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Nicaragua: religión bajo asedio en un estado sin ley



Nicaragua continúa en una crisis que cada vez se profundiza más. Ahora, se ha recrudecido la brutal represión del régimen de Ortega-Murillo contra las organizaciones sin ánimo de lucro e instituciones religiosas. Han cerrado arbitrariamente 5.000 de estas, emprendiendo una campaña sistemática para silenciar a la Iglesia Católica y a las iglesias cristianas evangélicas, muchas de las cuales prestaban servicios esenciales a las poblaciones más vulnerables que dependían de su ayuda espiritual y apoyo social.

En entrevista exclusiva con VISIÓN, Martha Patricia Molina, abogada y especialista en temas religiosos de Nicaragua, e investigadora del estudio que ya está en su quinta entrega titulado “Nicaragua, una iglesia perseguida”, nos ofreció un análisis profundo que evidencia un patrón de persecución, confiscaciones arbitrarias, ataques directos y bloqueos financieros.

La especialista asegura que el régimen ha utilizado pretextos legales para justificar el cierre de estas organizaciones, argumentando incumplimientos a la ley sin presentar pruebas concretas. Además, ha empleado estas medidas para adueñarse de las propiedades de estas instituciones.

Molina considera que el país centroamericano se encuentra en un callejón sin salida. Quienes se atreven a protestar se exponen a la cárcel, la muerte o el destierro. Esta situación se ha intensificado debido al doble discurso de la comunidad internacional, que mientras condena la represión, sigue aprobando préstamos que el régimen utiliza para sostener su maquinaria represiva.

VISIÓN: ¿Qué es lo que está sucediendo actualmente con estas iglesias y comunidades perseguidas por el régimen?

Martha Patricia Molina:
Lo primero que hay que tener en cuenta es que en Nicaragua no existe la división de poderes, ni el estado de derecho, y mucho menos la institucionalidad. La dictadura Ortega-Murillo se ha encargado de aniquilar la libertad religiosa y, por ende, ha perseguido constantemente a la Iglesia Católica y a la iglesia cristiana evangélica.

Atacándola por diversos lados, uno de los métodos ha sido el cierre arbitrario de más de 5.000 organizaciones sin fines de lucro de la sociedad civil, muchas de ellas de índole religioso. Esto va a tener un impacto negativo, obviamente, en los beneficiados que eran las poblaciones más vulnerables, como mujeres, niños y ancianos. Se han cerrado comedores donde llegaban los niños después de sus clases y donde la Iglesia Católica los apoyaba para que realizaran sus tareas y les daba alimentación. Con el cierre de estas organizaciones, no solo se perjudica a los laicos, sino a distintas personas que profesan, o no, la religión católica o cristiana evangélica.

Estos cierres son arbitrarios porque la dictadura argumenta que están incumpliendo una serie de normas jurídicas, pero eso es falso. Las organizaciones sin fines de lucro, cuando se presentan ante la institución competente para enseñar los documentos en regla, los oficiales no se los aceptan. Además, son cuidadosos y tampoco entregan una prueba donde diga que esta organización está incumpliendo la ley ni especifican en qué punto de la ley están infringiendo, lo que les impediría tener la oportunidad de corregirlo. Solo les dicen que están mal y ya. Posteriormente, la dictadura dice: “Te voy a ilegalizar porque no estás cumpliendo con la ley”. Todo esto lo hacen para después penalizarlos y robarse la propiedad, como efectivamente lo están realizando.

VISIÓN: ¿Cuáles son las conclusiones de los estudios que usted ha realizado?

M.P.M.:
En este momento, hemos publicado la quinta entrega del estudio “Nicaragua, una iglesia perseguida”, en la que nos enfocamos principalmente en la persecución religiosa hacia los católicos. Posteriormente, haremos una investigación para no confundir los hechos que han ocurrido contra la iglesia cristiana evangélica, que también está siendo afectada y perseguida por la dictadura.

Prácticamente, son los mismos actos ilegales los que se cometen, por ejemplo, la persecución, los robos, las confiscaciones, y los cierres arbitrarios de medios de comunicación religiosos, que lo único que hacen es llevar la palabra y la evangelización hasta aquellas zonas rurales donde no hay acceso, por ejemplo, al internet o la televisión.

Entonces, ellos usan principalmente la radio para comunicarse o para saber qué está ocurriendo en el país, escuchar la misa y rezar el rosario. Estas son las actividades que se realizaban en las emisoras que fueron cerradas.

