservas internacionales desde el 2015, y han llegado a agotarse en el año 2023 cuando se vendieron una parte de las reservas en oro para continuar con esta tendencia. Ahora Bolivia está en una situación muy complicada porque no hay divisas suficientes. Esto afecta a la economía en distintos sectores que necesitan insumos o productos importados, sobre todo la masa social de un gremio de comerciantes que dependen de la venta de productos que llegan de fuera, para lo que se necesitan divisas.
VISIÓN: ¿Cuál es la importancia de que un país tenga suficiente reserva de dólares?
R.M.: Las reservas internacionales son los activos, dólares o divisas, que administra el Banco Central de un país. Estos son el respaldo de la moneda nacional y de la economía. Son necesarios para cumplir obligaciones en dólares, como el pago de la deuda externa y los intereses de esta, y la adquisición de las importaciones necesarias, porque un país no produce todo lo que consume. Por ejemplo, la tecnología, los medicamentos y los insumos. Y esas reservas en Bolivia se han agotado; no tenemos para las importaciones y, en cuanto a la deuda externa, estamos al borde del default de deuda, es decir, de no poder pagarla porque no hay suficientes divisas. Esto ejerce mucha presión sobre las importaciones para la compra de hidrocarburos, porque cada vez producimos menos. Necesitamos comprar cada vez más gasolina y diésel. Eso se suma a la situación que estamos viviendo, por eso en las últimas semanas los distintos sectores han protestado contra el Gobierno por la escasez de dólares.
VISIÓN: ¿Por qué considera que el Gobierno ha negado que hay o habrá una crisis económica?
R.M.: El Gobierno, en diferentes ocasiones, sobre todo en los últimos años, ha tratado de generar expectativas porque la demanda de divisas va a depender de la confianza en la economía futura y argumenta que no hay crisis para que los ciudadanos no se vuelquen a comprar divisas de manera apabullante. Luis Arce está negando la crisis en cierta manera porque él subió a la presidencia por las promesas que hizo de un modelo económico que, dice él mismo, “ha sido exitoso” pero que tiene muchos cuestionamientos. Esta actitud será contraproducente para él mismo. Lo que estamos viviendo es el resultado de un modelo que no ha funcionado y nos está llevando a una crisis económica compleja, pues tiene los rasgos de una inestabilidad económica que puede ser muy profunda porque tiene efectos inflacionarios.
VISIÓN: ¿Cuál es la responsabilidad del Gobierno ante esta situación?
R.M.: La responsabilidad del Gobierno es completa. El actual presidente fue el ministro de economía del gobierno de Evo Morales, es decir, viene de ese largo período desde el 2014 hasta el 2019; casi en todo ese tiempo ocupó ese cargo Luis Arce. Las políticas económicas son la continuidad de ese modelo. Los errores que se cometieron en ese momento son los que ahora están generando afectaciones para la economía, como haber congelado el tipo de cambio y el incremento del gasto público.
VISIÓN: ¿Por qué Bolivia ha disminuido la importación de gas natural y cómo afecta esto la economía?
R.M.: La disminución de los ingresos por la exportación de hidrocarburos está afectando de manera notable a las divisas, y hay una perspectiva de que seguirá disminuyendo por el agotamiento de campos. No se han hecho las inversiones necesarias en el sector en cuanto a exploración de hidrocarburos, por eso se están agotando. Es un fracaso la actual política del actual Gobierno, que ha planteado un modelo estatista de nacionalización de una parte de la cadena de producción del sector de hidrocarburos, porque no se ha dado continuidad a las exploraciones, la producción y las exportaciones. Además, resulta en una necesidad mayor de importación de hidrocarburos como gasolina y diésel.
VISIÓN: Una de las medidas que ha adoptado el Estado boliviano es el control de cambios. ¿Cómo ha sido el efecto de esta decisión?
R.M.: La medida del Gobierno desde 2011 ha sido congelar el tipo de cambio, el cual fluctuaba normalmente. En Bolivia tenemos un tipo de cambio prácticamente flexible a través de un mecanismo que denominábamos BOLSIN, que es una especie de subasta. Este adaptaba y regulaba lo que sucedía en el comercio exterior en Bolivia de acuerdo con las importaciones y exportaciones que tenía el país. El tipo de cambio las iba regulando de manera natural. Teníamos una estabilidad económica y la disponibilidad de reservas. Pero se congeló en el 2011 con un tipo de cambio muy apreciado, y de ahí cayeron los precios internacionales de las materias primas, entre estas también de hidrocarburos, aunque ahora se recuperaron. Con ese tipo de cambio estamos en una situación en la que, durante muchos años, hemos importado gran cantidad de los productos y mercancías que en el país consumimos. Esto ha llevado a una caída constante de reservas internacionales. Hasta ahora se mantiene en un nivel muy bajo el tipo de cambio de lo que sería natural. Con la escasez de divisas se ha generado un tipo de mercado paralelo mucho más alto que el oficial. El Gobierno plantea que este tipo de cambio es el oficial y es el que debería manejarse. Pero con este tipo de cambio hay escasez de divisas. Hay que implementar las medidas que solucionen esta situación de crisis cambiaria y de balanza de pagos.
