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¿Para qué reelegirse?



“Cada día surge un nuevo escándalo de corrupción, tanto y tan bochornoso que da vergüenza ajena con los países civilizados...”.

No se entiende para qué quiere Gustavo Petro reelegirse o que alguien, no él, continúe su proyecto, si lo hecho en el tiempo que tiene gobernando ha sido un verdadero desastre en todas las materias. No hay un solo aspecto positivo en su gobierno y antes, por el contrario, cada día surge un nuevo escándalo de corrupción, tanto y tan bochornoso que da vergüenza ajena con los países civilizados. Es que, hasta para robar hay que tener estilo.

Pero no solo en el tema de la corrupción, que es aberrante, sino del manejo de su política y su implementación, denotando una muy poca experiencia en el manejo de lo público-administrativo, y una muy mala ejecución del presupuesto. Ya decía Iván “el sucio” Cepeda cuando eligieron a su pupilo Petro: “Ahora viene lo más difícil; gobernar”. Y en efecto ha sido así. Es que del conocimiento teórico al práctico hay un enorme y largo trecho. ¡Hablar paja es muy sabroso!

Pero, y además, el presidente se dedica a dividir más la sociedad colombiana, la que de por sí ya es bastante desigual. Y es que sus demagógicos discursos no hacen otra cosa que echarle pólvora al fuego. Y, si eso continúa, el camino que tomará la nación será el de una nueva confrontación entre civiles. No la guerrilla contra el Estado, o lo que es lo mismo: narcotráfico contra Fuerzas Armadas, pues eso es de vieja data y es endémico... Sino entre civiles, como se dio en la guerra de los mil días. Y más cuando se le ha dado tanto poder a la delincuencia común. No se descarta que los civiles se estén preparando para confrontarlos.

Un buen presidente, que haya hecho las cosas bien y que tenga una aceptación por encima del 70% de los ciudadanos, vaya y venga, es posible, aunque la constitución no lo permita, reelegirse, es factible pensarlo. Pero de un presidente que nada lo ha hecho bien y tiene la animadversión del 70% de los ciudadanos, para qué pretende reelegirse, a menos que exista una patología, como puede ser posible. Este es un gobierno que, a pesar de la enorme compra de votos en el Congreso, no ha logrado aprobar sus proyectos.

La suerte está echada, el presidente insiste contra viento y marea gobernar, y si los encendidos discursos persisten, lo que se ve en ciernes es una confrontación como lo vaticiné el 7 de agosto de 2022, cuando se posesionó y pidió traer la espada de Bolívar. Después de ese significativo acto, muy violento de por sí, me dije, aquí lo que se ve de inmediato es un dictador (Bolívar lo fue ampliamente, eran otras las circunstancias).

Pero los colombianos no son venezolanos, ni mucho menos cubanos. Aquí existen paisas jodidos, llaneros alebrestados, santandereanos arrechos, tolimenses rabiosos, costeños rebeldes. Lo que se ve al final, según parece, puede ser bastante trágico.

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Autor

Gabriel Rodríguez

Arquitecto, escritor.