El estudio registra y documenta 870 hostilidades provocadas por la dictadura sandinista en contra de la Iglesia Católica. También registra los tipos de agresiones, entre ellos: los mensajes de odio emitidos por la pareja dictatorial Ortega-Murillo; las confiscaciones arbitrarias, que están prohibidas por la Constitución Política; las pintas, que son figuras o mensajes que escriben en las paredes de los edificios religiosos ofendiendo a los sacerdotes; los ataques directos a los religiosos y religiosas; el exilio forzado; los procesos judiciales injustos; y los bloqueos de las cuentas bancarias de la Iglesia Católica, cuyas cantidades de dinero no han sido devueltas y que posiblemente ya se robaron.

La dictadura está investigando a la Iglesia Católica por lavado de activos, y utilizan las 40 recomendaciones del Grupo de Acción Financiera (GAFIC) para decir a nivel internacional que están haciendo un buen trabajo y que están persiguiendo a los lavadores de activos. Pero realmente, ni la Iglesia Católica ni la cristiana evangélica en el país se dedican a este tipo de delitos.

Sin embargo, viene la situación en que el GAFIC aplaude lo que está haciendo la dictadura, como el cierre arbitrario de organizaciones sin fines de lucro, y recientemente sacó a Nicaragua de la lista gris de países que están en seguimiento por lavado de dinero.

La comunidad internacional juega una doble moral: por un lado, condena a la dictadura sandinista, pero por otro lado, la premia otorgándole más préstamos, que el régimen utiliza precisamente para dañar y perseguir a los religiosos.

Porque cada uno de los sacerdotes y pastores evangélicos tiene al menos tres policías vestidos de civil que los persiguen, vigilan y acosan, y eso obviamente se traduce en dinero que sale de los bolsillos de los ciudadanos y que la dictadura actualmente está pagando con los préstamos que le otorga la comunidad internacional.

VISIÓN: ¿Por qué el régimen de Ortega ha decidido atacar a estas organizaciones? ¿Cuál es su objetivo?

M.P.M.:
Lo que sucede es que la dictadura sandinista es un régimen comunista ateo que odia todo lo relacionado con la religión. Además, están construyendo una dictadura dinástica en la que quieren tener el control absoluto del Estado. Hasta la fecha, una de las pocas instituciones creíbles que ha quedado en el país es la Iglesia Católica. A nivel nacional e internacional, todo el mundo tiene gran respeto por el trabajo que ha realizado.

Entonces, los obispos y sacerdotes, hasta la fecha, no se han arrodillado ni están bendiciendo las arbitrariedades que está cometiendo la dictadura. Y como no tienen un control absoluto de la Iglesia, están buscando cómo atacarla.

De hecho, la diócesis de Matagalpa está funcionando actualmente al 25% de su capacidad; es decir, que el 75% de los sacerdotes y su obispo están en el exilio porque la dictadura los ha desterrado o les han prohibido el ingreso, o ellos se han exiliado porque podrían ser asesinados.

También, porque la Iglesia Católica, cuando se dio la lucha y las protestas cívicas de abril de 2018, abrió sus puertas para que los jóvenes entraran a resguardarse de las balas asesinas que disparaban los policías, paramilitares y el Ejército. Esto enfureció a la dictadura, que quería más sangre y muerte. No me imagino qué hubiera pasado si la Iglesia no hubiera abierto sus puertas. Serían miles y miles de nicaragüenses los que estarían fallecidos en este momento, asesinados por la dictadura.

Además, la Iglesia llama constantemente al diálogo y a Ortega para que cambie este tipo de acciones tan violentas. Y eso es otra de las cosas que a la dictadura no le gusta, que estén llamando a la oración, al diálogo y a la paz.

VISIÓN: ¿En Nicaragua queda algo de institucionalidad para denunciar los abusos que se están cometiendo contra estas organizaciones religiosas?

M.P.M.:
En Nicaragua, las personas que protestan ya no existen, porque quien se atreve a hacerlo tiene tres posibilidades: el cementerio, porque puede ser asesinado por los policías o paramilitares; el destierro; o la cárcel.

Ahora, hay más de 150 nicaragüenses que han querido expresarse. Tenemos el caso de uno desde el primero de enero de 2024 que escribía poesía, y por ir a misa y decir “¡Viva Cristo Rey!”, fue secuestrado inmediatamente por la policía. Hasta el día de hoy, su mamá y sus familiares llegan a preguntar por él al sistema penitenciario y les dicen que está muerto, que lo busquen en la morgue.

Entonces, no hay ningún tipo de salida para los ciudadanos que quieran opinar o rezar públicamente. No existen instituciones en el país, porque el mismo Estado, que debería ser el garante y protector de estos derechos humanos, es quien está persiguiendo, asesinando, torturando, desapareciendo y obligando al exilio a los nicaragüenses. Por lo tanto, no hay manera de que los ciudadanos podamos defendernos públicamente utilizando las leyes del país, porque es el Estado el que nos persigue.