VISIÓN: ¿Cómo ha afectado a Bolivia la falta de reformas y de modernización de la economía?
R.M.: Nosotros hemos divulgado esta compleja situación económica que se veía venir y advertimos sobre la necesidad de hacer esos ajustes y reformas de política económica para no llegar a este punto y darle sostenibilidad al país. Tratar el tipo de cambio, la política de hidrocarburos y bajar el gasto público, pero el Gobierno no lo ha hecho. Se ha mantenido con su política económica y modelo de consumismo que no funciona, y por defenderlo nos está llevando a una situación muy complicada. No cambia nada ni se ejecutan las reformas pendientes, por eso ahora estamos llegando a una situación de crisis y riesgo muy complejo para la población. Ha habido sectores que han tenido momentos interesantes, por ejemplo, el sector minero, que no paga impuestos en nuestro país, y el agroindustrial, que ha tenido momentos favorables como consecuencia de los buenos precios internacionales. Pero lo que no se ha hecho es diversificar la economía, darle mayor valor agregado e industrializar, lo que se había prometido. Ahí no se ha ejecutado realmente mucho. Tenemos una economía muy precaria, con un aparato productivo muy reducido, poco industrializado, que no genera ingresos y empleo. Desde esa perspectiva, hay un panorama muy complejo.
VISIÓN: El 85% del empleo en Bolivia es informal. ¿Esto por qué ocurre y qué consecuencias ha tenido para el país?
R.M.: Es correcto, Bolivia es uno de los países más informales de la región y del mundo. Esto tiene consecuencias sociales porque hay una precarización del empleo; hay ciudadanos que no tienen la seguridad y salud de corto plazo ni a jubilación de largo plazo. Están muy sujetos a los vaivenes del movimiento económico. Por ejemplo, están ahí sectores de la construcción, el transporte y, principalmente, el comercio y los servicios. Todos estos son informales y dependen de la disponibilidad de divisas.
VISIÓN: ¿Cómo influye la situación política en Bolivia sobre la economía?
R.M.: El problema de fondo es económico. Hay algunas variables que han sido contenidas de manera ficticia a través de subsidios o subvenciones, un tipo de cambio congelado, pero el tema económico está presionando mucho. No sé qué tan sostenible es continuar subsidiando, por ejemplo, los combustibles. Qué tanto se puede mantener este tipo de cambio ya con esta crisis, que al final resulta en una subvención de ciertos precios. No es político; está un poco detenido, pero ya se ha allanado al parecer hace unos pocos días porque había algunos créditos en la Asamblea Legislativa que no estaban siendo viabilizados, pero esto ya se solucionó. El Gobierno está utilizando la conflictividad como argumento de la crisis económica y de algunos problemas, y es al revés; la crisis económica es resultado de las políticas económicas, y luego lo político es lo que el Gobierno está utilizando para salir del paso, distraer la atención o como cortina de humo.
VISIÓN: ¿Cuáles son las medidas que debería tomar el presidente Arce para solucionar la situación? ¿Cuánto podría tardar la estabilización de la economía luego de esta crisis?
R.M.: Para solucionar los problemas hay que ir a las causas, al fondo, revisar el tipo de cambio, reducir el gasto público y cambiar la política de hidrocarburos, pero no está haciendo nada al respecto. Entonces, la perspectiva es que, mientras no se haga nada, habrá un deterioro constante y una crisis profunda y de larga duración. Si hay la madurez política de aceptar la actual situación y dejar de lado este discurso de negación y hacer los ajustes y reformas, a mediano plazo se puede ir corrigiendo. Sin embargo, no hay manera de salir de esto sin afectación porque hemos entrado a una crisis con rasgos de inestabilidad económica. El daño ya está hecho; hay que ver la manera de salir, y es haciendo esas reformas. Tenemos elecciones en el año 2025, al parecer la intención es postergar los problemas para más adelante y negar la situación económica y dejar las facturas para el próximo gobierno. Es una estrategia lamentablemente, y eso es algo muy irresponsable. Obviamente vamos a necesitar financiamiento para salir de este problema, pues tenemos una crisis de balanza de pagos, pero el Gobierno, por ejemplo, se ha negado a recurrir al Fondo Monetario Internacional, y vemos que por ahí tampoco van a torcer el brazo.