VISIÓN: ¿Por qué Daniel Ortega se ha mantenido en el poder por tanto tiempo? ¿Quiénes han facilitado su permanencia?

M.P.M.:
El Frente Sandinista y sus dos líderes máximos, Daniel Ortega y su consorte, son delincuentes internacionales que cometen delitos de lesa humanidad. Se han sostenido en el poder porque tienen el apoyo absoluto y la fidelidad de la Policía Nacional, el Ejército de Nicaragua, los grupos de paramilitares y también los consejos de poder ciudadano.

Estos grupos e instituciones se financian gracias al apoyo de la comunidad internacional a través de préstamos, porque Nicaragua no produce nada, pero se mantiene con estos dineros y las remesas del extranjero. A través de estas tres organizaciones o instituciones, el orteguismo puede seguir con vida, porque cualquier persona que decida rebelarse es inmediatamente desaparecida o asesinada.

VISIÓN: ¿Y a nivel internacional, qué países están ayudando a sostener económicamente la dictadura?

M.P.M.:
Creo que en ocasiones los pueblos somos muy humanitarios y dóciles, pero a veces tenemos un gobierno dictatorial compuesto por delincuentes, y precisamente los Ortega-Murillo se rodean de gobiernos afines, como Rusia, Venezuela, Cuba, algunos países islámicos y Corea del Norte. Es decir, estos son los amigos o las personas más allegadas a la dictadura, delincuentes iguales a ellos. Son los que los apoyan en el concierto internacional, ya sea en la OEA o en Naciones Unidas.

Por otro lado, hay una serie de países, todos los de la OEA y los de la ONU, que apoyan a la dictadura mediante préstamos que proporcionan las entidades financieras y multilaterales. Mientras sigan oxigenando a la dictadura, van a seguir reprimiendo, porque su objetivo es mantenerse en el poder cueste lo que cueste. Y así lo han venido demostrando hasta la fecha.

VISIÓN: ¿Cuál es el futuro que le espera a Nicaragua tras estas acciones de Daniel Ortega?

M.P.M.:
Queda mucho por hacer todavía por parte de la dictadura sandinista en contra no solo de la población, sino de la Iglesia. No quiero decir cuáles son esas acciones para no seguir dándoles ideas de lo que pueden hacer arbitrariamente, pero van a seguir persiguiendo a la Iglesia Católica, porque buscan aniquilar por completo la religión en Nicaragua, la fe de los nicaragüenses, y seguir con el proyecto del Estado criminal, que es cosificar al ser humano para tener el control absoluto de cada una de las mentes.

A través de los colegios, donde se están formando los niños, los están adoctrinando para que vean la figura de Daniel Ortega y de Rosario Murillo como los dioses y salvadores de Nicaragua.

Lamentablemente, el estudio indica que hasta julio de 2024 se han registrado 92 agresiones. Si lo comparamos con el 2018, se registraron 92 agresiones en todo el año. Entonces, es posible que, si continúa esta misma forma de opresión hacia la Iglesia, este año podría ser peor que 2023, donde se registraron 320. Aún no hemos terminado 2024, y es posible que sea peor que los años anteriores.

VISIÓN: ¿Crees que hay alguna forma de lograr la libertad de los ciudadanos en Nicaragua?

M.P.M.:
Los nicaragüenses siempre estamos apostando por la democracia y por una salida negociada, que haya justicia y cero impunidad hacia las personas que han cometido este tipo de delitos y crímenes. Pero se ha intentado dialogar con la dictadura, y creo que la dictadura no entiende de palabras ni de democracia.

Considero que se deberían adoptar medidas contundentes, pero creo que formular estas salidas les corresponde a los políticos. Yo soy una académica que investiga los hechos de persecución, pero no le veo una solución pacífica a esto que estamos viviendo en Nicaragua, porque la dictadura no entiende.

Entonces, creo que la comunidad internacional debería adoptar medidas contundentes para terminar con esto, porque lo que vamos a observar en los años posteriores es que la dictadura, como lo está haciendo ahora, está exportando paramilitares y sandinistas radicales que llegan a otros países a hacer daño.

Es importante detener esto, porque el sandinismo no solo representa un peligro para la sociedad nicaragüense, sino también para la comunidad internacional. Y creo que son ellos los que deberían decidir cuál va a ser la salida para Nicaragua, porque efectivamente, los nicaragüenses están atados de pies y manos en este momento.

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